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La brutal caída de la actividad agropecuaria arrastró a toda la economía

Según un informe de Fada, las exportaciones del primer semestre retrocedieron en 10.800 millones de dólares. El Indec publicó que en junio, la actividad económica se desplomó 4,4% frente al mismo mes de 2022, fuertemente influenciada por la caída de la agroindustria

La gran sequía que aún persiste en muchas zonas productivas del país provocó un dramático efecto negativo en la producción agropecuaria nacional valuada en más de 20 mil millones de dólares.

Sólo en el primer semestre del año, la Fundación Fada estimó que las exportaciones del agro cayeron en 10.800 millones de dólares. Por eso no resultó sorprendente que la actividad económica dada a conocer esta semana por el Indec, correspondiente al mes de junio, el último de la primera mitad del año, arrojara una abrupta caída del 4,4% interanual. Allí hubo un factor determinante: el agro se desplomó 40% y arrastró al resto de la economía, más allá de que hubo actividades que crecieron. El peso específico del agro para la economía argentina quedó expuesto una vez más en ese informe oficial.

La de junio fue la tercera caída interanual consecutiva para la economía nacional. Además, el Estimador Mensual de la Actividad Económica (EMAE) marcó una merma de 0,2% respecto a mayo, con lo que acumuló una baja del 1,9% durante el primer semestre del año.

“El EMAE apunta a una contracción del PBI de 4,79% para el segundo trimestre de 2023, mucho menor al crecimiento observado de +6.8% durante el mismo período de 2022”, indicó un informe de Balanz.

Las mayores bajas se anotaron en Agricultura y Ganadería, con un retroceso de 40,4%, fuertemente afectadas por la sequía; seguidas por el consumo de agua, electricidad y gas, con una merma de 7%; -3,6% en el sector fabril; -3% en Transporte y Comunicaciones; y -1,2% en la intermediación financiera.

Mostraron alzas del 7,9% los sectores Exploración de Minas y Canteras, impulsados por Vaca Muerta y la actividad en el litio, en el norte argentino; 8,8% en el rubro Hoteles y gastronomía, fuertemente impulsados por el turismo invernal; 3,1% en Pesca; 2,1% en actividades inmobiliarias; 1,8% en Construcción; 1,6% en Comercio mayorista y minorista.

El agro no sorprendió

Tal como estaba previsto, la actividad agropecuaria sufrió un desplome significativo fruto de la severa sequía que padeció por tercer año consecutivo, aunque la última fue la más relevante. De hecho, amplias zonas productivas aún no logran recuperarse.

La Fundación Fada puso el foco en las exportaciones del primer semestre con su habitual Monitor de Exportaciones Agroindustriales. Y la primera afirmación del trabajo fue que “la sequía hizo estragos”.

En números, las exportaciones de las cadenas agroindustriales cayeron en el primer semestre 35,1% interanual hasta los US$ 20.078 millones por efectos de la sequía, según mostró el estudio de Fada.

De esta manera, el ingreso por exportaciones cayó en US$ 10.868 millones entre enero y junio.

“Esto se dio por efecto de dos factores: la sequía y los precios internacionales”, indicó el trabajo y remarcó que “de los 20 complejos estudiados solamente seis aumentaron sus exportaciones, mientras que en los otros 14 cayeron sus ventas”.

Entre las principales caídas, se observa una merma del 36% en los ingresos del complejo sojero, del 34% en el de maíz y un 80% en el del trigo.

Por su parte, los despachos de cebada en valor tuvieron un desplome del 19%, mientras que el del girasol cayó 37%, el bovino del 17%, el lácteo del 15%, el avícola del 41%, el de la uva del 24%, el de las legumbres del 25%, el forestal del 45% y el del limón del 33%, entre los principales complejos.

Los seis que mostraron aumentos en sus exportaciones medidas en dólares fueron los complejos del maní (18%), el porcino (37%), el pesquero (1%), el de peras y manzanas (6%), el de arroz (29%) y el de la yerba (8%).

Por otro lado, el trabajo marcó que "las perspectivas de las exportaciones para el segundo semestre 2023 son negativas en términos de demanda internacional; neutras en competitividad cambiaria; negativas en oferta exportable y en precios.

Así, "se espera también un segundo semestre de 2023 con menor nivel de exportaciones respecto a 2022, no sólo en granos sino también en otros productos como carne y leche", indicó el trabajo de FADA.

"Con estas perspectivas, se podrían estimar exportaciones de las cadenas agroindustriales que difícilmente superen los US$ 40.000 millones para 2023, unos US$ 20.000 millones más bajas que en 2022. Aunque hay que tener en cuenta que en las exportaciones figura una gran cantidad de soja importada", finalizaron al respecto.

En cuanto a las expectativas para el año que viene, que podría contar con "un clima más favorable, las exportaciones de las cadenas agropecuarias y agroindustriales deberían recuperar gran parte de lo que perdieron, volver a aportar 7 de cada 10 dólares que el país exporta y seguir colaborando en la economía que viene”.