Pelegrina: "No está cortado el diálogo con el Gobierno, pero el que hay no conduce a nada"
Daniel Pelegrina, presidente de la Sociedad Rural Argentina y uno de los integrantes de la Comisión de Enlace de Entidades Agropecuarias remarcó en diálogo con Tranquera Abierta que espera que “la dirigencia política haya aprendido del año pasado y no nos encontremos con dificultades para producir como las que tuvieron los productores el año pasado cuando querían ir a su campo en una provincia vecina. Eso hizo mucho daño sin sentido”. Además, aseguró que el diálogo con el Gobierno “no está cortado, pero tampoco conduce a ningún lado”. Destacó el alcance de la campaña gruesa, pese a las dificultades climáticas en muchas zonas.
“Vamos a tener una cosecha con mucho contraste porque las lluvias vinieron overas, con manchones. Hay zonas muy buenas y otras muy complicadas. Vamos a estar alrededor de las 120 millones de toneladas, lo que implicará una caída del 7 u 8 por ciento aproximadamente en volumen”, dijo Pelegrina.
“Por otro lado tenemos el efecto de la suba de precios por el impacto climático en distintas zonas productivas del mundo más lo referido a las variaciones de las monedas. Y por eso el alza de las commodities va a terminar dando como resultado que, pese a la caída del volumen de cosecha, vamos a tener ingresos mayores. Estimamos unos 9 mil millones de dólares más que en la campaña anterior, lo que daría unos 35 o 36 mil millones de dólares entre cereales y oleaginosas”, puntualizó.
Y agregó: “Eso va a derramar hacia el Estado un plus vía derechos de exportación. En resumen será una cosecha menor, con más facturación, más ingreso de divisas y más captura para las arcas del Estado. Y finalmente una perspectiva incierta a futuro. Estamos entrando ya en la siembra de la campaña fina y parece que dará una enorme oportunidad porque el clima acompañaría, y lo mismo con los precios. Ahora, siempre está el interrogante de cuál será la política agropecuaria. Los productores están preparados para hacer una gran siembra, esperando que no cambien las condiciones y mucho mejor si mejoraran”.
¿Hablando de retenciones, con estos precios cree que puede haber una tentación del Gobierno por subirlas?
La tentación creemos que debe estar siempre, especialmente en este Gobierno de coalición con miradas tan distintas en relación a muchas cosas, y al agro en particular. Está claro que esta alianza se enfrentó con el campo, al que ve más como un factor de búsqueda de recursos que como un motor del desarrollo. Y esas son las ideas que vienen predominando. Y eso va acompañado con darles más impulso al consumo y al rol del Estado que a la producción, al agrandar la torta y a la inversión, que es lo que hace falta en Argentina. Las señales no fueron claras, y más allá de algunas definiciones del Presidente tuvimos amenazas concretas de aumentos de retenciones y hasta medidas de fuerza por esos temas. Como así también por límites a las exportaciones que se intentaron fijar sin sentido, y que tienen el mismo efecto que los derechos de exportación por la transferencia de recursos del campo a otros sectores y al Estado. Por eso insisto que no está claro.
Vinculado a inversiones, ¿cómo ve el debate por biocombustibles?
Parte del problema son los excesos de intervención del Estado que trae desajustes en los precios relativos, en el arbitraje y comienzan las dificultades de transferencias. Hay una manipulación que implica una transferencia y un arbitraje negativo del agro hacia el sector petrolero. En el marco de la compleja política de subsidios que fue un clásico del kirchnerismo y que nos trajo tantas catástrofes, porque pasamos de ser exportadores a importadores netos de energía. Vemos un capítulo más de lo mismo, con protección al sector petrolero que no está en competencia con el mundo. Pero además eso va en contra de lo que necesita Argentina, no sólo para ser sustentable desde lo ambiental, sino también para presentarnos ante el mundo que está exigiendo esto. Subir los cortes de biocombustibles es una gran política que marca el mundo y que veníamos transitando. Ir para atrás es malo y deteriora una industria que es muy importante en el interior productivo. Hay que tender a utilizar y promocionar energías verdes, renovables.
¿Tienen diálogo y una agenda de trabajo con el Gobierno?
El diálogo está pero no conduce a nada. No hay una agenda de trabajo fuerte. Lo venimos planteando y lo hicimos tiempo atrás cuando presentamos 14 puntos que escapan de la coyuntura y buscan ir al mediano y largo plazo, pero eso no prosperó. Tenemos ahí temas como la ley de emergencia agropecuaria, el atraso de su fondeo, un seguro agrícola integral nuevo y moderno, entre otros.
Comenzó la segunda ola de Covid, ¿cómo imagina al agro en ese escenario?
Lo primero que esperamos es que se siga considerando al agro como un sector esencial, más allá de las dificultades que hubo. Y con respecto a eso, esperamos que se haya aprendido porque por ahí se toman medidas desde atrás de un escritorio sin conocer la realidad. Y el año pasado tuvimos mucho diálogo para hacerlos reflexionar de que por ejemplo un productor que necesita pasar de una provincia a otra está totalmente alejado de los centros urbanos; pasa para ir al campo a trabajar. Esperamos que se haya aprendido todo eso y no volvamos a tener esas dificultades innecesaria que además generaron muchas pérdidas a los productores y al país.