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Febrero del 83: semana de Estudiantes

En menos de 48 horas, el León de Río Cuarto y el de La Plata consiguieron títulos en el Chateau Carreras. Uno se clasificó al Nacional y el otro ganó el Metropolitano
 
Cuando uno piensa en 36 años para atrás, entre el hoy y aquel tiempo, pasó una vida.

En febrero de 1983, con diferencia de unas horas, pude vivir en el mismo escenario (el Estadio Córdoba) momentos de consagración y emoción, de distinto calibre y jurisdicción, pero con algo en común: ganó Estudiantes.

El 12 de febrero se dio esa gesta que estará en el recuerdo de todos y que es un hito en la historia del fútbol riocuartense: Estudiantes de acá clasificó por primera vez al Nacional de AFA al derrotar en tercer partido a Belgrano por tres a uno. Una noche inolvidable que dejó despierta a la ciudad hasta que el plantel del León volvió al Imperio, pasadas las cuatro de la mañana. Tiempos de Candini. Tiempos épicos con luchas deportivas y de las otras, con un Belgrano que necesitaba salir del ostracismo de los provinciales y regionales, mientras sus pares de la capital cordobesa jugaban los torneos de Primera, a partir de la polémica resolución 1309 que decretaba que aquel club indirectamente afiliado que hubiera logrado alcanzar los playoffs del torneo en dos de las últimas tres ediciones de los Nacionales se adjudicaba un lugar en los Metropolitanos. Algo que aprovechó primero Talleres y luego Instituto y Racing.

En eso estaba Belgrano cuando jugó las finales contra Estudiantes. Y a través de LV16 pudimos contar la hazaña celeste contra el Pirata. Siempre es bueno dar un repaso a aquella noche. Belgrano fue con Martino; Piozzi, Rondi, Cortez y Chiera; Mattea (Ramonda), Aramayo y Antúnez; Martellotto, Villagra y Leyva (Parmigiani). Los dirigía Jesús Gallego. Estudiantes, con Landaburu; Walter Gómez, Sánchez, Carranza y Burky (Acevedo); Ludueña, Silva y Sante-cchia; Pitarch, Héctor Gómez y Funes (Viano). El técnico, Miguel Ponce. Héctor Gómez , Santecchia y Ludueña para los de Río Cuarto; Antúnez, de penal, para la “B”. El árbitro fue Mario Ferreyra.

Dos días después (y personalizo el momento), fui convocado por el querido colega Julio César Calvo para relatar por LU9 de Mar del Plata la última fecha del Metropolitano 82, que se definió en febrero del 83.

Jugaban los dos candidatos en Córdoba. Estudiantes de La Plata ante Talleres en el Chateau e Independiente ante Racing de Nueva Italia en cancha de Instituto.



















Estudiantes estaba un punto por encima del Rojo (se sumaban dos por victoria)y el Pincha ganó en el Chateau ante una multitud de platenses que llegaron a Córdoba.

Los goles fueron del Tata Brown y Gottardi para ganar dos a cero a la “T”, equipo en el que debutó en Primera Ángel David Comizzo en el arco.

Independiente empataba con Racing dos a dos y veía postergada su posibilidad de campeonar. Amuchástegui y Gasparini, para la Academia; Morete y Trossero -de penal-, para el Diablo Rojo. Estudiantes terminó campeón con 54, Independiente con 52 y tercero fue Boca con 48. La particularidad del torneo fue que San Lorenzo no lo jugó por estar en la B.

A lo largo del año 82, que estuvo plagado de varios acontecimientos inolvidables para nuestro país como el Mundial de España y el conflicto bélico en las Islas Malvinas, Estudiantes fue el mejor en todo sentido. Debió luchar a brazo partido con Independiente y Boca (para la mayoría de la prensa los grandes candidatos al título), pero el conjunto de Carlos Bilardo siempre dio respuestas a las “presiones” con no sólo grandes rendimientos colectivos sino resultados que daban la pauta de que era el gran equipo de ese Torneo Soberanía Nacional. Así y todo no pudo vencer ni a los xeneizes ni a Independiente a lo largo del Metropolitano.

Dicen los recuerdos de la época que el campeonato lo empezó a ganar esa noche del 11 de febrero de 1983 ante Vélez, en la penúltima fecha, tras la suspensión, cuando el Tata Brown con su gol de cabeza le dio la victoria al conjunto albirrojo. El triunfo dejó a Estudiantes a tiro del campeonato. El 29 de enero (fecha en que comenzó a disputarse el partido), en el estadio de Estudiantes, los de Liniers no se presentaron a jugar el segundo tiempo del partido que iba empatado en cero. En el entretiempo el vestuario de visitante se llenó de humo. Hinchas de Estudiantes tiraron cuatro petardos por las ventanas del vestuario. Los explosivos detonaron cerca del Beto Alonso. El Toto Lorenzo, técnico del Fortín, decidió inmediatamente no salir a jugar el segundo tiempo. La AFA dictaminó que se jugaran los 45 minutos restantes el 11 de febrero y postergó los partidos de la última fecha para el 14. El fallo del Tribunal de Disciplina no le descontó puntos a Estudiantes, que sólo sufrió una multa de 20 millones de pesos. Vélez fue sancionado con 80 millones porque culparon a Lorenzo de "obrar con precipitación" al dar la orden de no salir a la cancha.

Estudiantes jugó ese torneo con tres creativos en el medio campo: Sabella, Ponce y Trobbiani. Atrás de ellos, Miguel Ángel Ruso se ocupaba de la recuperación.

El plantel campeón contó con estos jugadores: Delménico, Bertero, Camino, Brown, Galletti, Gette, Gottardi, Herrera, Landucci, Lemme, Malvarez, Ponce, Russo, Sabella, Trama, Trobbiani, Vargas, Agüero, Perazzo, Gurrieri, Monzón, Llane, Gugnali y Martínez. Para muchos, el título de Carlos Bilardo de ese año lo catapultó a dirigir la selección argentina que terminaría siendo campeona del mundo en México 86, tras ganarle la pulseada a Carlos Griguol, el otro candidato.

Un torneo, ese Metropolitano del 82, que terminó al año siguiente y que también tuvo una definición muy especial en el descenso. Se fue Quilmes, que cayó en definición ante Unión después de una última fecha plagada de suspicacias, con sospechas en la victoria de Chicago ante Racing y la de Unión frente a Sarmiento de Junín.

La cuestión es que esa semana de febrero de 1983 dos Estudiantes dieron vuelta olímpica en el Chateau. El de acá, en su épica victoria ante Belgrano y el Pincha platense en el Metropolitano que había comenzado el año anterior.

Y allí estuve. Viendo cómo los dos equipos de mi viejo salían campeones con diferencia de 48 horas.



Osvaldo Alfredo Wehbe