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El gran clásico riocuartense

Cuando mañana a las 15.30 salgan a jugar en el estadio “Ciudad de Río Cuarto - Antonio Candini”, el partido más atrayente que tiene el fútbol del Imperio festejará el cumpleaños número 100

Con el partido de mañana, el clásico mayor del fútbol riocuartense cumple 100 años. Definitivamente es el enfrentamiento más antiguo del sur cordobés, desde que jugaron por vez primera el domingo 2 de junio de 1918. 

Si bien la Federación de Foot-ball existía desde el año anterior, los clubes Estudiantes (1912) y Atenas (1916) no tuvieron ocasión de medirse tan siquiera amistosamente.

Un “clásico” es clásico por historia pura, escrita o no. Una historia en la que valen las estadísticas y los títulos, pero en la que además están en juego los colores y el barrio, la trayectoria y la piel, la gloria y el orgullo. Quien no lo entiende así no debe pisar la gramilla. Por eso, allá lejos, en los confines del tiempo, Estudiantes era de los “mens sana”, algo así como los “niños bien” del Colegio Nacional; Atenas era de los “gallegos”, una mezcla de “pibes laburantes” en oficios sin lustre. Las dos instituciones atravesaron momentos de entera felicidad y momentos de frustraciones que templaron sus “formas de ser”. Modelos que, con matices, se han mantenido lo suficiente como para acuñar, cada cual, una tradición peculiar y una estirpe propia, que se renuevan con cada partido, desde la Primera A a la escuelita de cancha chica, en los estadios del centro o en los predios de la periferia.

A lo largo de diez décadas, celestes y albos atravesaron simultáneamente diferentes etapas en el fútbol telúrico: Federación (1917-1932), Liga (1935-1964), Liga Regional (1965-2018), además del celebrado período Federal (2000-2016). 

Ambos llevan computados unos trescientos veinte partidos entre oficiales y amistosos, con la siempre remozada rivalidad que definió a este lejano enfrentamiento como el clásico de los clásicos del fútbol de Río Cuarto, con multitudes rumorosas o puñaditos de corazones emotivos. 

Se encontraron por vez primera, frente a frente, por el Campeonato Oficial jugando en la primitiva cancha de Atenas, en El Mogote, y el score favoreció a Estudiantes por 3-2. 

Esa fría tarde los albos quedaron atragantados con la derrota, pues vencían 2-0 hasta los minutos finales cuando su rival impensadamente dio vuelta el resultado. La revancha, jugada el 27 de octubre, fue en la vieja cancha de Centro de la Juventud y nuevamente ganó el Celeste, con tanto del emblemático goleador  José “Lalo” Alaniz en un pleito que resultó movido y parejo. 

Hasta el inicio del Oficial de 1919 debió esperar Atenas para disfrutar su primer halago 1-0, en la cancha de Nacional, gol anotado por Elías Berton. El cronista dejó la marca: “Por la forma como se desarrolló, no hizo otra cosa que evidenciar el antagonismo existente entre estos clubes”. Así sería siempre en adelante, adentro del rectángulo verde o detrás del alambrado, en el fútbol, el metegol o donde pique una pelota del deporte que sea, donde haya un pibe o una nena dispuestos a medirse esas camisetas.

Nadie podría pensar nuestra Liga sin Estudiantes o Atenas, sin el clásico, con sus cosas buenas y las otras también, porque las hubo, y muchas. Aun cuando la gente les da la espalda en el campeonato local o primero mira la tabla para decidir ir a la cancha. 

Hoy pareciera que los viejos rivales tienen realidades distintas. Puede que sí, puede que no. Los verdaderos “clásicos” cuando tienen historia no mueren jamás, a lo sumo dormitan un tiempo, hasta que amanecen un día cualquiera... y como pretexto vuelven a la escena con la fuerza de su pasado y la emoción renovada del presente. Por cien años más... Buena Vista y Plaza San Martín, albos y celestes, por la gloria eterna, ¡SALUD!



Omar Isaguirre