Al conmemorarse el vigésimo aniversario del fallecimiento del fray Salvador Solá, este viernes 6 se realizará una misa en su memoria. La ceremonia será a las 19 en la iglesia de San Francisco.
Pedro Sola Vilalta, tal su verdadero nombre, llegado a la zona de Río Cuarto en 1936, es considerado una de las figuras más reconocidas del franciscanismo local del último medio siglo.
El principal reconocimiento es por el aporte fundamental para la reconstrucción del histórico templo de Alvear y Deán Funes, derrumbado en 1951. Las tareas de remoción de escombros y levantar el nuevo edificio le demandó más de 15 años de incontables trabajos y trajines.
En 1954 se colocó la piedra fundamental de la nueva edificación, con la bendición del entonces obispo de la Diócesis, monseñor Leopoldo Buteler y el padrinazgo del doctor Carlos J. Rodríguez y su familia. Finalmente, el templo es consagrado solemnemente el 7 de diciembre de 1969 por el obispo Moisés Julio Blanchoud.
Una muerte dolorosa
La madrugada del 5 de marzo de 1998, al abrir la portería, un escape de gas lo envolvió en llamas, se recuerda en documentos del Archivo Histórico Convento San Francisco. Y agregan: "Sobrellevó prácticamente ciego y con un cuerpo deshecho por el fuego, con paciencia y ejemplar aceptación tan dolorosa como inexplicable forma de despedirse de este mundo. Murió el 6 de abril, al día siguiente del Domingo de Pascua".
Sus restos quedaron en forma transitoria en el Cementerio de La Concepción. Al cumplirse los dos meses de su muerte fueron trasladados al mausoleo levantado en el atrio del templo que él mismo construyó, donde reposan.
En 1995 había sido distinguido por el Concejo Deliberante como ciudadano ilustre de Río Cuarto.
Repasá los datos biográficos del fray Salvador Solá:
El principal reconocimiento es por el aporte fundamental para la reconstrucción del histórico templo de Alvear y Deán Funes, derrumbado en 1951. Las tareas de remoción de escombros y levantar el nuevo edificio le demandó más de 15 años de incontables trabajos y trajines.
En 1954 se colocó la piedra fundamental de la nueva edificación, con la bendición del entonces obispo de la Diócesis, monseñor Leopoldo Buteler y el padrinazgo del doctor Carlos J. Rodríguez y su familia. Finalmente, el templo es consagrado solemnemente el 7 de diciembre de 1969 por el obispo Moisés Julio Blanchoud.
Una muerte dolorosa
La madrugada del 5 de marzo de 1998, al abrir la portería, un escape de gas lo envolvió en llamas, se recuerda en documentos del Archivo Histórico Convento San Francisco. Y agregan: "Sobrellevó prácticamente ciego y con un cuerpo deshecho por el fuego, con paciencia y ejemplar aceptación tan dolorosa como inexplicable forma de despedirse de este mundo. Murió el 6 de abril, al día siguiente del Domingo de Pascua".
Sus restos quedaron en forma transitoria en el Cementerio de La Concepción. Al cumplirse los dos meses de su muerte fueron trasladados al mausoleo levantado en el atrio del templo que él mismo construyó, donde reposan.
En 1995 había sido distinguido por el Concejo Deliberante como ciudadano ilustre de Río Cuarto.
Repasá los datos biográficos del fray Salvador Solá:

