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El Gobierno colocó $4,7 billones para evitar sobresaltos con el dólar y frenar la suba de tasas

La operación se dio en un contexto de marcada presión cambiaria, en el que el Banco Central había convalidado tasas sensiblemente menores —del 36% anual— en sus últimas operaciones de pases, lo que evidenciaba una necesidad de recalibrar las expectativas del mercado

 

En una movida sorpresiva y fuera del calendario habitual, el Ministerio de Economía realizó este miércoles una licitación extraordinaria con la que logró captar $4,7 billones. La medida tuvo como objetivo principal enviar una señal contundente al mercado financiero para contener la volatilidad cambiaria y evitar una disparada en la tasa de interés, en medio de una semana marcada por la tensión en los mercados y un dólar que superó levemente los $1.300.

El secretario de Finanzas, Pablo Quirno, fue el encargado de comunicar los resultados de la operación a través de su cuenta oficial en la red social X. Allí informó que se adjudicaron $4,705 billones, frente a ofertas totales por $4,922 billones. Esto refleja un alto nivel de demanda por parte de los inversores, a pesar de que el Gobierno convalidó rendimientos anuales de hasta casi el 48%.

La operación se dio en un contexto de marcada presión cambiaria, en el que el Banco Central había convalidado tasas sensiblemente menores —del 36% anual— en sus últimas operaciones de pases, lo que evidenciaba una necesidad de recalibrar las expectativas del mercado.

Según estimaciones recientes de la consultora Quantum, tras el vencimiento de las Letras Fiscales de Liquidez (LEFI) el pasado 10 de julio, quedaron en el sistema unos $5 billones sin colocación específica. Esto habría generado un exceso de liquidez en manos de los bancos, con riesgo de presionar tanto sobre el dólar como sobre las tasas de interés, en caso de no encontrar un destino claro.

Con esta colocación, que incluyó instrumentos como Lecaps y Boncaps, el Gobierno apunta a absorber esos pesos remanentes y estabilizar tanto el frente cambiario como el monetario, reforzando su compromiso con la prudencia fiscal y el control de expectativas.

La licitación fue interpretada como una señal clara hacia los operadores: el Ministerio está dispuesto a actuar con fuerza para evitar que el desarme de posiciones genere una nueva ronda de inestabilidad financiera.