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¡Corré, González!

“Gonzalito” fue el primer “wing ventilador”, el antecedente más cercano al cuarto volante en el fútbol argentino. Fue figura en el recordado Boca de principios de la década de 1960

Pasaron muchos años. Sentados en el bar, un amigo me preguntaba si un Torres que dirigía un equipo de la Liga era el Gordo Torres, un viejo conocido del barrio. Y sí, era. Y por suerte, ya medio viejito, lo sigue siendo, aunque vive en las sierras.

El amigo hacía referencia a un compañero, que, nos pareció siempre, había nacido para ser director técnico. Así como hay quienes nacen para médicos, abogados, artistas o periodistas, el Gordo era técnico de cuna.

Nos sentábamos los sábados, bajo la sombra del aguaribay del Nacional, y luego del picado, charlábamos mucho. Temas varios, entre los cuales, era inevitable el fútbol de AFA. Para vuestra referencia, la época era mediados de los sesenta. Y para que se ubiquen mejor, por aquel tiempo no nos llegaban los partidos por televisión, ni siquiera en diferido. Todo era radio y diarios, revistas e imaginación. Y, por supuesto, una asistencia normal a las canchas de la zona.

En esas benditas horas, de ocio y aprendizaje, de risas y broncas, de ideales varios, el Gordo Torres intentaba en vano hacernos entender que el fútbol tenía e iba a tener más adelante un componente táctico importante. Que no todo iba a ser tan simple y que algunas cuestiones medio ajedrecísticas pasarían a dominar el juego.

Por cierto que ni bolilla le dábamos. Nos aburría aquello de cerrar un juego que amábamos en un corralito táctico. Pero el Gordo insistía. Y se había puesto loco respecto a la forma en la cual jugaba Gonzalito en Boca.

Gonzalito es Alberto Mario González, el primer “wing ventilador”, el antecedente más cercano al cuarto volante en el fútbol argentino. Para esa época, una revolución.

Era la rueda de auxilio de Antonio Rattín, en el Boca exitoso, ganador de los campeonatos del 62, 64 y 65, dirigido técnicamente por José D´Amico, primero y por Adolfo Pedernera, luego.

Una labor que Gonzalito dominó a la perfección hasta llevarlo, ya, como volante titular, a integrar la selección argentina en el Mundial del 66 de la mano del Toto Lorenzo.

Gonzalito estuvo también en el plantel de Chile 62, jugando solamente un partido, ante Hungría, en un conjunto que, asimismo, era conducido por Lorenzo y que quedó eliminado en primera ronda.

Alberto González nació un 21 de agosto de 1941 y su debut en Primera fue en Atlanta en 1958, en un conjunto que terminó en el tercer puesto a cinco del campeón Racing y a dos de los segundos, Boca y San Lorenzo.

En ese campeonato, jugó un solo encuentro y fue ante Gimnasia, por la fecha 18, el 22 de octubre. Arbitró Coerezza y el Bohemio formó con Rocha; Clariá y Etchegaray; Alberto González, Griguol y Betinotti; De Zorsi, Sánchez, Calvanese, Zubeldía y Fernández Den.

En Atlanta jugó hasta el 61, y ya en el 62, un 25 de marzo, debutó en el Boca que iba a ser campeón. En esa primera fecha, los xeneizes derrotaron a Chacarita dos a uno con dos goles del Beto Menéndez y Restivo para el Funebrero. Boca fue Roma; Orlando y Marzolini; Simeone, Rattín y Benítez; Nardiello, González, Menéndez, Almir y Callá.

A partir de allí, una leyenda: la del “ventilador”, la de la rueda de auxilio de todos, la del hombre de cien pulmones, la del corredor incansable. Así se fue gestando ese “nuevo” puesto táctico en el fútbol. La imagen del Flaco González era el ejemplo de las primeras grandes discusiones tácticas en las esquinas y los bares.

Gonzalito en la selección jugó 19 partidos y marcó un gol entre el 61 y el 67. Debutó bajo la dirección técnica de Victorio Spinetto, cuando aún jugaba en Atlanta, el 17 de mayo del 61, por la Copa Chevallier Boutell, empate cero a cero en Asunción, ante el local, Paraguay. Su primera “selección” fue con Roma; Navarro (Marzolini) y Vidal; Simeone (Blanco), Ramaciotti y Albrecht; Canseco (Mario Griguol), Pando, Artime, Ermindo Onega (Oscar Rossi) y Belén (por este entró Gonzalito para jugar el segundo tiempo). Ese día además de Alberto González debutaron en la Nacional Blanco, de Racing; Albrecht, de Estudiantes; Canseco, de Argentinos Juniors; Mario Griguol, de Atlanta; y Luis Artime, también del Bohemio. El único gol con la casaca Argentina se lo marcó a Uruguay el 15 de agosto del 62 en cancha de River, en una victoria, tres a uno. Los dirigió Pipo Rossi y los otros goles los marcaron Pagani y Willington, que debutaba.

En Boca jugó hasta 1968 y en el 69 pasó a Banfield. Su carrera continuó en Chile, en Unión Española, allí se ganó, como siempre, el respeto de todos y se retiró en el 71. La dirección técnica lo abrazó, luego, definitivamente, trabajando en inferiores de Boca, inclusive.

Alberto González fue en la cancha de esos hombres que no bajaban de seis puntos. Tal vez no tocaban los nueve o diez, pero eran el sacrificio para el lucimiento de otros. De los Angelito Rojas o el Beto Menéndez. O goleadores como Valentim o el Tanque Rojas.

Saludando a Gonzalito. Musa inspiradora de los primeros técnicos de pizarrón y variantes de ajedrez, de este bendito juego. Y fue muy campeón con Boca. Y jugó dos mundiales. Y se corría todo.



Osvaldo Alfredo Wehbe