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Por la pandemia, el hermano del Cholo Guiñazú cambió el bar por una verdulería

La cuarentena obligó a muchos a modificar sus actividades para poder tener ingresos. Es el caso de Juan Guiñazú, quien en el mismo salón de su local nocturno de General Cabrera se dedicará a la venta de verduras y frutas

Pese a que para esta semana la Provincia autorizó la apertura de bares y restoranes en las localidades de la zona blanca, la decisión de Juan Guiñazú -hermano mayor del famoso jugador de fútbol retirado Pablo 'Cholo' Guiñazú- está tomada y de propietario de un bar en General Cabrera pasará a tener una verdulería.

Los más de 70 días de cuarentena fueron la gota que rebalsó el vaso. El mismo salón de Laprida y Uruguay en barrio Las Rosas, en el que se gritaron fervorosamente los goles de Talleres de Córdoba cuando el Cholo colaboraba con el ascenso del equipo tallarín, está siendo reacondicionado para convertirse en un local de venta de frutas y verduras, aunque todavía hay muchas botellas para comercializar.

Con el mismo optimismo y la misma amabilidad, Juan Guiñazú dialogó con Puntal sobre el cambio de rubro en medio de la pandemia.

“Ya está todo decidido. Hemos hecho todo. Vamos a probar ahora algo que hace muchos años hacía. Vamos a vender verduras y estamos poniendo una verdulería”, confirmó el conocido barman, a metros de lo que parece ahora un gran mostrador, tapado por un cobertor, que en días más recibirá los cajones de frutas y verduras pero que en realidad es una mesa de pool.

Las numerosas botellas de bebidas que estaban para servir los tragos del bar antes del 20 de marzo ahora están en exposición para ser vendidas sin abrir.

“La situación no daba para más. No ha habido más entrada de dinero y sale el efectivo nomás para atender la familia y hay que probar. Gracias a Dios, tenemos nuestro salón. Es un local propio y eso es una ventaja. Ahora, en vez de renegar con los muchachos que venían al bar, voy a renegar con las personas que vengan a comprar verduras”, bromeó Juan.

Unos 15 años en la actividad

Las frías mañanas no detienen a los Guiñazú, que, de tener el bar abierto, estarían cumpliendo los 15 años de atención a sus clientes. “Acá empezamos con el bar y ahora seguiremos con la verdulería. Todos estos años me permitieron agrandar el resto, que hoy es la casa familiar. El mostrador central es de lujo y está preparado para que empiecen a llegar los cajones para que este lunes o martes comencemos a traer verduras. Estoy bien, me siento muy bien, porque uno siempre hizo de todo. Antes del bar tenía un camión. Vendí el camión y puse el bar y yo siempre digo que no hay mal que por bien no venga. Me estoy poniendo más grande; el bar por ahí se estaba poniendo más difícil, porque la gente va cambiando. Uno tiene respeto y la juventud hoy es distinta”, reflexionó el hermano del Cholo.

Algunos episodios ocurridos en su local, causados por el mal comportamiento de los jóvenes, fueron desgastando a Guiñazú, hasta que la implacable cuarentena fue la estocada final de lo que era “el boliche del sapo”, como muchos de los clientes lo apodaron.

“Con este nuevo rubro vamos a trabajar lo mismo o vamos a trabajar más, porque en el verano la verdulería se mueve más y, como siempre, lo único que uno quiere es ganarse la plata trabajando. Si uno ve que puede ganar el dinero para el mantenimiento de la familia, a mí me da lo mismo. No me está agarrando la tristeza por dejar el bar. Si funciona bien la verdulería, a mí me da lo mismo; aunque creo que hasta puede llegar a ser más tranquilo”, dijo (Juan) el Kiko Guiñazú.

Un socio y un nombre especial

“Toda la familia me acompaña en esto y sumo un socio”, agregó. Se trata de un vecino que vive enfrente, cruzando desde el bar, quien aportó fondos necesarios para poder adquirir mercaderías. En honor al hijo de este socio la verdulería se llamará “Andresito”. La familia que se suma al emprendimiento es la abanderada de la lucha contra la fibrosis quística y las madres de ambas familias el año pasado juntaron firmas para que la ley fuera tratada en el Congreso.

Andresito Testa lucha día a día contra la enfermedad y le da fuerzas al barrio con su ejemplo para superar los cambios que, salvando las distancias, por momentos preocupan. “Siempre viene Andresito al bar y ahora la verdulería llevará su nombre”, precisó Juan Guiñazú.

Los padres de Andresito aportarán también una camioneta con la que Juan volverá también así a vender frutas y verduras por las calles de General Cabrera, una actividad desaparecida desde la apertura de grandes verdulerías y la habilitación de grandes superficies comerciales.

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