Valores, migración, estrés, salud y educación; son algunos parámetros para indicar 'bienestar' en la vida cotidiana

Una medición de la Fundación Colsecor indaga sobre potencialidad migratoria, salud, educación, trabajo e ingresos entre los argentinos consultados; todo confluye en cómo perciben su calidad de vida

Ibaña: "en general las personas que se sienten más felices, son los varones por sobre las mujeres, o las personas que viven en pueblos chicos frente a las personas que viven en pueblos grandes".

 

“Si tuviera la posibilidad de mudarse a un pueblo o ciudad pequeña ¿cuán probable sería que se mude?”, el 51,7% de las personas que viven en localidades de más de 100.000 habitantes respondió afirmativamente en la Medición de Calidad de Vida en Pueblos y Ciudades de Argentina 2023 que llevó adelante la Fundación Colsecor. De ese total, el 19% indicó que seguro se iría, mientras que el 32,7% que probablemente lo haría. En contraste, el porcentaje bajó al 40,7% al preguntarle a quienes viven en localidades pequeñas o medianas si se mudaría a una ciudad más grande.

El relevamiento se propone indagar sobre un conjunto de indicadores sobre el bienestar en la vida cotidiana, así como la satisfacción con el lugar donde se habita.

Irse del país

Al igual que en ediciones anteriores, la medición efectuó la pregunta “Si tuviera la posibilidad de irse del país, ¿cuán probable sería que usted se vaya?”. El 51,6% de las personas que participaron del estudio se inclinó por las opciones “Seguro me iría” y “Probablemente me iría”, porcentaje que se mantiene estable en los últimos dos años.

Quienes se encuentran entre los 16 y los 24 años alcanzaron este 2023 el 65,7% en respuestas afirmativas, frente al 78% de la Medición del 2022. Respecto a la variable “Nivel educativo”, se destaca que personas que tienen estudios superiores incompletos son las que manifiestan más probabilidad de irse, con el 54,2%.

Al respecto, la investigadora Griselda Ibaña dijo a Rostros & Rastros que “la generación que menos indica querer irse es obviamente la de los adultos de 60 años o más y las otras indican el menor porcentaje que los jóvenes. Son los jóvenes, los que claramente tienen más interés en partir”.

Estrés y preocupación

Dentro de los tópicos que abordó el estudio estuvo el nivel de estrés y la preocupación de los habitantes de nuestro país. En este punto, más de la mitad de las personas encuestadas (52,3%) manifestó que en el último mes “Sintió preocupación”. De ese grupo, el 16,6% lo sintió todo el tiempo, mientras que el 35,7% la mayor parte del tiempo. Por otro lado, el 46,7% dijo sentirse estresado (13,8% todo el tiempo y el 32,9% la mayor parte). Ibaña explicó que “este es un informe cuantitativo, con lo cual a las personas se les pregunta si sintieron preocupación en el último mes sin definir qué es preocupación o estrés, sino que queda a percepción de la persona”.

Con respecto a la preocupación, las mujeres manifestaron sentirla en un 58,9% frente al 45,5% de los hombres y, al referirse al estrés, ellas indicaron sentirlo en un 53,7% frente al 39,4% de ellos. En este sentido Ibaña remarcó que los investigadores, tarea dirigida por Mario Riorda, pueden hacer algunas inferencias a partir del dato. “En general las personas que se sienten más felices, son los varones por sobre las mujeres, o las personas que viven en pueblos chicos frente a las personas que viven en pueblos grandes. A partir de ahí, podemos inferir por qué te sentís más feliz, pero son inferencias. Un dato, que para mí es relevante, es que las personas dicen que en las ciudades chicas se puede disfrutar más de los amigos y de la familia. Entonces uno tiende a pensar que como esos vínculos son importantes, eso te genera mayor bienestar, mayor felicidad”.

Insatisfacción con la oferta laboral e ingresos

El 57,3% de las personas que participaron de la medición manifestaron estar algo o muy insatisfechas con la oferta laboral en la localidad en la que viven. En la misma línea se encontraron las percepciones negativas en torno a los ingresos laborales que pueden obtener ahí, que llegan al 52,4% sumando esas dos categorías.

Salud y educación, en caída

Respecto a la calidad de la educación en los niveles obligatorios en la localidad donde se vive, se evidenció una sensible baja, ya que mientras que en 2020 las respuestas “Muy satisfecho” y “Algo satisfecho” sumaban 73%, en este 2023 sólo alcanza el 41,4% de respuestas afirmativas.

En la misma línea, también es consistente la baja en los últimos cuatro años en la satisfacción con la calidad de los servicios de salud. Se pasó de un nivel de satisfacción del 63% en el 2020, al 44,2% en 2023. Este año, se observa que la opción que más porcentaje de respuesta tiene es “muy insatisfecho”, con el 28,3%.

Aumentó la confianza social y en el Estado

Respecto a la afirmación “se puede confiar en la mayoría de la gente”, este año el 34,4% de las personas que participaron del estudio respondieron afirmativamente, frente al 26% del 2022. Los varones son más confiados que las mujeres (37,6 y 31,2%, respectivamente) y se observó un aumento de la confianza a mayor edad.

Por otro lado, al ser consultadas sobre si valoran que el Estado tenga un rol importante en la vida de la sociedad, en una escala del 1 al 10, la valoración media fue de 6, lo que muestra un incremento en comparación con el 2022, cuando la media fue de 5. Respecto al mercado, su valoración promedio se mantiene igual respecto al año pasado.

Ibaña remarcó que “este año, al revés del año pasado, las personas valoran más la solidaridad que la libertad. Es muy poquita la diferencia, el año pasado las personas decían valorar más la libertad y la distancia era más grande, ahora es más corta, pero por un punto aventaja la solidaridad. Y en tercer lugar y bastante más lejos está la valoración del orden, como un valor. Por otro lado, respecto de la confianza social, es muy alentador que haya crecido el porcentaje respecto del año anterior, y si bien no parece muy significativo, sí hay un aumento en la cantidad de personas que apoyan el Estado, que valoran que el Estado tenga una intervención en la vida social”.

Por Fernanda Bireni