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Dos victorias para Toro, dos para Everton y un empate en el clásico de Coronel Moldes

El local festejó en 2008 y 2011, la visita en 2010 y 2017. Igualaron en 2009
 
Azulgranas y panzas reeditaron un nuevo clásico, el pasado sábado, en el marco de la séptima fecha del fútbol infanto-juvenil de la Liga Regional de Río Cuarto, que tuvo como escenario el Coliseo Azulgrana y a Toro como el equipo anfitrión.

Este evento siempre es un gran motivo para que las familias se acerquen a la cancha para disfrutar de las cosas lindas del fútbol y del juego limpio que coronó la gran tarde del fútbol.

En cuanto a lo sucedido en la tarde moldense, se registraron resultados completamente dispares en cancha chica porque, de las cinco divisionales que se enfrentaron, se repartieron dos triunfos por bando (Toro en 2011 y 2008; Everton en 2010 y 2007), mientras que en la categoría 2009 igualaron 1 a 1.

Párrafo aparte, merecen su lugar las categorías de cancha grande porque se vivieron dos grandes encuentros, en Sub-13 y Sub-15, con resultados muy parejos. 

La Sub-13 de Toro en el inicio de la jornada se impuso por 1 a 0 y la Sub-15 se llevó el triunfo por 2 a 1.

Esta última categoría demostró lo que es jugar un verdadero clásico, con mucha concentración por parte de los 22 jugadores que pisaron desde el arranque el campo de juego, disputando cada pelota como si fuera la última y con situaciones de riesgo todo el tiempo. 

Finalmente, como ocurre en el fútbol, los victoriosos se fueron sonrientes y los vencidos con la desazón de no haber podido conseguir el empate. 

Pero, al final de cuentas, cabe destacar los grandes gestos demostrados por los protagonistas del encuentro, consolando a los que no pudieron conseguir la victoria y felicitando a los que sí pudieron llevarse los tres puntos del clásico, dando el ejemplo de que lo que pasa en la cancha queda allí y que luego de eso debe reinar la amistad y el compañerismo de quienes se ven todos los días en la calle o en la escuela. 

Ahora resta esperar a que panzas y “azulgranas se vuelvan a ver las caras dentro de poco tiempo para vivir la revancha y seguir regalando sonrisas a la gente que elige disfrutar el buen fútbol.

Un sábado en el miniestadio del Azulgrana



Familias, mate, choripanes, golosinas y reposeras para disfrutar de la tarde de fútbol en la tranquilidad de la ciudad chica

“La tarde estuvo fresca pero sobró el calor humano”, cuenta Valeria, la mamá de uno de los jugadores de la categoría 2011 de Toro.

Es que en Moldes, como en la mayoría de las localidades de la región, los sabados el fútbol infantil es la cita obligada de las familias.

En un gran número de gente que se acercó al miniestadio del Toro Club se destacan las familias de los jugadores de ambos clubes, especialmente los de Everton, que son acompañados no sólo por los papás y hermanos sino que se suman muchos abuelos.

Cada familia va en el horario en que juega “su nene” pero después se queda para ver al primito, al amiguito y al compañerito de colegio, que en muchos casos lo hace con la camiseta del rival. 

En ese tiempo lo que prevalece son los mates y los choris, pero no faltan las golosinas para los hermanitos menores y las reposeras que terminan siendo testigo de las más variadas charlas de familias enteras.