Desde que comenzaron las celebraciones de Fin de Año en Río Cuarto, ya son -al menos- unas 410 personas las que participaron en reuniones no autorizadas.
En Navidad, las autoridades municipales y policiales intervinieron en 2 fiestas clandestinas al sur de la ciudad. En cada una, había aproximadamente 80 personas. En la madrugada del sábado 26 de diciembre, se registró otra de más de 20, el número límite que establece el decreto nacional.
En Año Nuevo, desde el Área de Espectáculos Públicos, indicaron que actuaron en 2 fiestas en un country del oeste de la ciudad, con unos 100 participantes en cada una. Y una tercera reunión en Banda Norte, con 30 integrantes. En la madrugada de este sábado no se constataron ilegalidades en este aspecto, a pesar de los controles realizados.
Durante la semana, el intendente Juan Manuel Llamosas manifestó su preocupación por este tipo de reuniones. “Allí no se cumplen los protocolos, y se pueden propagar contagios. Vemos que se han ido perdiendo los cuidados", dijo -en el primer día de vacunación en la ciudad-.
Un problema de cara al futuro
Desde el sector de los boliches, advierten fuertemente que las ya famosas fiestas clandestinas pueden quedar instaladas en el futuro, por la dinámica y organización de las mismas.
“Es más fácil ir a cerrar un boliche o un lugar habilitado, que controlar uno que no lo está. Estas fiestas se producían normalmente el finde semana que abrimos por primera vez y no mermaron. Ahora con más razón”, dijo Santiago Mariscotti, dueño de La Proa Bar y del salón The Rose, en diálogo con Puntal. Además, señaló que el número contabilizado por las intervenciones de autoridades representa un 10% de lo que en realidad ocurre en la ilegalidad.
“De cara al futuro, esto va a ser un problema, porque van a quedar instaladas. Los chicos han visto el tema de los costos, los horarios y van a quedar como una competencia desleal para nosotros”, agregó.
Por otra parte, Mariscotti comentó que en algunas localidades esta situación está avalada por las propias autoridades: “Es un boliche clandestino y avalado por algunos intendentes. No quiere decir que acá sea así. En Río Cuarto, tratan de hacer hasta lo que pueden, después llega un momento en que se les va de las manos, es imposible controlarlas. Hay localidades como Ucacha, donde las fiestas clandestinas se hacen en el medio de la plaza, ponen baños químicos a disposición”.
Como solución para frenar la problemática, en medio de una suba de contagios generalizada, consideró que se deben iniciar multas ejemplificadoras a los dueños del lugar. “Es mas fácil caerle a bolicheros, que son los menos, que a los chicos, que son futuros votantes en contra para los intendentes”, concluyó.

