La victoria en el balotaje del 7 de junio fue ajustada: obtuvo el 50,13% de los votos, apenas 0,27 puntos porcentuales por encima del candidato progresista Roberto Sánchez, una diferencia de menos de 50.000 sufragios. Luego del resultado, Sánchez denunció presuntas irregularidades y rechazó inicialmente los resultados, lo que demoró la proclamación oficial. Fujimori sucede al presidente interino José María Balcázar, quien ocupaba el cargo desde febrero, y asume con el compromiso de completar un período de cinco años en un país que tuvo ocho presidentes durante la última década.
Seguridad y economía, las apuestas centrales
La principal promesa de campaña de Fujimori fue combatir la inseguridad que afecta al país. Entre las medidas anunciadas figuran la expulsión de migrantes indocumentados que cometan delitos, la creación de tribunales con jueces anónimos para juzgar casos de crimen organizado y programas para que los internos trabajen a cambio de su manutención.
En materia económica, el programa denominado "Perú con Orden" propone un "shock desregulatorio" que contempla la eliminación de 500 trámites administrativos, la digitalización de procesos para empresas y un esquema para atraer entre 5.000 y 7.000 millones de dólares anuales en inversión privada. El objetivo oficial también incluye generar más de 500.000 empleos formales por año y reducir el déficit fiscal al 1% del PBI hacia 2031, en un contexto donde la pobreza alcanza al 27% de la población. A ese cuadro se suma la amenaza de un fenómeno de El Niño reforzado, que podría extenderse hasta marzo y golpear la agricultura, la pesca y la infraestructura.
Un Congreso fragmentado y el peso del apellido
Fujimori deberá gobernar con un Congreso bicameral, que vuelve a funcionar por primera vez desde 1992, sin contar con mayoría propia. El fujimorista Miguel Torres presidirá el Senado gracias a una alianza con Renovación Popular, mientras que la Cámara de Diputados quedó bajo control de una coalición opositora encabezada por Óscar Reto.
El apellido Fujimori sigue siendo uno de los principales factores de división en la política peruana. Mientras un sector de la sociedad valora las reformas económicas y la lucha contra el terrorismo durante el gobierno de Alberto Fujimori, otro recuerda el autogolpe de 1992, los casos de corrupción y las violaciones a los derechos humanos que derivaron en su condena a 25 años de prisión. El exmandatario fue excarcelado por razones humanitarias en diciembre de 2023 y falleció en septiembre de 2024. Consciente de esa tensión, la nueva presidenta buscó moderar su discurso tras la victoria.
"Pensar distinto no nos hace enemigos"
fue la frase que repitió en reiteradas oportunidades al insistir con la necesidad de impulsar una reconciliación nacional. Sin embargo, el antifujimorismo y las víctimas de la violencia estatal mantienen sus reservas ante sus primeras decisiones de gobierno.
La ceremonia de investidura reunió a varios mandatarios que reflejan el giro a la derecha en la región: estuvieron presentes el presidente argentino Javier Milei, el chileno José Antonio Kast, el ecuatoriano Daniel Noboa, el panameño José Raúl Mulino, el boliviano Rodrigo Paz y el uruguayo Yamandú Orsi, además del rey de España Felipe VI y una delegación de Estados Unidos encabezada por el subsecretario de Estado Christopher Landau.