Como cada fin de semana, las autoridades realizaron operativos de control y una vez más se encontraron con múltiples fiestas clandestinas en distintos sectores de la ciudad. El viernes a la noche desarticularon tres y el sábado hubo dos intervenciones.
La que tuvo lugar en Pasaje Argüello al 50 fue la más multitudinaria. Allí se constató la presencia de 230 personas, incluidos menores de edad, y cuando las autoridades arribaron para desactivarla hubo quienes se escaparon, así que es probable que el número final de asistentes haya sido mayor. Esto ocurrió durante la madrugada del sábado.
La segunda se organizó en un domicilio de calle Urquiza al 1500, con unas 30 personas que estaban incumpliendo las normativas vigentes.
Y la otra reunión ilegal que advirtieron las autoridades se dio en Pasaje Reconquista al 100. Allí se encontraban alrededor de 40 asistentes y también aquí había menores de edad.
En cuanto a los operativos del domingo a la madrugada, en la calle Marcelino Longarini, zona cercana a la Rural, había un número significativo de personas, ya que participaron unas 140. Según indicaron, se trató de una fiesta electrónica.
La última en la que actuaron fue en calle Adán Quiroga al 800. En dicha dirección, 40 personas estaban reunidas pero, al igual que en Pasaje Argüello, al observar que se acercaban móviles policiales, algunos huyeron del lugar.
El responsable del Área de Espectáculos Públicos de la Municipalidad, Walter Cantarutti, afirmó en diálogo con Puntal que este fin de semana recibieron más denuncias que en el anterior.
Además, mencionó que nuevamente la mayoría de los que participaron en estas fiestas fueron personas jóvenes.
“Estimo que el clima contribuye, el hecho de que haga mucho calor. También hay gente que no se ha ido de vacaciones y hay fines de semana que están más tranquilos y otros son más movidos”, dijo con relación a los motivos de las intervenciones que hubo en las fiestas de las últimas horas.
La que tuvo lugar en Pasaje Argüello al 50 fue la más multitudinaria. Allí se constató la presencia de 230 personas, incluidos menores de edad, y cuando las autoridades arribaron para desactivarla hubo quienes se escaparon, así que es probable que el número final de asistentes haya sido mayor. Esto ocurrió durante la madrugada del sábado.
Cabe recordar que el fin de semana anterior también hubo 5 reuniones no autorizadas y una de ellas, con la misma cantidad de participantes que la más grande de este fin de semana. En aquella ocasión habían sido 230 los que se juntaron en una casa de calle Ombú, en barrio Bimaco.
Más allá de que en dos de las fiestas del sábado y del domingo, hubo gente que huyó al advertir la presencia de las autoridades, Cantarutti resaltó que no hubo níngún tipo de incidentes en los lugares en donde debieron actuar.
En todas las oportunidades se le labró el acta al responsable de cada domicilio.
Según detalló el titular del área municipal, los operativos son realizados de forma conjunta con la Policía y en cada uno el tiempo estimado de trabajo es entre una hora y una hora y media hasta finalizar con todas las actuaciones.
Otro de los puntos importantes y que también se repite cada fin de semana, en cada procedimiento, es que las personas que forman parte de estas fiestas clandestinas incumplen con todas las medidas sanitarias. En ninguna de ellas se advierte el uso de tapabocas y mucho menos el distanciamiento social y las del viernes y sábado a la noche no fueron la excepción. Esto constituye una de las principales preocupaciones de las autoridades, ni hablar lo que piensa el personal de salud, ya que está determinado que en estas situaciones es cuando más se propagan los contagios.
Cantarutti añadió que la mayor cantidad de fiestas se da entre sábado y domingo y casi no tienen intervenciones en la semana. Además, aclaró que algunas llamadas que recibieron eran de personas que denunciaban que sus vecinos tenían música con alto volumen pero allí en realidad había menos de 10 personas, con lo cual no intervinieron. En otros casos, comentó que cuando llegaron a la dirección que les habían pasado como dato había gente comiendo un asado en el patio y ponían música. En esa situación simplemente les aconsejaron reducir el volumen de la música pero nada más que eso.

