Además, asegura que no existe una hoja de ruta ni una visión de ciudad y sostiene que, si no cambia, la gestión de De Rivas quedará con el estigma de haberle clavado un puñal a la salud pública con su decisión de trasladar al Hospital San Antonio de Padua los partos que antes se hacían en la Maternidad Kowalk.
- ¿Qué opina del primer año de gestión del intendente De Rivas?
- Nosotros creemos que tiene más más dudas que certezas. Es una gestión que no pudo concretar todo lo que prometió en la campaña. En estos meses se fue diluyendo entre el marketing político, el encierro y la falta de soluciones reales a muchos problemas de la gente. Lo que vengo diciendo desde que comenzó la gestión: no veo una visión de ciudad desde lo urbanístico, desde lo económico. Creo que es una gestión que no tiene claro para dónde va. Durante este año creo que hay cuestiones que han sido realmente muy importantes: el tema de la seguridad. En ese punto la Municipalidad actuó tibiamente, mal en los tiempos. Creo que tendría que haber solucionado el tema mucho antes de los problemas que tuvimos esa semana de las marchas. Y me parece que, en cuanto a la salud pública, De Rivas va a tener un estigma, que es que la Maternidad no pueda tener más nacimientos. Si no puede revertir eso, creo que es un estigma de esta gestión, que le ha clavado un puñal a la salud pública municipal. Después, veo un gobierno muy encerrado. Es cerrado porque le molesta el disenso, le molestan las discusiones, le molesta que uno le diga la verdad. Se inclina por el marketing, por las redes. Ahí te muestran una ciudad que no es la realidad que vivimos todos los días. La ciudad tiene problemas, tiene problemas estructurales y yo no veo una hoja de ruta para tratar de solucionarlos por ahora. Es cierto, todavía falta un camino por recorrer, pero este primer año me parece que ha sido signado fundamentalmente por eso:es una gestión con más dudas que certezas.
- En una entrevista que le hicimos, el Intendente dijo que su gobierno se caracteriza por el orden, la cercanía y el hacer. Es decir, hay dos diagnósticos diametralmente opuestos.
- Mirá, nosotros tratamos de decir la verdad. Y tratamos de ser la voz de mucha gente que vive en toda esta ciudad en silencio, que a nosotros nos para en distintos lugares para comentarnos esto. Es mucha gente que nos demanda esto de que la ciudad no arranca. Yo creo que es una gestión que está cansada, que está agotada, que ya muchos de sus funcionarios dieron todo lo que tenían para dar y que esto es lo que pueden dar. La verdad es que espero equivocarme porque quiero que a RíoCuarto le vaya bien. Y creo que todos tenemos que vivir mejor, pero también quiero una ciudad que se haga cargo de los problemas, que los enfrente, que no le dé la espalda a los barrios, que trate de hablar con la oposición, que trate realmente de tener aunque sea una hoja de ruta sobre los problemas estructurales y que son los mismos hace mucho tiempo. En todas las campañas discutimos siempre los mismos temas. Es un problema que nunca haya nuevos temas en las campañas. Porque no se le ha dado solución a este tipo de problemas: tiene que ver con la seguridad, con el transporte, tiene que ver con la salud, con el ordenamiento del tránsito, con el ordenamiento del espacio público. Lamentablemente, discutimos siempre lo mismo porque no vamos a una solución definitiva. Yo creo que en esto nos tenemos que arremangar todos, me parece que es un momento donde todos tenemos que tratar de aportar para que de una vez por todos los riocuartenses podamos vivir mejor.
- Una de las limitaciones serias que tuvo el gobierno en su primer año fue la caja, el déficit. El Intendente lo atribuye a una situación externa. ¿Ustedes creen que es así o que se debe a falencias internas de la gestión?
- Obviamente este desorden de la macroeconomía y esto del Gobierno nacional de tratar de poner en caja la situación va a tener impacto tanto en los gobiernos provinciales como en los gobiernos municipales. Pero también es cierto que uno tiene que tratar de de gestionar de otra forma. Yo creo que no le van a encontrar la vuelta porque tienen una forma de gestión de que de hace tanto tiempo que viene. Creo que esa forma de gestión, esa forma de hacer política, de gestionar la política es lo que nos ha llevado a que todos los indicadores socioeconómicos de la Argentina hayan estado cada vez peor. Me parece que hay que ser mucho más modernos en los modelos de gestión, hay que tener una mirada distinta, hay que sumar gente de la academia, hay que sumar gente del sector privado y hay que avanzar con un modelo de gestión mucho más moderno que lo que tenemos hasta ahora. Esto de siempre, de que alguien tiene compromisos políticos y trata de contener a todo el mundo, bueno eso se termina pagando. La caja no te alcanza para todo. Estamos viviendo épocas malas, hay que tratar de hacer gobierno austeros, chicos, con gente realmente capacitada y que lo que gana cada funcionario tenga una contraprestación social. Entonces, yo creo que esta forma de mirar la política, esta forma de entender la política creo que es la que nos hace que los modelos de gestión sean cada vez peores. Y terminan llevando a Río Cuarto cada vez más atrás. Yo, la verdad, pienso que nuestro compromiso es que como ciudad no nos conformemos con como estamos. Río Cuarto tiene una potencialidad que debe haber pocas ciudades intermedias de la República Argentina que tengan la potencialidad de Río Cuarto. Desde el recurso humano, cinco universidades, recursos económicos. Tenemos el enclave territorial, tenemos absolutamente todo para que Río Cuarto pueda ser la principal ciudad intermedia de la República Argentina, pero ahora estamos lejos de eso.
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