Mundialista, olímpico y formador de generaciones, su muerte fue confirmada por la Asociación Argentina de Árbitros, que lo despidió con un sentido mensaje: “Lamentamos comunicar el fallecimiento de Don Ángel Norberto Coerezza (92), emblema del arbitraje argentino. Mundialista, olímpico y formador incansable. Enorme legado humano y profesional”.
Nacido en Buenos Aires en 1933, Coerezza debutó en la primera división con apenas 24 años, en un empate 2-2 entre Independiente y San Lorenzo por el torneo de 1957.
A partir de allí inició un recorrido ascendente que lo llevó a representar al país en los Juegos Olímpicos de Roma 1960 y, años más tarde, a integrar el selecto grupo de árbitros designados por FIFA para las Copas del Mundo.
La trayectoria mundialista de Ángel Norberto Coerezza indica que en México 1970 vivió su consagración internacional: dirigió el triunfo de los locales ante Bélgica y fue elegido para arbitrar el clásico entre Inglaterra y Alemania Federal por los cuartos de final, un partido inolvidable que terminó 3-2 para los germanos en tiempo suplementario.
De regreso al país, el reconocimiento fue inmediato. En su primer partido tras México 70, entre Banfield y Chacarita, por el torneo Metropolitano, ambas hinchadas lo ovacionaron.
En 1978 volvió a ser designado para un Mundial, esta vez en casa. En el estadio Monumental dirigió el empate sin goles entre Alemania Federal y Polonia, partido que marcó el cierre de su carrera arbitral, una despedida elegida y simbólica.
Luego continuó ligado al fútbol desde otros roles: fue director de la Escuela de Árbitros entre 1979 y 1992 -donde le dio un fuerte respaldo a su tarea el presidente Julio Humberto Grondona-, asesor en distintos períodos, y representante de Adidas.
Su vocación de servicio lo llevó a administrar el Predio de AFA en Ezeiza y a regresar, ya en su madurez, como Mentor en la Dirección Nacional de Arbitraje hasta 2017.
Sin embargo, su relación con la casa madre del fútbol tuvo un capítulo amargo: tras un cambio de autoridades fue despedido, lo que derivó en un juicio laboral que la Justicia falló a su favor años después, reivindicando su nombre.
Detrás del uniforme negro había una historia de sacrificio. Antes de la fama, Coerezza trabajó como chef administrador en el Casino de Oficiales de Campo de Mayo y desempeñó múltiples oficios para sostener a su familia tras la temprana muerte de su padre.
Esa experiencia de vida forjó la templanza que luego exhibiría ante 60.000 personas en un estadio.
El fútbol argentino pausa la pelota en señal de respeto.
Ángel Norberto Coerezza guardó las tarjetas y el silbato, pero dejó un legado enorme que vive en cada árbitro que imparte justicia. Fue maestro en un fútbol donde el último lustro de la década del ‘50 lo vió como protagonista en ascenso. Fue un hombre de lealtad con su pensamiento y en la docencia. Dejó un legado que muchos jóvenes intentarán continuar en el arbitraje argentino.