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"Hoy mi relación con el fútbol es cero"

Guillermo Guendulain estuvo al frente de un equipo por última vez en 2013. Dedicado de lleno a su actividad agropecuaria remarcó que disfruta de otras cosas de la vida

Guillermo Pablo Guendulain hoy ve difícil volver a dirigir. Hace casi ocho años que no trabaja en un club. Su último paso fue por Asociación Atlética Banda Norte donde dejó el cargo en abril de 2013. Campeón con el Verde, Ate-neo Vecinos de General Cabrera y Atlético San Basilio destacó que todos los títulos tuvieron algo de especial.

Sobre su presente, los éxitos como DT y un breve balance de su trayectoria como jugador profesional durante 15 años, el Inglés dialogó con Puntal.

"Hoy estoy dedicado de lleno a la parte agropecuaria, haciendo todas las tareas. Después de que dejé de jugar al fútbol estudié para ser ingeniero agrónomo y solamente me falta la tesis", re-marcó al referirse sobre lo que es hoy su vida.

"Mi relación con el fútbol hoy es cero. Dejé la Liga hace ocho años. Después de mi paso por Banda Norte. No hice más nada y estoy medio alejado. Al fútbol lo vivo intensamente, por eso me alejé. Terminaba los partidos con la cabeza a punto de explotar y pensaba que algún día me iba a pegar un susto en la cancha. Me va a dar un ataque, me decía. Quería tener calidad de vida y no consecuencias. Lo tomaba muy a pecho y eso no es bueno. Por eso decidí alejarme. Es un gran desgaste físico y mental, pero eso depende de cada uno", comentó al explicar los motivos de su decisión de ya hace varios años.

Además expresó que ve difícil por el momento volver a dirigir. “No me agarran las ganas porque es sacrificado dirigir acá en la zona. Es fácil en Río Cuarto porque podés trabajar al mediodía. En la región tenés que hacerlo si o si de noche y en invierno es duro. Quiero disfrutar de otras cosas y no sacrificarme tanto. Estoy tranquilo y no quiero perder la tranquilidad. El fútbol quita libertad. Al que dirige le lleva mucho tiempo. No sólo en el horario de entrenar, en tu casa tenés que planificar los entrenamientos, resolver cosas. Si lo querés hacer bien no es tan fácil. Lleva tiempo, dedicación. Hoy lo veo difícil”, afirmó.

"Hace bastante que no voy a la cancha. No sigo mucho fútbol por televisión tampoco. Por ahí algunos partidos de la Champions y algo de Argentina, pero muy poco. No me estoy enganchando. Uno cuando es director técnico aprende mirando. Viendo partidos saca conclusiones, planifica entrenamientos", añadió.

Continuó diciendo: “Hoy estoy en otra etapa de mi vida, estoy muy lejos de eso. La etapa de ju-gador es otra vida, uno es otra persona, son tantos años. Para colmo no puedo jugar por una operación de columna que me alejó de la Liga de Profesionales que es donde estaba jugando.

Los títulos

En su carrera de entrenador fue campeón en tres de los clubes en los que dirigió: Banda Norte, Ateneo y Atlético San Basilio. Tuvo un paso por Estudiantes en un Argentino B y también en Lurgardis Riveros de Alcira Gigena.

Al momento de hablar de los significados de cada título, resaltó: "Cuando uno está en un club siempre quiere ganar. Sería muy injusto decir que un título o un equipo fue más que otro. Todos fueron especiales. Uno lo vive intensamente y sería injusto decir este fue más importante".

"Cada uno tuvo su particularidad -continuó diciendo- y lo hace especial para el club. Banda Norte volvió a ser campeón después de más de 20 año. Para Ateneo fue la primera vez en primera vez. En Atlético San Basilio significó ser campeón dos años seguidos, algo que el club nunca había logrado".

El descenso del Verde

El entrenador también se refirió a lo que sintió con descenso de Banda Norte la temporada anterior. “El descenso de Banda Norte me duele. A los clubes en los que uno trabaja les toma cariño. Esto es fútbol y les tocó a grandes equipos descender. En algún momento de la historia te puede tocar. Ahora tiene que reponerse. Lo importante es el proyecto. Banda Norte siempre se caracterizó por tener un proyecto, potencial para salir adelante y volver a primera. Siempre se caracterizó porque sacó jugadores de inferiores, quizás se perdió eso y quizás lo está retomando”, comentó.

“Siempre digo que todos los clubes tienen que darle importancia a las inferiores. Por ahí muchos piensas en salir campeón en pri-mera y no darle importancia a la piedra basal que es el trabajo en inferiores”, agregó.

Guendulain jugador

Guillermo Guendulain antes de ser entrenador tuvo un paso im-portante por el fútbol profesional. Contó que llegó a Independiente sin haber jugado en divisiones inferiores de Río Cuarto.

“El balance mi etapa de jugador es bueno de una carrera de quince años de profesional en un época más complicada para llegar. En mi época a las inferiores no se les daba importancia. Ahora es más fácil llegar. El negocio es sacar chicos. Antes el mercado estaba acotado. Pocas plazas para el jugador, los argentinos casi no iban a jugar afuera. En el extranjero había cupos y no estaban los mercados de ahora”, dijo al momento de hacer un balance de su carrera.

Sobre su comienzo como juga-dor contó: “Mis inicios en el fútbol son en San Cayetano, pero en el equipo de baby que manejaba Sergio Agüero, no en el club. Estaban el Negro ( Jorge) Rodríguez, el Palo Magallanes, Luis Carranza. Jugábamos en la canchita que estaba enfrente la iglesia del Bimaco. En Río Cuarto no jugué en ningún club”.

“Un día entré a una negocio que vendía ropa deportiva, Gimnos, y vi un cartel que decía que Independiente venía a probar jugado-res a la Universidad durante cuatro sábados seguidos. Me presenté y me seleccionaron para ir a Buenos Aires. Me acuerdo que me preguntaron de qué jugaba y yo nunca había jugado en cancha grande. Tenía 16 años. Eso era mitad de año y tenía que esperar hasta enero. El que me llevó fue Nito Veiga. Estuve unos años en Independiente y cuándo él se va me lleva a las inferiores de Gimnasia”. “Cuando Nito se va de Gimnasia asume (Luis) Garisto y me asciende a primera, todavía tenía edad de inferiores y ahí empecé a jugar con los profesionales. Gimnasia es donde más tiempo estuve y donde más rendí”, explicó.

Tras los años en el Lobo platense fue a Racing, considerado uno de los cinco grandes del fútbol Argentino. “Cuando pasé a Racing no sentí el cambio de ir a un club grande. Gimnasia es un equipo muy pasional. Lo que se vive La Plata con el clásico no tiene comparación. Es una ciudad chica, todos se conocen y son pasionales. Entonces estaba acostumbrado a la presión. Gimnasia andaba bien, la gente exigía pelear arriba y tratar de ser campeón. Por eso no me costó adaptarme”. Además de Mandiyú de Corrientes, Olimpia de Paraguay y Huracán, jugó en Belgrano de Córdoba.

Fue parte del equipo del Pirata que ascendió en 1998, tras perder la recordada final del siglo ante Talleres.

“Belgrano estaba bárbaro. Perdimos la final con Talleres y después terminamos ascendiendo. El primer partido de esa final no lo jugué porque estaba lesionado, si estuve en la revancha que terminamos perdiendo en los penales. Después pasamos a Banfield que se había armado muy bien y ascendimos al ganarle a Aldosivi”, rememoró.

Además añadió que “fueron años muy lindos. La pasión de la gente es increíble. Estaba en el final de mi carrera y ya sentía el paso del tiempo”.