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Martín García: "Para mí, Estudiantes fue un antes y un después en mi carrera"

A los 35 años siente que su estadía en Río Cuarto fue un quiebre en su vida deportiva, que lo llevó a potenciarse en Venezuela y hoy a jugar en Atlanta
 

Martín García es mucho más que un jugador de fútbol. Sus ideas y su pensamiento escapa a la normalidad de lo que habitualmente observamos.

#ElDeportivo con Martín García

Una persona muy espiritual que encontró en la palabra, en Cristo y en Dios un basamento de fe para afrontar su vida. Una sensibildad especial, una manera de valorar las cosas muy sencilla y dentro de la cancha un ganador.

Donde pasó el Chapa dejó su huella, siempre con el don de buena gente como bandera. En Río Cuarto encontró una segunda vida futbolística y hoy a alos 35 años disfruta de un gran momento en un grande de la categoría como Atlanta.

-Por los clubes donde has pasado, has dejado una huella importante y un buen recuerdo, ¿cómo ves todo eso?

-Después de jugar el fútbol pasa y lo que más queda son los contactos, los buenos recuerdos y a uno lo llena de orgullo que hablen bien. Es de la forma que uno vive y trabaja para dar lo mejor dentro y fuera de la cancha. Últimamente por los clubes donde he pasado, desde Sportivo en adelante ha sido muy bueno desde adentro y desde afuera.

-¿Con qué Atlanta te encontraste?

-Muy contento, porque en lo personal era un desafío muy grande para mí, volver a la Primera Nacional, un club grande de la categoría, estar en Buenos Aires donde están siempre todas las miradas. Es un club muy bueno que está creciendo día a día desde la infraestructura, el predio, el estadio, ojalá que los resultados nos sigan acompañando como este comienzo que tuvimos, muy contento por este presente.

-Están con un par de compañeros y cuerpo técnico con covid positivo (Ochoa Gimenez jugador y Sanzarotti entrenador de arqueros), ¿cómo se han manejado?

-Esto se dio ayer por la mañana, ellos fueron separados momentáneamente, nosotros entrenamos y a causa de eso volvimos cada uno a nuestra casa para no estar tanto tiempo juntos, tomar las precauciones lógicas y hoy encontrarnos a media tarde para el partido con Almirante Brown.

-¿Sentiste en estos partidos la vuelta al fútbol argentino? ¿En términos de juego y el folklore de un partido?

-Sí, más que nada nos tocó la primera fecha con Chacarita, que era el clásico, un partido muy importante para la institución, lo que se vivía en la previa, la gente que venía a los entrenamientos, que nos exigía ganarlo. Volví a sentir ese folklore en la previa y después todo lo que causo haber ganado el partido, con mensajes, la gente festejando en la sede del club, muy contento por eso.

-¿Cuánto le atribuís a Estudiantes esa suerte de refundación futbolística que tuviste en 2016?

-Para mí Estudiantes sin lugar a dudas fue un antes y después en mi carrera, yo venía con ciertas dudas y encontré un club ordenado. Era solo preocuparse de rendir el fin de semana, eso en muchos clubes no se encuentra. La verdad la ayuda de Marcelo Vázquez y del profe Palladino, fueron fundamentales para ese crecimiento mío, para entender de los cuidados, de cómo entrenar de la mejor manera, el profe estaba en esos detalles y la verdad que me hizo crecer mucho. Fueron dos años muy buenos, siempre lo recordamos con mucha alegría y le deseo lo mejor al club.

-Integraste un equipo histórico con ascenso incluido en Sportivo Belgrano, ¿a la distancia, cómo evalúas todo lo que pasó?

-Fue hermoso, una etapa muy linda porque peleamos contra muchas cosas, éramos un club humilde, pero un grupo espectacular, cuando hay buenos grupos los resultados a la larga se dan. Nosotros perdimos dos finales seguidas y a la tercera pudimos ascender. Lo que más recuerdo fue como se movilizó tanta gente en la ciudad, el club movilizó todo. Jugábamos con diez mil personas de local en la B Nacional, eso después no se volvió a ver más. Los mejores recuerdos me quedaron, un grupazo encabezado por Juan Aróstegui que hoy es el presidente, el Gordo Francia que es un emblema, fueron cinco años muy buenos.

-Es una obviedad la pregunta, pero... ¿Qué lo hace tan bueno a Juan Pablo Francia? Actualmente sigue jugando en Sportivo Belgrano.

-La calidad que tiene, en Sportivo encontró su lugar en el mundo, estuvo un año en Talleres y logró el ascenso también. La calidad que tiene, la pegada y lo que genera en el rival, la gente y compañeros es de admiración total. Lo ha sostenido por mucho tiempo y con esta edad, ser competitivo es muy difícil. Hoy te encontras con chicos de 18 o 20 y te la hacen difícil, de estar a la altura, por eso lo de Juan Pablo es tan admirable.

-Estuviste un par de años en Venezuela, siendo un lugar del cual tanto se habla aquí, ¿cómo fue vivirlo?

-Yo me quedo con la otra parte, a nosotros nos fue espectacular. Ponerme a hablar mal yo de lo que ha pasado en Venezuela es un tema político que a nosotros nos escapa como personas que vamos a buscar un sueño, a laburar y a dar los mejor. En ese proceso a nosotros nos fue espectacular y Venezuela fue para nosotros una tierra de bendición totalmente. También hay un antes y un después, lo mismo que de Río Cuarto, como te comentaba, en nuestras vidas. Después de haber pasado un año en el interior que fue complicado, tuvimos la suerte de vivir un año y medio en Caracas y lo disfrutamos muchísimo, tanto como familia y en lo deportivo coronándolo con el campeonato, fueron dos años y medio extraordinarios.

-Eres una persona muy espiritual y religiosa, ¿cómo es esa compañía en tu carrera?

-Es tener una convicción, una identidad que a veces a los chicos les cuesta encontrar. Uno en Cristo ha encontrado eso, una identidad a través de la palabra y entiende que la palabra es viva, es eficaz y a medida que uno va avanzando ves como Dios te va respaldando en todo, por eso la convicción, la certeza de moverse con algo mas que jugara a la pelota y ganar un sueldo. Hay mucho más atrás, cuando ves que llegas a un plantel y hay compañeros que tienen problemas con el técnico, con la familia. Entiendo que Dios nos lleva a distintos lugares para ser parte de la solución por medio de la palabra. Yo estaba desordenado tenía un montón de problemas internos que no podía resolver y por medio de la palabra uno lo va canalizando y avanzando, encima Dios te respalda dentro de la cancha. Ha sido un caminar muy bueno, no tengo duda que sin Cristo en mi vida yo no podría estar jugando a mis 35 años, mi carrera se hubiese terminado mucho antes.

-¿Cómo nace tu amor por la palabra?

-En Sportivo Belgrano, con 25 años venía de muchos sinsabores en lo deportivo, venía sin jugar. Me habían dado otra oportunidad en San Francisco y tampoco me encontraba conmigo. Un compañero me invitó a su casa, me habló me mostro la palabra y empezamos a caminar juntos. Hace diez años que estamos con mi señora y ahí es como se encaminó todo. Vengo de una infancia donde no me faltó nada peros si con muchas cosas inconclusas, Dios hizo que mueran muchos aspectos míos que me estaban jugando una mala pasada.