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Cuando el juego es inclusión

La escuela de fútbol de Talleres en Río Cuarto desarrolló una jornada de integración en la que participaron los alumnos con síndrome de Down junto al resto de los chicos
 
“El fútbol es juego, el juego es inclusión y la inclusión es diversidad. Eso es en lo que creemos y a eso apostamos”, comentó Manuel Ruiz, coordinador de la Escuela de Fútbol de Talleres que estuvo en Río Cuarto participando de un encuentro especial que se realizó en la sede local, Kusegol. 

Ayer, el predio del Edecop fue el punto de reunión para un gran grupo de chicos con el fútbol como pretexto. La sede local de la escuela de Talleres, que dirige Enzo Pavia, organizó un encuentro conjunto entre los alumnos de la escuela convencional y los de la de niños con síndrome de Down. Allí estuvo presente el equipo de coordinadores del club capitalino, que trabajó con padres y profesores distintos aspectos del proceso de desarrollo de los chicos. 

“Lo que nosotros vinimos a trabajar es la idea del fútbol como juego. Si nos olvidamos de ese aspecto, pierde sentido. Debemos intentar que eso esté siempre presente”, contó Ruiz respecto de las actividades que se llevaron a cabo ayer. Agregó que la propuesta de Pavia fue muy bien recibida en Talleres. “Estamos acá porque es muy bueno el trabajo que están llevando adelante Enzo y sus compañeros”, comentó el coordinador. “La inclusión es una parte muy importante del fútbol. Integrar a todos los chicos en los trabajos ayuda mucho. El deporte tiene que hacer su aporte a la educación y en ese aspecto está muy presente el hecho de integrar al otro”, puntualizó Ruiz. 

Por su parte, Pavia precisó que lo más importante es lo bien que ha caído el proyecto de la escuela para niños con síndrome de Down en padres y alumnos. “Estamos muy felices con la respuesta que hemos tenido. Es muy gratificante ver a los chicos compartir a través del juego. A eso fue a lo que apostamos cuando empezamos y es bueno ver que está dando sus frutos”, remarcó el profesor. Hoy, asisten regularmente ocho alumnos mayores de entre cuatro y siete años. 

Pavia resaltó que el fútbol es un llamador para los niños y que es importante que se utilice como una herramienta. “Cuando estás por empezar a trabajar con los chicos y llegás a la cancha, lo que ellos quieren es jugar a la pelota. Esa facultad integradora que tiene es la que se puede aprovechar para trabajar muy bien con los más pequeños”, subrayó el profesor de Klusegol. 

El encuentro comenzó con una charla de los coordinadores con los profesores de Río Cuarto sobre la experiencia que se está viviendo en la ciudad y la manera en la que se trabaja. Después  la actividad pasó al campo de juego, donde los chicos realizaron distintos ejercicios en conjunto. De ellos participaron también los familiares de los niños.

“Los chicos son los que mejor entienden al fútbol como un juego. Nosotros lo que tenemos que hacer es que eso no se pierda. Hoy el problema es que a eso se lo deja de lado y nos queda sólo el aspecto competitivo”, opinó Ruiz.

Respecto de las problemáticas con las que se encuentran los profesores en el fútbol infantil, manifestó que son las mismas que hay en la sociedad. “El problema principal es el individualismo. Estamos en un momento en que la sociedad premia al individuo en vez de resaltar lo grupal. Eso impacta mucho en los chicos y en es ahí donde el fútbol, entendido como juego, puede ayudar”, afirmó el coordinador de Talleres. En ese sentido, destacó que es importante trabajar con la familia y para que el mensaje que viene desde la casa vaya en consonancia con lo que se trabaja en la escuela. “Se puede y se debe hablar con los padres. No pueden quedar afuera. Lo que pasa en la casa y en la escuela no debe estar disociado”, enfatizó Ruiz. 





Agustín Hurtado