La mujer, de 35 años, fue asesinada en la mañana del 5 de agosto en una casilla del predio de El Andino, unos 25 metros hacia el sur de la pasarela, con un fuerte traumatismo de cráneo.
Ordóñez fue encontrada sin vida a media mañana, con la cabeza totalmente ensangrentada, y a los pocos minutos la Policía detuvo a dos hombres, de 37 y 40 años, quienes estaban durmiendo en un vagón.
Durante estos más de dos meses el fiscal avanzó en la investigación del homicidio, pero no encontró pruebas suficientes para seguir teniendo a Andrés Ramón Funes (37) y a Ernesto Raúl Grassano (40) en la cárcel.
El fiscal Moine sumó diferentes elementos al proceso, como las imágenes de las cámaras de seguridad y los testimonios de los implicados y de familiares y amigos de la víctima.
La principal hipótesis que se tenía sobre los sospechosos era que no pudieron justificar qué hacían en el vagón abandonado del amplio predio del ferrocarril y que uno de ellos se había puesto nervioso cuando se acercó la Policía, a los minutos de haberse encontrado a Ordóñez sin vida.
Gustavo Dovis, querellante en representación del padre de Mónica, señaló que, ante la falta de elementos que involucren a los detenidos, pedirán al fiscal que se lleve adelante un inspección en el lugar del crimen, que se verifiquen todas las cámaras de seguridad próximas al predio de El Andino y que tomen algunas otras indagatorias.
“Concretamente, ellos son los únicos imputados en la causa y luego de haber estado más de dos meses detenidos obtuvimos el cese de prisión”, explicaron los abogados Jacqueline Cattaneo y Kevin Tamiozzo.
Agregaron que Funes y Grassano siguen acusados y están “trabajando para su sobreseimiento y así desvincularlos de la causa”.
Cattaneo precisó: “Todos los elementos probatorios recabados hasta el momento apuntan hacia otra línea de investigación y no hacia nuestros defendidos”.

