Eran tiempos de pantaloncitos de dos colores. Boca tenía esos, amarillo delante y azul atrás. Fuera de la cancha, melenas y pantalones oxford. Lanusse, el presidente. San Lorenzo del Toto Lorenzo, campeón.
Muchos besos de García Satur y Soledad Silveyra. Gaby, Fofó y Miliki y Titanes en el Ring. Y muchísimos jugadores de fútbol. La selección no hacía pie, en medio de una desorganización tremenda en AFA.
Esos eran los tiempos en los cuales debutó en Primera un tal Alfredo Raúl Letanú. Uno de esos pibes que asomaban a los veinte años, detrás de jugadores que duraban mucho tiempo en el puesto y en el club. En Boca, Ponce, Curioni, Potente y Ferrero componían una delantera de lujo, en un cuadro manejado por Rogelio Domínguez que jugaba muy bien y tenía mucho gol.
Alfredo Letanú, que era uno de esos chicos que aparecían, nació un 12 de agosto de 1952 en Campana. Su trayectoria no fue poca cosa. Se inició en 1971 en Villa Dálmine.
En el fútbol nacional jugó 200 partidos y marcó 65 goles. Tuvo lugar en la Primera de Boca el 6 de agosto de 1972, cuando estaba por llegar a los veinte años.
Boca enfrentó a Vélez en la Bombonera e igualaron cero a cero. Esa tarde, San Lorenzo doblegó a River cuatro a tres en un partidazo y Rafael Moreno, de Argentinos Juniors, le hizo seis goles a Lanús.
Boca formó con Sánchez; Suñé, Casares, Blanco y Marzolini; Peracca, Pachamé y Potente; Ponce, Curioni y Letanú. Ingresó Palacios por Letanú. Vélez fue con Caballero (Pezzano); Correa, Troncoso (Romero), Nieva y Avanzi; Ríos, Reguera y Mecca; Cottón, Bianchi y Onega.
Letanú, veloz y con la característica de moverse por todo el frente de ataque, jugó en Boca hasta 1974, y convirtió 10 goles en 66 partidos, sin mucha continuidad en Primera.
En el nacional del 75 jugó para Gimnasia de Mendoza. El conjunto albinegro sumó 19 puntos en la zona "A" y quedó a dos del segundo, Estudiantes de La Plata, que se clasificó junto con River para el octogonal final. El primer Lobo mendocino de Letanú fue en la primera fecha, el 21 de septiembre del 75, tarde de interzonales. Jornada de un inolvidable Racing 5 Independiente 4, de River 2 Boca 1, debut de Luque en el Millo, y de un Rosario Central 3 Newell´s 0, tres de Kempes, entre otros resultados.
Ese día Gimnasia de Mendoza visitó a Juventud Alianza de San Juan y perdió dos a uno ante 5 mil personas. El Lobo salió con Reggi; Mesa (Gutiérrez), Vergara, Vicino y Haack; Galeasi, Ibañez y Rico; Palavecino (Velázquez), Letanú y Salguero. Los sanjuaninos ganaron con Tamagnone; Chacón, Pereyra, González y Maryllack; Astrada, Lizzi y Coria (Fachetti); Miguel, Spadano (Dubrowscyk) y Rodríguez. Arbitró García y los goles del local los marcaron Pereyra y González; Letanú para los mendocinos.
A Gimnasia de Mendoza, Letanú volvería en el 82, al final de su carrera.
Del Nacional 75, fue a Chile a jugar por Unión Española, desde donde lo trajo Bilardo para "su" Estudiantes. Fue el mejor momento en la trayectoria de Letanú.
Para el Nacional 76, el Pincha llevó a Letanú y a Gottardi, cuyos pases pertenecían a Boca y Racing, respectivamente.
Alfredo Letanú fue el goleador de Estudiantes con 9 tantos y los albirrojos quedaron a un punto de Banfield para clasificar a la siguiente etapa. "¡Lo digo yo, lo dices tú, es el maestro Letanú!", cantaron en ese tiempo los hinchas del León. El 19 de septiembre, por la segunda fecha, debutó Letanú con la casaca pincharrata. Fue empate en cancha de Banfield ante el local, que tenía un gran equipo. Fue uno a uno. Reguera para los de La Plata y Cerqueiro de penal para el Taladro.
Banfield fue Anhielo (Baglioni); Moris, D´Angelo, Sotelo y Volk; Sacconi, Pitarch y Corvo; Cerqueiro, Orte y González. Letanú debutó en el León con Pezzano; Pagnanini, Horacio Rodríguez, Tagliani y Frassoldati; Reguera, Pachamé y Carlos López; Gottardi (Landaburu), Santecchia (Milano) y Letanú. En Estudiantes jugó hasta el 78 y marcó 38 goles. Pasaría luego por Racing, San Lorenzo y una vuelta a Boca en el 80.
En el 81 volvió a sus pagos para jugar por Dálmine, en la B, con el dolor del descenso en definición por penales ante El Porvenir en cancha de Atlanta.
Lo manifestado, regresó a Gimnasia de Mendoza en el 82 y tuvo un paso por España en el Cartagena, en donde dejó el fútbol profesional.
Más o menos así fue la carrera de Alfredo Raúl Letanú, esos nombres propios que se aparecían desde las inferiores de los clubes grandes y se aprendían de memoria a pesar de lo mucho que les costaba desbancar a la gran figura que tenían adelante.
Caras y apellidos, de goles que se asocian inmediatamente a una época especial del fútbol y la gente. Aquellos años setenta, de ilusiones y frustraciones, de pasiones y engaños, de pantaloncitos cortos, bicolores y largos, oxford.
Tiempos en los que jugaba Letanú. Delantero potente, de rulos llevar.
Osvaldo Alfredo Wehbe
Esos eran los tiempos en los cuales debutó en Primera un tal Alfredo Raúl Letanú. Uno de esos pibes que asomaban a los veinte años, detrás de jugadores que duraban mucho tiempo en el puesto y en el club. En Boca, Ponce, Curioni, Potente y Ferrero componían una delantera de lujo, en un cuadro manejado por Rogelio Domínguez que jugaba muy bien y tenía mucho gol.
Alfredo Letanú, que era uno de esos chicos que aparecían, nació un 12 de agosto de 1952 en Campana. Su trayectoria no fue poca cosa. Se inició en 1971 en Villa Dálmine.
En el fútbol nacional jugó 200 partidos y marcó 65 goles. Tuvo lugar en la Primera de Boca el 6 de agosto de 1972, cuando estaba por llegar a los veinte años.
Boca enfrentó a Vélez en la Bombonera e igualaron cero a cero. Esa tarde, San Lorenzo doblegó a River cuatro a tres en un partidazo y Rafael Moreno, de Argentinos Juniors, le hizo seis goles a Lanús.
Boca formó con Sánchez; Suñé, Casares, Blanco y Marzolini; Peracca, Pachamé y Potente; Ponce, Curioni y Letanú. Ingresó Palacios por Letanú. Vélez fue con Caballero (Pezzano); Correa, Troncoso (Romero), Nieva y Avanzi; Ríos, Reguera y Mecca; Cottón, Bianchi y Onega.
Letanú, veloz y con la característica de moverse por todo el frente de ataque, jugó en Boca hasta 1974, y convirtió 10 goles en 66 partidos, sin mucha continuidad en Primera.
En el nacional del 75 jugó para Gimnasia de Mendoza. El conjunto albinegro sumó 19 puntos en la zona "A" y quedó a dos del segundo, Estudiantes de La Plata, que se clasificó junto con River para el octogonal final. El primer Lobo mendocino de Letanú fue en la primera fecha, el 21 de septiembre del 75, tarde de interzonales. Jornada de un inolvidable Racing 5 Independiente 4, de River 2 Boca 1, debut de Luque en el Millo, y de un Rosario Central 3 Newell´s 0, tres de Kempes, entre otros resultados.
Ese día Gimnasia de Mendoza visitó a Juventud Alianza de San Juan y perdió dos a uno ante 5 mil personas. El Lobo salió con Reggi; Mesa (Gutiérrez), Vergara, Vicino y Haack; Galeasi, Ibañez y Rico; Palavecino (Velázquez), Letanú y Salguero. Los sanjuaninos ganaron con Tamagnone; Chacón, Pereyra, González y Maryllack; Astrada, Lizzi y Coria (Fachetti); Miguel, Spadano (Dubrowscyk) y Rodríguez. Arbitró García y los goles del local los marcaron Pereyra y González; Letanú para los mendocinos.
A Gimnasia de Mendoza, Letanú volvería en el 82, al final de su carrera.
Del Nacional 75, fue a Chile a jugar por Unión Española, desde donde lo trajo Bilardo para "su" Estudiantes. Fue el mejor momento en la trayectoria de Letanú.
Para el Nacional 76, el Pincha llevó a Letanú y a Gottardi, cuyos pases pertenecían a Boca y Racing, respectivamente.
Alfredo Letanú fue el goleador de Estudiantes con 9 tantos y los albirrojos quedaron a un punto de Banfield para clasificar a la siguiente etapa. "¡Lo digo yo, lo dices tú, es el maestro Letanú!", cantaron en ese tiempo los hinchas del León. El 19 de septiembre, por la segunda fecha, debutó Letanú con la casaca pincharrata. Fue empate en cancha de Banfield ante el local, que tenía un gran equipo. Fue uno a uno. Reguera para los de La Plata y Cerqueiro de penal para el Taladro.
Banfield fue Anhielo (Baglioni); Moris, D´Angelo, Sotelo y Volk; Sacconi, Pitarch y Corvo; Cerqueiro, Orte y González. Letanú debutó en el León con Pezzano; Pagnanini, Horacio Rodríguez, Tagliani y Frassoldati; Reguera, Pachamé y Carlos López; Gottardi (Landaburu), Santecchia (Milano) y Letanú. En Estudiantes jugó hasta el 78 y marcó 38 goles. Pasaría luego por Racing, San Lorenzo y una vuelta a Boca en el 80.
En el 81 volvió a sus pagos para jugar por Dálmine, en la B, con el dolor del descenso en definición por penales ante El Porvenir en cancha de Atlanta.
Lo manifestado, regresó a Gimnasia de Mendoza en el 82 y tuvo un paso por España en el Cartagena, en donde dejó el fútbol profesional.
Más o menos así fue la carrera de Alfredo Raúl Letanú, esos nombres propios que se aparecían desde las inferiores de los clubes grandes y se aprendían de memoria a pesar de lo mucho que les costaba desbancar a la gran figura que tenían adelante.
Caras y apellidos, de goles que se asocian inmediatamente a una época especial del fútbol y la gente. Aquellos años setenta, de ilusiones y frustraciones, de pasiones y engaños, de pantaloncitos cortos, bicolores y largos, oxford.
Tiempos en los que jugaba Letanú. Delantero potente, de rulos llevar.
Osvaldo Alfredo Wehbe

