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Roberto Gasparini y el día en que Racing de Córdoba quiso ser millonario

El 6 de mayo de 1984 la Academia vencía a Ferro y además se ganaba el Prode jugado por los mismos jugadores. La historia fue llevada a la pantalla grande y es contada por el histórico numero diez, entre otros temas

Talento juvenil el de Roberto Gasparini (izquierda) y Luis Amuchastegui (derecha). Figuras de un historico Racing de Córdoba

 

El nombre de Roberto Gasparini es sinónimo de talento, de un Racing de Córdoba que dejó su hue-lla en los ochenta con el subcampeonato del Nacional y con temporadas de un nivel competitivo muy a la altura de lo que el fútbol argentino desplegaba en ese tiempo. No en vano una de las tribunas del Estadio Mario Kempes, lleva su nombre.

Muchos temas en carpeta, anécdotas, personajes y hasta una situación que es llevada a la pantalla grande con el documental “Prode” de Mauro Beccaría, cuando Racing en mayo del 84 ga-naba el histórico juego de aquel tiempo en la Argentina.

La charla comienza con el paso de Gasparini por Estudiantes de Rio Cuarto.

-De Estudiantes tengo muy bue-nos recuerdos, en ambas ocasiones (como técnico y jugador) estuve seis meses . Cómo jugador me llevó Jorge Artundo, logramos clasificar en la primera ronda de ese torneo y para la segunda, con algunos problemas económicos no pude continuar y me volví a Córdoba. Cómo técnico estuve en la segunda rueda del campeonato, clasificamos y perdimos en el playoffs por penales con Libertad de Sunchales (dirigido por Frank Darío Kudelka) que después ter-minó ascendiendo. Fueron muy lindas experiencias.

-Pienso Roberto en la tribuna del Kempes que lleva su nombre, ¿cómo lo vive usted y su familia el tener semejante reconocimiento?

-Es un gran orgullo para mí, significa que uno ha hecho muy bien las cosas como jugador y también como persona fuera de la cancha. Fue un reconocimiento de la gente, no hubo ninguna influencia política ni nada de eso, fue una votación de los hinchas y tuve la suerte que pusieran mi nombre. Es un orgullo para mí, para mi familia y para todos los que me conocen y saben cómo me manejo en la vida.

-El Racing de Córdoba de principios de los 80 marcó una época en el fútbol cordobés, ¿qué le falto para ser campeón en esos partidos con Rosario Central? (final del Nacional 1980)

-Mirá, cuando empezó el campeonato si nos hubieran dicho que entrábamos al octogonal lo firmábamos. Después se perdió la final, no creo que hayamos fallado en algo puntual (en la ida en Arroyito fue 5 a 1 para Central). Éramos un equipo que siempre íbamos al frente, no sabíamos espectacular, hoy pensándolo bien, perdiendo dos a cero y después poniéndonos dos a uno, que era un resultado lógico para darlo vuelta de local, de-bimos cuidarnos un poco más. Pero fuimos a buscar el partido y tuvimos desatenciones, en diez minutos y nos hicieron tres goles seguidos. A pesar de eso la gente confiaba en el equipo para la vuelta, el Chateau se llenó para la revancha, nos apoyaban mucho, ganamos dos a cero en Córdoba, no nos alcanzó pero fue un subcampeón que quedó en la historia.

-El equipo de 1984 era dirigido por un auténtico personaje como Pedro Marcehtta, ¿qué me puede decir de una figura tan especial, tan icónica para nuestro futbol?

-Era un técnico muy motivador, le gustaba que sus equipos jugaran bien al fútbol, tenía un gran preparador físico como el profe Pedernera que nos tenía muy bien entre-nados. Nos daba la libertad de jugar como quería el y como que-ríamos nosotros. Jugar bien al fút-bol y tratar de agrandarse ante las adversidades. Así hicimos una gran campaña, terminamos quin-tos en el campeonato, no perdi-mos con ninguno de los grandes y dentro de eso estuvo la sexta fecha famosa cuando ganamos el Prode.

-¿Pensaban que se volverían millonarios ganando el premio? (El plantel de Racing obtuvo 13 aciertos, si ganában el par-tido frente a Ferro, ganaban el premio)

-En esa época el Prode repartía mucha plata, ese domingo había un millón setecientos mil dólares . Al ganar la tarjeta pensábamos que nos tocarían, contando otros ganadores, unos cuatro mil dólares a cada uno. Fueron casi cien ganadores, nosotros éramos cuarenta y cuando dividimos todo, nos quedó unos cien trecientos por persona. Sumado a que la noche del festejo nos gastamos casi cien cada uno (festejaron pensando que eran los únicos ganado-res en el país), no nos quedó mucho que digamos.

-Las vueltas del fútbol y la vida, tres años más adelante lo llevan a ser campeón con Rosa-rio Central en el Torneo de 1987, ¿Qué recuerda de ese auténtico equipazo?

-Fue en parte inédito, porque Central había ascendido con Marchetta y después cuando Pedro se va, agarra Don Angel Tulio Zoff y casi sin más preparación, forma ese equipo campeón. No es fácil de repetir un hecho así, ahora los equipos que ascienden tienen otras prioridades y la brecha entre los más grandes y el resto se ha ampliado un montón. Fue un gran equipo muy identificado con la historia de Central, dejó una marca en el fútbol rosarino.

-¿Qué era la figura de Angel Tulio Zoff?

-Era una persona maravillosa, muy humilde. Si él hubiera podido tener un equipo de once indestructibles y no modificarlo, lo hubiese hecho, le costaba sacar a los juga-dores muchas veces. Pero tenía una visión de juego muy especial, hacía cambios que en la previa parecían errados pero al final daba vuelta los partidos y te hacía entrar en razón. Veía muy bien el fútbol.

-Finalmente, hay un paso por México muy importante, una época dorada del futbol de ese país a principios de los 90, ¿con que fútbol se encontró?

-El que revolucionó el fútbol mexicano fue Menotti cuando estuvo allá, les hizo creer que podían hacer varias cosas más importan-tes. Los sacó a jugar a todo el mundo, antes era solo jugar en Concacaf con selecciones menores y no podían crecer. Cuando fue César armó una gran Selección, después se fue por algunos problemas con la dirigencia, fue él el puntapié inicial, el despegue de un país muy poderoso económicamente.

Javier Albarracín. Redacción Puntal