Este tiempo de Superliga está influenciado por los arqueros. Al menos eso parece. Franco Armani, Guido Herrera e Iván Arboleda son la muestra de ello. En ellos tres, en estos tiempos de Copas, de Campeonato y de nueva selección se pueden leer, escuchar y ver comentarios sobre porteros.
El récord que Armani estuvo a punto de lograr -lo que fue motivo de información permanente, en este gran momento del arquero de River, exagerando su exposición- es algo que el hombre de Casilda afronta con aplomo, sin estridencias y atajando no menos de tres pelotas de gol en cada partido. Una evidente curiosidad de este año es Armani.
Aparición en Ferro y luego en Deportivo Merlo y una campaña posterior en esta década realmente notable en el fútbol colombiano, pero sin deslumbrar a la distancia, al menos en Argentina, salvo cuando se lo podía ver en alguna Copa. Y su llegada a River. Y a la selección.
Y la "Armanimanía", desatada a pleno. Méritos indudables, indiscutibles y el reconocimiento del público argentino después de un periplo extraordinario por Atlético Nacional de Medellín, en el que ganó 13 títulos, incluida una Libertadores en el 2016.
En Armani todo suena raro, curioso, también su manera de llegar a Colombia. En la pretemporada de junio de 2010 el Atlético Nacional realizó una gira por la Argentina y se enfrentó al Deportivo Merlo. En ese partido su rendimiento fue tan sobresaliente que los directivos del club iniciaron las negociaciones para ficharlo, con lo que se dio su traspaso al fútbol del exterior a los 23 años. El acuerdo se cerró con la compra definitiva de Armani a cambio de la transferencia del defensor Juan David Bravo y del delantero Oswaldo Blanco.
Tal vez por estas horas, Armani, que quedó a las puertas del récord de Barisio por culpa del buen cabezazo de Blandi, dejará de soportar las preguntas renuentes sobre aquella posibilidad de superar al otrora arquero de Ferro. También, como hecho singular, el Verde fue el primer club de Franco Armani.
Armani es desde hace un buen tiempo motivo de información diaria. Por merecimientos y exageraciones, a esta altura, características de los medios de estas tierras.
Recuerdo cuando a Juan Carlos Lorenzo, técnico de San Lorenzo en los setenta, se lo consultaba sobre Agustín Irusta, el arquero del equipo bicampeón del 72 y de una extensa trayectoria en el club de Boedo.
El Toto decía que Irusta estaba en la media de los arqueros, pero que ninguno le pegaba a la pelota como él a la hora de salir desde el arco para habilitar bien lejos a algún compañero sobre las bandas. Bueno, Guido Herrera en eso hoy es, por lejos, único. El mejor. Capaz de descolgar un centro y sacar un remate largo para dejar a un delantero propio con la pelota en el pecho, sin que éste pueda creer cómo es que le llegó ese balón desde tan lejos.
Con la "rareza" de haber aparecido en Belgrano y pasar por el fútbol del ascenso más duro en Ramallo, para recién recalar en la “T” tres años atrás y adueñarse del puesto.
El reconocimiento llega en la propia Córdoba, a cuentagotas, por aquello de no exagerar para un lado y que no se enoje el otro. Guido Herrera es uno de los arqueros figura de nuestro fútbol. Sin reparo. En un campeonato de buenos porteros.
Sin el ruido que produce Armani ni el microclima cordobés en donde habita Herrera y bien cerca del puerto, pero apartado del "runrún" mediático, el arquero de Banfield, Iván Arboleda, es un fuera de serie.
Colombiano de Tumaco, nacido en abril del 96, llegó a Banfield proveniente del Deportivo Pasto en el 2013. Desembarcó en Peña y Arenales con sólo 16 años. Y, a pesar de momentos difíciles en el Taladro, con lesiones y postergaciones, este arquero de apenas 22 años se muestra en cada partido como un "distinto" en el puesto. Es muy joven y el tiempo dirá hasta dónde llega. Si puede, por ejemplo, consolidarse en la selección de Colombia, en la que quedó a las puertas de viajar a Rusia y no lo logró por muy poco, en la decisión final de José Pekerman.
Se trata de arqueros. Por estos tiempos, marcando tendencia en el fútbol argentino. Por supuesto que hay muchos más. Pero en Armani, Herrera y Arboleda se me antoja que está ejemplificado el momento.
En un puesto al que iba el "gordito del barrio" o el "dueño de la pelota".
Aunque hoy y siempre sean imprescindibles.
Osvaldo Alfredo Wehbe
Aparición en Ferro y luego en Deportivo Merlo y una campaña posterior en esta década realmente notable en el fútbol colombiano, pero sin deslumbrar a la distancia, al menos en Argentina, salvo cuando se lo podía ver en alguna Copa. Y su llegada a River. Y a la selección.
Y la "Armanimanía", desatada a pleno. Méritos indudables, indiscutibles y el reconocimiento del público argentino después de un periplo extraordinario por Atlético Nacional de Medellín, en el que ganó 13 títulos, incluida una Libertadores en el 2016.
En Armani todo suena raro, curioso, también su manera de llegar a Colombia. En la pretemporada de junio de 2010 el Atlético Nacional realizó una gira por la Argentina y se enfrentó al Deportivo Merlo. En ese partido su rendimiento fue tan sobresaliente que los directivos del club iniciaron las negociaciones para ficharlo, con lo que se dio su traspaso al fútbol del exterior a los 23 años. El acuerdo se cerró con la compra definitiva de Armani a cambio de la transferencia del defensor Juan David Bravo y del delantero Oswaldo Blanco.
Tal vez por estas horas, Armani, que quedó a las puertas del récord de Barisio por culpa del buen cabezazo de Blandi, dejará de soportar las preguntas renuentes sobre aquella posibilidad de superar al otrora arquero de Ferro. También, como hecho singular, el Verde fue el primer club de Franco Armani.
Armani es desde hace un buen tiempo motivo de información diaria. Por merecimientos y exageraciones, a esta altura, características de los medios de estas tierras.
Con una ciudad dividida y lejos de las grandes luces, el riocuartense Guido Herrera es, sin dudas, uno de los mejores en su puesto. Al ser el “uno” de Talleres no está en la consideración frecuente del país futbolero, más allá de que cuando uno habla de arqueros con gente de fútbol el nombre de Guido aparece siempre como uno de los destacados.
Recuerdo cuando a Juan Carlos Lorenzo, técnico de San Lorenzo en los setenta, se lo consultaba sobre Agustín Irusta, el arquero del equipo bicampeón del 72 y de una extensa trayectoria en el club de Boedo.
El Toto decía que Irusta estaba en la media de los arqueros, pero que ninguno le pegaba a la pelota como él a la hora de salir desde el arco para habilitar bien lejos a algún compañero sobre las bandas. Bueno, Guido Herrera en eso hoy es, por lejos, único. El mejor. Capaz de descolgar un centro y sacar un remate largo para dejar a un delantero propio con la pelota en el pecho, sin que éste pueda creer cómo es que le llegó ese balón desde tan lejos.
Con la "rareza" de haber aparecido en Belgrano y pasar por el fútbol del ascenso más duro en Ramallo, para recién recalar en la “T” tres años atrás y adueñarse del puesto.
El reconocimiento llega en la propia Córdoba, a cuentagotas, por aquello de no exagerar para un lado y que no se enoje el otro. Guido Herrera es uno de los arqueros figura de nuestro fútbol. Sin reparo. En un campeonato de buenos porteros.
Sin el ruido que produce Armani ni el microclima cordobés en donde habita Herrera y bien cerca del puerto, pero apartado del "runrún" mediático, el arquero de Banfield, Iván Arboleda, es un fuera de serie.
Colombiano de Tumaco, nacido en abril del 96, llegó a Banfield proveniente del Deportivo Pasto en el 2013. Desembarcó en Peña y Arenales con sólo 16 años. Y, a pesar de momentos difíciles en el Taladro, con lesiones y postergaciones, este arquero de apenas 22 años se muestra en cada partido como un "distinto" en el puesto. Es muy joven y el tiempo dirá hasta dónde llega. Si puede, por ejemplo, consolidarse en la selección de Colombia, en la que quedó a las puertas de viajar a Rusia y no lo logró por muy poco, en la decisión final de José Pekerman.
Se trata de arqueros. Por estos tiempos, marcando tendencia en el fútbol argentino. Por supuesto que hay muchos más. Pero en Armani, Herrera y Arboleda se me antoja que está ejemplificado el momento.
En un puesto al que iba el "gordito del barrio" o el "dueño de la pelota".
Aunque hoy y siempre sean imprescindibles.
Osvaldo Alfredo Wehbe

