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"Muchas veces me toca decirle a mis pacientes que la posibilidad de caminar no está cerca"

Su pasión por lo que hace lo convierte en un profesional exigente, no solo con él sino con sus pacientes a quienes les transmite su propia motivación para que logren su mayor autonomía

Germán Picotto es licenciado en kinesiología (MP 4787), Jefe del Servicio de rehabilitación neurológica de Neurocet, comenzó estudiando veterinaria en la Universidad Nacional de Río Cuarto, pero asegura que solo “iba” a la universidad más que estudiar. Más allá de eso siempre le intrigó la medicina; para cursar en Córdoba había que sortear el cursillo de ingreso y a él le apremiaban los tiempos. Por un amigo que estudiaba kinesiología sintió la motivación hacia esa especialidad. “No soy muy estudioso pero hice la carrera al día, en 2006, realicé las prácticas en el Hospital Infantil de Córdoba, cursando por distintas áreas de la kinesiología que son básicamente traumatología, respiratorio y neurología. En esta última especialidad conocí a una excelente profesional que es Vanina Knubel, ella me sugirió que me especialice en neurología. Desde entonces me capacito en esto. Estando acá en Río Cuarto de vacaciones, veo un aviso en el diario de un centro de rehabilitación que buscaba kinesiólogo, mi familia me decía que llame, y me pidieron que me presente el lunes así comencé a trabajar acá en un centro que aun esta, se llama Nueva Vida con las Licenciadas Laura Chiecher y Liliana Zorza. A partir de ahí empecé un camino de ida, capacitándome en neurología, me empezó a gustar cada vez más, aprendí mucho de esas profesionales de ese centro donde estuve 10 años. Más adelante en un viaje a Buenos Aires conozco a la familia Yuni, a Santiago, lo conocí allá, empezamos a trabajar juntos, y cuando él se viene para Río Cuarto surge la posibilidad de crear Neurocet donde ya llevamos casi seis años. Hago neurología soy un apasionado de la neurología”.

Entonces estas en Neurocet desde los inicios

Armamos este centro de cero, todo a pulmón, Veronica Pipino nos apoyó en todo lo que fue la formación del este lugar. Lo hicimos junto con Ana Armesto, que es mi esposa, y Cecilia Molina. Además para crear el centro nos supervisaron y capacitaron los doctores Lisando Olmos y Oscar Alzua de Fleni.

Empezamos con diez pacientes y la verdad que nos ha ido muy bien, hoy estamos casi en 80 pacientes, siempre tuvimos la idea de armar un centro interdisciplinario. Si tenemos todas las patas que se necesitan para armar el centro que queremos, le damos para adelante, esa fue la premisa desde los comienzos. Y esa posibilidad se dio y pudimos lograrlo, tenemos kinesiología, psicología, terapia ocupacional, terapia cognitiva, acompañante terapéutico; la idea es que el paciente ingrese al centro y tenga todos los servicios que necesite.

¿Qué te apasiona de la neurología?

Que difícil explicar eso, no sé. Es un área difícil, nos toca convivir con situaciones difíciles que viven las personas y a mí me toca estar frente a ellos muchas veces para decirles que la posibilidad de caminar, hoy en día, no está cerca. Pero a veces no está tan lejos.

Las expectativas que yo tengo se las trasmito a mis pacientes, de no perder nunca la esperanza, y eso es lo que nos lleva a venir todos los días. Convivimos, compartimos, es una rehabilitación distinta, sin un protocolo riguroso sino que vamos viendo las necesidades, las vamos tratando de solucionar, siempre respetando las posibilidades de cada paciente de acuerdo a su patología, y capacitándonos como profesionales. Hoy sin capacitación diaria no podes brindar un buen servicio, hoy entre el avance de la tecnología y la ciencia tenés que estar al tanto de todo eso.

En qué cosas avanza, por ejemplo

Hoy la ciencia avanza en términos de células madres, por ejemplo, y la tecnología al mismo ritmo, hoy podes hacer cosas que antes no podías hacer solo. En 15 años de haberme recibido puedo hacer cosas gracias a contar con un aparato que me ayuda, en la forma de parar a un paciente, por caso, antes era con vendas y entre dos kinesiólogos. Además necesitas invertir, son aparatos desarrollados en el exterior en los cuales es imprescindible invertir, son costos elevados. Pero yo siempre les digo a los chicos que se inician en neurología, es algo que haces porque te gusta, no solo viviendo el día a día de la rehabilitación, sino que compartís sentimientos con la persona, algo que no esperas. La vida sigue adelante, podemos desarrollarnos tanto en silla de ruedas, como con un bastón o con un andador, como sea, los pacientes salen adelante.

German Picotto

Cómo manejas el vínculo con los pacientes

Ese vínculo no existe, y si haces esto, menos, los pacientes nuestros son amigos, se convierten en amigos cuando los tratamientos son largos como lo son acá. En el tiempo que llevo, si te digo que di 10 altas es mucho, los pacientes llega un momento en que tienen un alta pero siguen viniendo, porque necesitan de ese apoyo, entonces pasa a ser un vínculo de amistad, nos pasa que armar una barrera para que el paciente no sepa de mi vida y yo no sepa de él es casi imposible. Profesional y pacientes en la rehabilitación somos uno y uno.

Y en este tiempo ¿crees haber visto lo peor?

La neurología te sorprende día a día, hay una patología que nos llama mucho la atención que es la esclerosis lateral amiotrófica, es algo que te lleva a convivir con la persona que lo tiene y a compartir con el paciente sentimientos de una manera extrema, además de sus necesidades, no solo porque yo le puedo dar un servicio de rehabilitación sino darle contención para mejorar la calidad de vida, eso es lo que nos proponemos al margen de lo que sepamos. Pretendemos que la persona sea lo más autónoma que pueda dentro, de los límites que la patología les da.

Ahora te pregunto si crees haber visto lo mejor ¿viste rehabilitaciones que te sorprendieron?

La persona te sorprende, cada uno tiene su etapa de duelo, por más que uno le exija, todos los kinesiólogos que estamos acá trabajamos de la misma forma, somos exigentes, somos crudos, tengo un fanatismo que me lleva a ser duro, pasan esa puerta y no me dicen cosas lindas, pero algunos se dan cuenta que al día siguiente vienen con una forma diferente de ver las cosas. Ver sus avances te alientan a apostar a que pueden salir adelante.

¿Cómo trabajaron durante esta pandemia?

Trabajar de forma virtual, en fase 1, fue durísimo, en esto no da resultado, hemos hablado con coordinadores y analizamos pacientes que por la pandemia se vinieron muy abajo, levantar eso cuesta mucho tiempo, en neurología los tiempos son plazos son largos y eso cuesta un montón.

¿Una persona en silla de ruedas puede vivir solo en esta ciudad?

Es complicado, falta mucho, no conozco mucho Europa pero afuera la accesibilidad es mucho mayor. Acá se hacen cosas, la Fundación Santiago Yuni hizo un aporte muy grande, pero nos quedamos en muchas cuestiones en las que no hay accesibilidad. Yo creo que la gente en silla de ruedas podría ser uno más, pero así como estamos les cuesta relacionarse en el ámbito social, hay lugares donde te cuesta ingresar, la gente tiende a ayudar, pero las personas con alguna discapacidad no necesitan esa ayuda, no necesitan un empujón, necesita espacios, necesitan infraestructura. Todos tenemos una discapacidad, en algo no sabemos, pero nos adaptamos sin saberlo, en este caso con una secuela neurológica necesitas adaptar esas capacidades a una vida normal, a un entorno.

¿Cuáles son las patologías más comunes que recibís?

Se reparte en tres ámbitos; traumatismo de cráneo encefálico, lesión medular y accidente cerebro vascular (ACV). En las que más tenemos es ACV, hoy es algo común, los factores no son determinantes pero hay muchos, sin embargo también tenemos muchos pacientes con lesión medular, pacientes jóvenes, que provienen en su mayoría de accidentes tanto de tránsito, en auto, en moto o atropellados en la calle, o por alguna gimnasia mal realizada.

Germán Picotto dice que es difícil pensar en desafíos profesionales, sin embargo improvisa una respuesta que deja ver su solidaridad y sensibilidad: “ojalá todos los que trabajamos acá, que somos un gran equipo, puedan lograr desarrollarse al máximo acá adentro, convertir este centro en un centro modelo sería ideal, de mi parte voy a hacer esto toda mi vida”.

Por Fernanda Bireni