Un riocuartense de 31 años murió en el marco de una fiesta electrónica que se desarrollaba en Las Ensenadas el primero de enero pasado. Aparentemente fue por un paro cardíaco, pero de todas formas la Justicia investiga las causas detrás del deceso, motivo por el cual ordenó una ampliación de la autopsia y un estudio complementario de química forense. Todo comenzó con el desvanecimiento del muchacho, en medio del evento que se realizaba sin autorización en un campo ubicado en la zona rural de Holmberg. Al llegar al dispensario de esta última localidad, los médicos solo pudieron constatar que ya no tenía signos vitales.
Consultado respecto a este episodio, el fiscal de feria Pablo Jávega se mostró cauto e indicó que la pesquisa judicial apunta precisamente a “determinar las circunstancias de modo en las que esto habría ocurrido”.
“Como suele ocurrir cuando no se puede determinar desde el principio cuál ha sido la causa eficiente de muerte, se abre una investigación a los efectos de procurar verificar si reúne algún tipo de connotación que sea de interés criminalístico o si opera por causas naturales”, señaló.
Hasta el momento, la carátula de la causa es la de “actuaciones labradas con motivo de muerte de etiología dudosa”.
El informe preliminar de la autopsia sobre el cuerpo del joven riocuartense arrojó que la muerte se habría producido por un “shock cardiogénico”, equivalente a lo que comúnmente se conoce como paro cardíaco.
El fiscal indicó que el informe preliminar de la autopsia será complementado con un estudio de anatomopatología y otro de química legal, para profundizar en las causas que precipitaron al joven a la muerte.
“Llegó sin signos vitales”
Por su parte, fuentes con conocimiento de primera mano del hecho relataron que el muchacho llegó al dispensario de Holmberg en el auto de otros jóvenes que manifestaron ser sus amigos. Iba en el asiento del acompañante.
“El chico llegó sin signos vitales. No tenía pulso. Se procedió a hacer todo el protocolo de reanimación cardiopulmonar y se le inyectó adrenalina, que es parte de este protocolo de reanimación. También se hicieron maniobras con el desfibrilador. Todo eso duró más de 30 minutos pero no se le pudo sacar de ese estado”, precisaron.
Sobre este punto, detallaron que el dispensario local cuenta con un equipo de salud integrado por un médico, un paramédico, un enfermero y un chofer de la ambulancia, todos ellos presentes cuando recibieron la emergencia, el domingo por la mañana.
Fiesta clandestina
En otro orden de cosas, también se conoció que la fiesta donde se desencadenaron los hechos se llevó a cabo en un campo ubicado en la zona rural de Santa Catalina-Holmberg. Más precisamente, en Las Ensenadas, ingresando por un camino de tierra distante diez kilómetros al sur de la población por la ruta nacional 35.
Otro de los datos que se conocieron es que el evento hubiera requerido autorización de la Comunidad Regional Río Cuarto, por desarrollarse fuera del ejido urbano de Holmberg.
En cuanto a la organización, indicaron que tanto el dueño del campo, de 53 años, como los organizadores propiamente dichos, de 23, tendrían domicilio en Río Cuarto.
Vale mencionar que la convocatoria al evento se realizó en forma pública, a través de las redes sociales. Pero los detalles de la ubicación se dieron a conocer a los asistentes poco tiempo antes de la fiesta, exclusivamente a través de mensajes privados.

