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Habría 700 abuelos en geriátricos, pero de muchos no se sabe dónde están

Según los precarios registros que tienen las autoridades, se estima que el 90 por ciento de los internados serían de Pami

La falta de datos certeros sobre la cantidad de geriátricos que funcionan hoy en la ciudad y de las personas alojadas en ellos es el primer obstáculo que admiten las autoridades a la hora de enfrentar un problema del que desconocen las dimensiones. Sin embargo hay, en principio, algunas primeras estimaciones que sugieren la existencia de unos 50 albergues que contendrían a unas 700 personas.

Sobre suelo firme y datos concretos, en el Municipio tienen localizados a 12 geriátricos debidamente registrados y otros 15 que están en proceso de normalización. Hasta que las denuncias y los casos de adultos mayores provenientes de esos residenciales en malas condiciones de salud no salieron a la luz, funcionaban 6 inmuebles habilitados por la autoridad competente: el Rugepresa. Los demás vivían en la clandestinidad. Y de estos últimos surgieron los casos en los que debieron intervenir las autoridades por denuncias que llegaron durante el último año. Casi todas con las mismas características: inmuebles sin habilitación, pero especialmente sin las condiciones necesarias para el funcionamiento. Y no sólo por las carencias edilicias, sino también falta de atención especializada, con profesionales y personal capacitado. Hoy, una parte de los 700 geriatrizados estaría aún en esas condiciones.

Ayer, el Municipio defendió el trabajo que viene realizando junto al Rugepresa de la Provincia y cruzó al Pami por los planteos que realizó en los últimos días. Es que el titular de la obras social nacional, Gonzalo Luján, cuestionó los pocos avances que se dieron desde que surgió el primer caso de un geriátrico con adultos mayores en malas condiciones que debieron ser trasladados a clínicas privadas para su atención médica. La semana pasada hubo cuatro casos más de geriátricos que pertenecían a una misma propietaria y ninguno de ellos contaba con las habilitaciones correspondientes. Los cuatro funcionaban en el macrocentro de la ciudad, a pocas cuadras de la plaza central.

El secretario de Salud municipal, Marcelo Ferrario, fustigó los planteos de Luján al destacar: “Nosotros trabajamos sin hacerlo público porque es un tema muy delicado y Luján ha salido a comentar esto a la opinión pública. Y posiblemente eso se deba a que el Pami tiene en Río Cuarto 30 mil afiliados y nos decía que por una estadística nacional hay un 2% geriatrizado. Eso significa que 600 están en algún geriátrico y evidentemente el Pami no sabe dónde están internados. Es el Pami el que tiene la mayor cantidad de abuelos geriatrizados”, disparó Ferrario en una entrevista que concedió anoche al programa televisivo Entre Líneas.

El funcionario del gabinete del intendente Juan Manuel Llamosas, destacó: “Nosotros no salimos a decir todo lo que vamos haciendo porque el trabajo en sí no lo permite y tampoco creo que sea de opinión pública todo lo que venimos haciendo. O cuando encontramos en un geriátrico a una persona que la familia la abandonó y no lo visita durante un año. No son cosas que deban ser públicas”, remarcó el secretario.

Y sobre las declaraciones de Luján, que pidió mayor trabajo para revertir el cuadro de informalidad en los geriátricos, Ferrario indicó: “Veníamos trabajando en forma conjunta alrededor de una mesa con acciones consensuadas. Nos llamó la atención que una de las partes saliera a hacer las declaraciones que hizo y que las conocíamos todos. Eso marcó una diferencia. Lo que hicimos, lo hicimos juntos, bajo la coordinación del Rugepresa”.

Lo cierto es que mientras los cruces entre el Pami y los funcionarios de la Provincia y el Municipio se incrementaron esta semana, el martes se realizó en Córdoba una reunión en el Ministerio de Salud con el titular de esa cartera, Francisco Fortuna, para coordinar nuevas acciones en la normalización de los geriátricos. Allí estuvieron todas las partes reunidas y resolvieron un relevamiento con equipos de inspectores de los tres niveles para detectar rápidamente los albergues ilegales a los que se les exigirá un plan de normalización que incluya condiciones edilicias, profesionales en la atención y control de los adultos mayores alojados.

Cruce en el Concejo

Desde el Concejo Deliberante, el titular de la Comisión de Servicios Públicos, Marcelo Bressan, también cruzó la intención de Luján de solicitar la banca del ciudadano y la declaración de la emergencia geriátrica en Río Cuarto. “Lo que venimos diciendo es que para avanzar hay que seguir trabajando en forma conjunta. Y no entendemos el pedido del Pami de hacer uso de la banca del ciudadano para este tema porque entendemos que no se soluciona nada con eso. La banca del ciudadano está prevista para los ciudadanos riocuartenses y las instituciones de la ciudad, es decir que es una tribuna institucional para que se expresen los que no tienen voz. Y esa no es la condición del Pami, que tiene otras opciones de trabajar en una mesa y de manera conjunta con los otros actores, tal como venía ocurriendo”, explicó el concejal de Unión por Córdoba.

El pedido de la banca del ciudadano fue pasado ayer a comisión y el peronismo analiza si le dará esa oportunidad al titular del Pami de instalar el debate en el recinto. Lo que ayer dejó en claro Ferrario fue que no habrá declaración de emergencia geriátrica en la ciudad.

“Otorgarle la banca es una decisión institucional del cuerpo legislativo que se trabaja en la Comisión de Labor, presidida por el presidente del Concejo y conformada por los presidentes de las distintas bancadas. El punto es cuál es la necesidad de venir a decirles a los concejales de Río Cuarto qué es lo que tienen que hacer en este tema. Cuando uno analiza el planteo del titular del Pami que dice que hay 30 mil abuelos que tienen esa obra social y que por estadística nacional el 2% está geriatrizado, tenemos 600 abuelos en esta condición. Más que preguntarnos a los concejales, sería bueno que Luján se ponga a crear un registro para saber dónde están esos abuelos de su obra social, que es el mayor problema que tiene y sin respuesta”, cuestionó Bressan.