Abrazado al último gol se fue la Mona Arana
El fútbol, entendido fuera de los cánones comerciales y los emprendimientos especuladores, es en esencia arte y alegría. El jugador Aldo Domingo Arana fue el representante más excelso de los viejos potreros de barrio llevados al fútbol formal de la Liga, con la particularidad de no perder -ni entregar nunca- esos sagrados atributos, mezcla de naturaleza y sabiduría.
En la víspera corrió la noticia sobre la muerte del notable goleador que fue la “Mona” Arana, poniéndole un crespón de luto al fútbol de otros tiempos en Río Cuarto, y a sus cultores, a los que hicieron cultura del espectáculo. Ni hablar de los simpatizantes, los hinchas, de cualquier divisa, con cualquier escudo, que supieron respetar y reconocer la naturaleza y arte de la “Mona”, recortadas en mil imágenes lejanas.
Sabíamos que durante los últimos años su salud había desmejorado. Dejó de ser la “parada” obligada en la plaza principal, con el diario en la mano, el fútbol como tema del día y la carcajada como obligación. No obstante, un fiel puñado de amigos se encargó de llevarle alegría a su vida, no sólo por visitarlo sino por sacarlo de su inmovilidad para que disfrutara de algunos homenajes y reconocimientos que recibía con emocionado silencio, mientras alrededor escuchaba decenas de anécdotas en las que ocupaba el rol estelar de la jarana..
La vieja cancha de Correos y Telecomunicaciones, al sur de la ciudad, temprano lo mostró en la sexta división como un dotado. No era época de formadores, apenas alguien que repartía las camisetas, preguntaba el puesto: ¿de qué jugás, pibe..? y a la cancha… Con edad de reserva debutó con la camiseta aurinegra en 1967, cuando estaban en la Primera B y dirigía el equipo superior don Rogelio Cayón. Al año siguiente, ya estaba en la cuarta división de Independiente de Avellaneda. Pese a tener las condiciones y haberse destacado, no quedó con los rojos.
Por eso al regresar, se incorporó a la A.A. Estudiantes, donde fue campeón oficial 1969, 1973, 1974, 1975 (que le fue adjudicado a Banda Norte); en el medio, jugó para Juniors de Córdoba en 1971 y con la selección de Río Cuarto obtuvo el inolvidable campeonato argentino de 1973, en su tiempo de esplendor. Vistió los colores del “obo del Parque en 1976 y el Arsenal de las celebridades en 1977. Siguió en Pabellón Argentino de Alejandro y cerró ese trayecto futbolístico en Sportivo Atenas, donde logró el título Clasificación 1980. En todos lados repartió sus dones: buen fútbol, grandes goles e insobornable alegría, es decir, picardía, intuición y humor.
Chiquillo de barrio y familia humilde, Aldo Domingo Arana nació el 10 de febrero de 1949 en Río Cuarto, cuyo deporte no lo olvidará, puesto que siempre habrá alguien que, cuando se enumeren los gladiadores del gol, padres de la alegría del fútbol, memoraran a la “Mona”, a la “Monita” Arana, por supuesto con la sonrisa brillando en los ojos…
Omar Isaguirre