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La lluvia de dólares que el agro le aporta al Gobierno

Le permitirá mostrar mejores resultados fiscales debido a la fuerte mejora de ingresos vía retenciones. Hay un adicional en el primer cuatrimestre de 186 mil millones de pesos. ¿Economía buscará sostener ese resultado o permitirá ampliar el gasto?

La fuerte suba de los valores de las commodities tiene una cara fuertemente positiva para el gobierno nacional, más allá de las dificultades que les asignan en materia de precios internos. Para las arcas, los ingresos crecieron significativamente a partir de las retenciones. De hecho, en el último dato correspondiente a mayo, los agroexportadores volvieron a liquidar una cifra récord de 3.545.921.486 dólares. Ese número es el más alto en 18 años, 17% mayor frente a abril y 82,2% si se lo compara con mayo del año anterior.

A su vez, el ingreso de divisas acumulado de la agroexportación en los primeros cinco meses de 2021 alcanzó los 13.301.331.434 dólares, cifra nunca registrada.

¿Qué implica esto? Claramente viento a favor para el gobierno nacional que tiene al campo como aliado para sus ingresos. No está en el volumen esta vez la explicación principal de esos valores, sino en la escalada de los precios internacionales de los granos, en particular de la soja y sus derivados, y del maíz.

Un efecto positivo del mayor ingreso de agrodólares será que el Gobierno podrá mostrar un mejor resultado fiscal, con un rojo mucho menor.

Según el cálculo de Idesa, un efecto positivo será que el Gobierno podrá mostrar un mejor resultado fiscal, con un rojo mucho menor debido a dos razones centrales: el ingreso de agrodólares y la postergación de compromisos previsionales. Eso, a su vez, da buenas noticias para atacar el proceso inflacionario, más allá de que por el momento no se vea. Si hay menor déficit, hay menor necesidad de emisión monetaria para cubrirlo. Es decir, que desde ese punto de vista, la suba de las commodities podría verse como un aspecto positivo para contener los precios; al contrario de lo que se plantea desde sectores del oficialismo que vinculan los commodities con la inflación y eso llevó a que se cierren las exportaciones de carne vacuna al menos hasta el 20 de este mes. De hecho hubo voces que tomaron el alza de los granos en el primer tramo del año, en torno al 13%, y la vincularon con el 13% de inflación como si una cosa determinara la otra. Allí se ingresa en una doble definición económica que compara correlación con causalidad. Que dos variables se muevan en sintonía no necesariamente tiene que ver con que una es causa de la otra. Muchas veces hay simplemente una correlación, como parece ser el caso en cuestión. En particular porque la inflación es el movimiento ascendente de precios del conjunto de la economía. En Argentina sube desde el alquiler de un departamento hasta un kilo de papa, el combustible o el corte de pelo. Y no todo tiene que ver con la soja o sus derivados. O en este caso, con el kilo de cuadril.

En el caso de la carne lo que se intenta es volcar más oferta dentro del país y así bajar los precios. Los ganaderos advierten que así se desincentiva la producción y que en el mediano plazo habrá menos stock, que se traducirá en menor oferta y finalmente una suba importante del precio en góndola. De todos modos, es posible que antes de eso, el Gobierno tenga la foto que busca de precios a la baja y después verá cómo continúa.

Volviendo sobre el aporte de ingresos a las arcas del Estado, en los 4 primeros meses de 2020, con pandemia mediante, el déficit nacional primario alcanzó los 385 mil millones de pesos. Esta vez, por efecto de las dos variables que enumeró el trabajo de Idesa, se redujo fuertemente a sólo 80 mil millones de pesos.

Hay un grupo que claramente ve pasar por arriba y por abajo los beneficios y es el de los trabajadores medios y medios bajos de la economía formal.

Esto es sin dudas una gran noticia, aunque sólo coyuntural. ¿Qué pasa si los granos vuelven a los valores promedio de los últimos 10 años?, hecho que es probable que ocurra; posiblemente no en lo inmediato debido a la fuerte demanda China y un stock mundial bastante acotado.

Es sabido que la baja del déficit primario está llevando a una discusión interna en el Gobierno sobre qué hacer frente a eso.Mientras el Ministerio de Economía muestra señales más ortodoxas de manejo de los fondos y aplica un fuerte ajuste en las cuentas, el ala política de la gestión de Alberto Fernández parece más inclinada a aprovechar “lo inesperado” para dar algún respiro a determinados sectores que vienen agobiados de derrota tras derrota en los últimos años. Allí hay un grupo que claramente ve pasar por arriba y por abajo los beneficios y es el de los trabajadores medios y medios bajos de la economía formal. Incluso muchos monotributistas que en los últimos días advirtieron que ahora tienen una deuda con la Afip aunque hayan pagado desde principios de año todo al día. Eso es fruto de la recategorización que tuvieron muchos. Ahora el sistema los elevó de categoría, retroactivo a enero, mientras estuvieron todos estos meses pagando una cuota de categoría menor. La diferencia, es la deuda que deben afrontar con un agravante: la pueden financiar en cuotas, pero la Afip les cobra casi el 3% mensual de interés.

Son sectores que están por ahora fuera del radar de beneficios y que están afrontando cuatro años de fuerte pérdida de poder adquisitivo en una economía cada vez más pequeña.

A su vez, algunos de ellos estarán condicionados durante las próximas semanas en Córdoba para poder trabajar debido a las restricciones que volvieron a aplicarse ante la fuerte escalada de casos de Covid-19.

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