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La joya y su trenza: Rodrigo Palacio

El delanterocuando explotó en Boca, desde el 2004 en adelante. Es Una liebre. Un rápido y preciso, un definidor y asistidor implacable. Hoy, todavía jugando y destacándose nítidamente en el Bologna de la Liga Italiana de Fútbol

Vigencia. Definido en el viejo y glorioso diccionario como que está en vigor, que tiene fuerza y entereza. A veces, muchas; perdemos de vista a personas en distintas actividades, que andan por el país o el mundo en lo suyo, dejando una estela de "fama temporal" que los hizo ser el centro de atención mediática durante un momento de sus vidas y de las nuestras.

Los deportistas son un buen ejemplo de ello. Ahora, con la globalización tan mentada, y la posibilidad de ver al instante y en vivo, cada uno de los acontecimientos o al menos enterarnos de todo lo que pasa, se hace más sencillo bucear, para saber qué es de la vida de tal o cual.

"La joya". Eso fue Rodrigo Palacio cuando explotó en Boca, desde el 2004 en adelante.

Una liebre. Un rápido y preciso, un definidor y asistidor implacable. Hoy, todavía jugando y destacándose nítidamente en el Bologna de Italia.

Nació el 5 de febrero de 1982, cuando en Argentina, en la cabeza de un poder militar que se desgranaba, empezaba a rondar lo de "tomar las Malvinas"; cuando Menotti pensaba el mundial de España, con la base del campeón del mundo 1978 más Maradona y Ramón Díaz, entre algunos nuevos.

Rodrigo Sebastián Palacio es de Bahía Blanca. Y allí a los ocho años, ingresó en las inferiores de Bella Vista. Debutó en primera en el 2001, con diecinueve años.

Al año siguiente, un empresario de Tres Arroyos compró su pase en 60 mil dólares y lo llevó a Huracán de esa ciudad. 

El 25 de agosto de ese 2002, debutó marcando frente a Juventud Antoniana de Salta. Jugaría en la B Nacional, participando de la primera parte del torneo, en el cual, el "Globo", consiguió el ascenso en promoción ante Atlético Rafaela. El técnico era Eduardo Anzarda y algunos de los jugadores que compartieron esa campaña fueron el "Novillo" García, Ezequiel Miralles y Jorge Izquierdo.

Tuvo una posibilidad de probar suerte en el Betis español, pero al tener que esperar demasiado tiempo para ser habilitado, volvió a Argentina y fichó en Banfield.

Hizo allí varios goles y esto motivó que Boca Juniors se fijara en él, y compró su pase en el 2004. 

La idea era esperar hasta mediados del 2005 para incorporarlo, pero el pase Tévez al Corinthians precipitó los tiempos y a comienzo de ese 2005 llegó a la Boca.

Jugó inmediatamente en los torneos de verano, debutando en un empate en uno ante Racing y a los pocos días marcó su primer gol frente a Independiente en triunfo dos a cero, también en temporada estival.

Amante del basquetbol, como buen bahiense, Palacio no rindió lo esperado en su arranque en Boca, pero después la descosió. La Copa Sudamericana 2005 lo mostró en su mejor manera, desde su llegada. Boca ganó esa Copa con Alfio Basile como entrenador y empatando los dos encuentros finales ante PUMAS de la UNAM, uno a uno y venciendo por penales en la revancha en la Bombonera, con el penal que marcó el Pato Abbondanzieri para definir el encuentro. El segundo partido, Boca lo jugó con Abbondanzieri; Ibarra, Schiavi, Díaz y Krupoviesa; Battaglia, Gago, Bilos e Insúa; Palermo y Palacio. Entraron Ledesma, Guillermo Barros Schelotto y Delgado.

Palacio fue el goleador de Boca en ese certamen, con cinco goles, dos menos que Bruno Marioni de la UNAM. 

Marcamos esa Copa como "la aparición" de la Joya ante el gran público. En 2006, ayudó a su equipo a la obtención del Clausura 2006 con siete anotaciones. En septiembre del mismo año convirtió tres goles para la obtención de la Recopa Sudamericana 2006 ante el San Pablo de Brasil: dos de local y uno importantísimo de visitante, ante un resultado que dejaba afuera al conjunto argentino.

Al año siguiente ganó la Copa Libertadores 2007, torneo en el que junto a Juan Román Riquelme y Martín Palermo fue desbordante en todos los partidos de la competición donde marcó cuatro goles. Este año se destacó en la carrera de Palacio porque, además, el Barcelona se aseguró la prioridad para adquirir su pase, valuado en ese entonces en 18 millones de euros, y llegó a firmar con el jugador un precontrato. 

Con Boca, ganaría 8 títulos, tres nacionales, una Libertadores, una Sudamericana y tres Recopas.

Al momento de este reconocimiento y saludo, Palacio lleva jugados entre equipos y Selección, 660 partidos con 230 goles convertidos. Se sabe que jugó dos mundiales con la albiceleste, el del 2006 en Alemania y el del 2014 en Brasil, además de la Copa América de Venezuela en el 2007.

 Un total de 23 partidos y tres goles. Le marcó a Ecuador en eliminatorias en el 2008, a Perú en el camino al mundial 2014 y otro a Trinidad y Tobago en un amistoso.

En julio del 2009, pasó al Genoa en 5 millones de Euros. Allí se juntó con Hernán Crespo y en total jugó 100 partidos hasta el 2012 marcando 38 goles. Llegaría el tiempo del Inter. La llegada a un club de mucho peso. El conjunto milanés pagó 10 millones de Euros por él. Hasta el 2017 jugó 169 partidos marcando 58 veces. En ese 2012, cuando su llegada al Inter, le contaba a El Gráfico que su ingreso al vestuario del club era como meterse en la ONU. Había jugadores de todo el mundo, además de los argentinos; Milito, Silvestre, Samuel, Cambiasso y Zanetti, aunque contaba que el que más le llamaba la atención era Ricky Álvarez.

Cuando comenzaban las especulaciones de una vuelta a nuestro país, a Boca o tal vez irse recostando al retiro, pasó al Genoa donde ya es un símbolo del equipo que marcha en mitad de tabla con 30 puntos y en el que desde su llegada marcó 14 goles.

Así transcurre la aún vigente vida futbolera de Rodrigo Palacio. "La Joya", "La Trenza", "El Rayo" o "La Liebre".

Rodrigo Palacio fue en Boca un símbolo, durante su estadía que uno no sabe si duró poco o mucho, según los parámetros que marca el "negocio".

Sus goles en cada club en donde pasó son un grato recuerdo y más aún las asistencias para delanteros centros, cuando Rodrigo va bien por la raya, algo que tal vez ahora ya no haga, pero que en su momento provocó desbordes en las defensas ajenas.

Hijo de José Ramón Palacio. El Gallego Palacio, además de ser su papá fue un delantero de Olimpo en los ochenta. "Era tener un técnico en casa, a pesar de que no me hablaba mucho. Pero si veía algo que no estaba bien, me lo marcaba. Tenía pocas palabras, pero justas. Siempre me habló de la conducta que debía tener. Jugó en mi misma posición, eso fue una ayuda", contó alguna vez Rodrigo.

Y claro, como ocurre con muchos de nosotros, el pago es el lugar en el mundo y varias veces afirmó que querría volver a vivir en Bahía Blanca.

La "Joya" sigue su camino. La "Trenza" flamea a sus espaldas, todavía. Y "La Liebre" ya no va tan rápido, pero va al área rival buscando hacer algún daño. 

Y lo logra.



Osvaldo Wehbe

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