El Gobierno impulsa un salario mínimo de más de $ 1.000.000
La Secretaría de Trabajo promueve paritarias con ese valor para los nuevos convenios colectivos. “Lo tienen que negociar los sindicatos y las cámaras”, dijeron fuentes oficiales
En medio de la renegociación de cientos de convenios de actividades —y también de aquellos por empresa— producto de la reforma laboral impulsada por la administración de Javier Milei y en el marco de la caída del poder adquisitivo que afecta a trabajadores privados, el Gobierno anunció que busca impulsar la creación de un salario mínimo garantizado de más de $1 millón.
A horas de una nueva negociación del salario mínimo, que el Gobierno pretende desanclar como referencia y en la búsqueda de atraer a sindicatos y cámaras empresarias a negociar en el contexto de la llamada ultractividad (todavía no comenzó ningún diálogo al respecto entre partes para mejorar la competitividad), fuentes oficiales adelantaron a La Nación que la Secretaría de Trabajo, que lidera Julio Cordero, impulsa paritarias con un “salario mínimo garantizado” para los nuevos convenios colectivos.
El monto preciso que tendría ese piso, según anticiparon, es de $1.070.000 bruto para agosto de 2026 ($860.000 en mano, según calcularon fuentes oficiales). La medida no se consultó con el ministro de Economía, Luis Caputo.
De acuerdo con los números del Sistema Integrado Previsional Argentino (Sipa), hay 6 millones de trabajadores privados formales, de los que 5,2 millones están comprendidos en algún convenio colectivo. “Los que están fuera de regulación colectiva son solo 600.000″, dijo un técnico que prefirió el off the record.
Actualmente, el mercado laboral argentino se divide de la siguiente manera: están los mencionados seis millones formales; hay unos 3,5 millones de empleados públicos; otros 3,5 millones de autónomos, monotributistas y trabajadores de casas particulares; y unos siete millones de informales. En los últimos años, fue creciendo el trabajo en negro y el cuentapropismo. Para el Gobierno, es una tendencia de transformación del mercado de trabajo, mientras que muchos especialistas creen que es una precarización laboral.
En mayo de este año, último dato del Sipa publicado y procesado por la Secretaría de Trabajo, la mediana del salario privado era de $1,6 millones, mientras que el nivel promedio llegaba a $2,1 millones.
“Lo tienen que negociar los sindicatos con las cámaras y después Trabajo lo homologa”, contaron las fuentes. “Ya se lo estamos comunicando, sobre todo a las que tienen salarios por debajo de eso, como Maestranza, Uocra (construcción) y Sanidad”, agregaron desde el Gobierno.
Cerca de Cordero dijeron que no hay una variación mensual que funcione de piso para la negociación paritaria, pese a que en los últimos años el Gobierno trabajó con números cercanos a la inflación oficial, hoy cercana al 2%. “No hay ningún número mágico. La idea es que los aumentos de sueldos no se trasladen a los precios; esa es la única directiva”, aclararon.
La negociación debería darse ahora gremio por gremio, según cada actividad, incluyendo también a las empresas que tienen su propio convenio. Actualmente, hay 446 convenios de actividad y más de 300 de empresa.
“Seguro que hay quienes están por debajo (del $1.070.000 bruto) y es bueno que aumente el poder adquisitivo, siempre que el empleador esté en condiciones de pagar. Las paritarias, al ser acuerdo de partes, deben ser libres”, dijo un empresario.
Sin embargo, en el Sindicato de Comercio —el que más trabajadores agrupa en la Argentina—, un trabajador de “Maestranza A, sin antigüedad y jornada completa”, gana como mínimo $1.159.000.
Consultados en la CGT, desconocieron la intención oficial. “Parece más una operación del propio Gobierno”, dijo Jorge Sola, uno de los triunviros de la central obrera. Luego aclaró: “No me parece mal siempre que vaya más plata en el bolsillo de los laburantes y eso implica subir el porcentaje”.
“Para nosotros, la paritaria debe ser libre acuerdo entre partes. No un ancla más de la baja de la inflación. Así se baja el consumo. Se pierde poder adquisitivo. Y por ende se produce endeudamiento familiar”, completó el sindicalista sobre las negociaciones que podrían venir.
Según el Iaraf, en junio pasado, los salarios privados registrados crecieron 1,9% (la inflación tuvo esa misma variación) frente a mayo. En el caso del sector público nacional, el crecimiento nominal fue del 1,1%, lo que implicó una caída de 0,7% en términos reales. En términos interanuales, es decir, la comparación entre junio de 2025 y junio de 2026, la inflación fue del 33,5%. “Si se considera la variación real interanual de los salarios, se aprecia una caída del sector público provincial (-2,9%) y una mayor caída del sector público nacional (-7,5%). En el caso del sector privado registrado, la baja real interanual fue del -3%”, estimó la consultora de Nadin Argañaraz.