La Justicia de Río Cuarto acaba de aplicar una condena por una figura penal que rara vez se puede probar y castigar como lo es la del aborto no consentido. Ese fue el delito que la jueza de la Cámara Primera del Crimen de Río Cuarto, Natacha García, le atribuyó el viernes a Mario Alfredo Z.
En septiembre de 2009, el acusado protagonizó un episodio de violencia de género en General Cabrera que tuvo graves consecuencias, pues a raíz de la golpiza que recibió su expareja perdió el bebé que estaba esperando.
El tribunal y todas las partes del juicio se reunieron en la sala de juzgamiento de la Cámara Primera del Crimen, donde M.A.Z. fue condenado a 3 años de prisión en suspenso. Se trata del mínimo de la escala penal que el Código Penal prevé en el artículo 85. En el inciso primero estipula que podrá recibir entre 3 y 10 años de prisión “aquel que causare un aborto, si obrare sin consentimiento de la mujer”. Agrega que la pena podrá trepar a los 15 años si el hecho provocara la muerte de la mujer.
De acuerdo a las fuentes tribunalicias consultadas por Puntal, el agresor había golpeado con puntapiés en el abdomen a su expareja, que llevaba un embarazo de 6 meses. A causa del ataque, la mujer perdió su embarazo.
La pena que le aplicó la jueza fue la misma que había pedido el fiscal de cámara, Julio Rivero, en su alegato. En la función de defensor actuó el asesor letrado, Pablo Demaría. “La causa había sido elevada a juicio en 2010; en mi alegato consideré que no tenía sentido imponerle hoy un tratamiento penitenciario”, señaló el fiscal cuando se le preguntó por qué pidió el mínimo.
El antecedente más cercano de esa inusual condena puede hallarse en la misma cámara del crimen, en marzo de 2012, cuando la jueza Nora Sucaría condenó a un hombre cuyas iniciales son I.F.A. a 3 años en suspenso por aborto, amenazas y lesiones leves.
El hecho también sucedió en General Cabrera, el 12 de agosto de 2007, cuando el acusado agredió salvajemente a su novia, quien tenía un embarazo de cinco meses. Sucedió en un boliche bailable de la localidad y, días antes del suceso, ya había amenazado a la joven de 17 años con que iba a hacerle perder la criatura.

