Los tres funcionarios judiciales fueron imputados por presunto mal desempeño y negligencia grave, a partir de cuestionamientos vinculados a decisiones clave que marcaron el rumbo de la causa.
Durante su gestión, Di Santo ordenó las detenciones del pintor Gastón Zárate, conocido como "El Perejil", y de Facundo Macarrón, hijo de Nora.
Luego, Miralles exploró la hipótesis de que el viudo Marcelo Macarrón mató a Nora personalmente, viajando desde Punta del Este.
Y Luis Pizarro fue quien elevó la causa a juicio contra Marcelo Macarrón como autor intelectual de un homicidio por encargo.
Sin embargo, la querella, representada por los abogados Gustavo Liebau y Mariángeles Mussolini, sostiene que los fiscales nunca explicaron por qué no investigaron a Roberto Bárzola como presunto autor material del hecho.
Según los letrados, esa omisión resulta central, ya que hoy condiciona la discusión judicial en torno a la prescripción de la causa.
En ese marco, exigen que los fiscales den explicaciones ante el jury por una decisión que consideran determinante en el devenir del expediente.