Deportes | golf | Universidad | Estados Unidos

Bernardita Villalba, del Río Cuarto Golf Club a los greens estadounidenses

La deportista local de 19 años, becada por la Universidad de Montevallo en Alabama, cuenta las sensaciones de dejar atrás a la familia y las amistades para perseguir el sueño de ser profesional. "Hoy no me arrepiento de la decisión que tomé. Creo que estoy en el camino correcto", remarca

Una de las líneas de la filosofía existencialista expresa que el ser humano existe para elegir. La libertad para decidir el camino que se toma es lo que define la existencia de las personas. Optar por una puerta trae aparejadas consecuencias positivas y negativas. Para conseguir un objetivo los actores dejan una parte de sí detrás. Los deportistas se encuentran muchas veces ante esas encrucijadas, que a la postre terminan siendo clave en sus carreras. Tal es el caso de Bernardita Villalba, la golfista riocuartense que el año pasado obtuvo una beca universitaria en Estados Unidos y se mudó hacia allá con gran parte de su vida.

“Me cambió totalmente la vida irme. En muchas sentidos me abrió la cabeza”, dice Villalba, quien consiguió regresar a Río Cuarto pocos días antes de que se cerraran las fronteras por la pandemia. La emergencia sanitaria le cortó el último tramo de su primer año en la Universidad de Montevallo, en el estado de Alabama. “Ahora nos estamos preparando para los exámenes vía online”, explica la golfista de 19 años surgida en el Río Cuarto Golf Club.

“Fue difícil tomar la decisión de irme. Requiere un esfuerzo grande dejar la familia atrás. Pero tenía claro que si quería crecer en el golf era una oportunidad que no podía dejar pasar”, recuerda sobre el momento en el que decidió cambiar Río Cuarto por el estado sureño. Agrega que, si bien extraña bastante, ha conseguido adaptarse a la vida en Montevallo.

Se autodefine como muy exigente a la hora de competir consigo misma. “Mi meta es jugar profesionalmente y estar allá me da muchas más chances para conseguirla”, remarca.

La beca le permitirá a Villalba competir para la universidad y, además, seguir adelante con su carrera de Administración de Empresas. “Somos ocho chicas en el equipo de la universidad y los rankings son colectivos y también individuales”, precisa. Durante la temporada, Montevallo compite dentro de la conferencia Gulf South de la división dos de la NCAA (entidad que agrupa a los deportes universitarios).

El calendario de este año se vio afectado por la pandemia y dejó trunca la temporada universitaria. “Si bien al golf se sigue jugando en algunos lugares de Estados Unidos, la competencia nuestra se canceló cuando todavía faltaban algunos torneos para terminar”, comenta Villalba. Hoy continúa con los entrenamientos en su casa, con distintos elementos que le permiten mantener el ritmo.

“Yo creo que la gran diferencia entre el golf femenino en Argentina y en Estados Unidos es que allá hay mayor cantidad de competidoras”, señala Villalba. Resalta que hay mayores posibilidades y está más difundido el deporte en la rama femenina. “Ahora está apareciendo en Córdoba una camada más grande de jugadoras más chicas que están empezando a jugar, pero cuando competía yo éramos alrededor de 15. Allá tenés como mínimo siete competidoras por universidad, entonces el nivel y el número de rivales en los torneos es mayor. Esa exigencia te permite crecer todo el tiempo”, manifiesta la riocuartense.

Mientras se adapta a la vida del “sweet home Alabama”, como dice la famosa canción del grupo Lynyrd Skynyrd, Villalba no se olvida de sus inicios en el Río Cuarto Golf Club, cuando comenzó a ir a jugar con papá. “Yo comencé a practicar de muy chica, pero me terminé de decidir a los 12 años. Me gustan mucho los deportes en general y fue el ambiente que se respira lo que me hizo inclinarme por el golf. Soy muy competitiva conmigo misma y sentí que me daba esa oportunidad”, cuenta de aquellos inicios. Añade que en un primer momento todo era recreativo y después aparecieron las ganas de competir.

La beca la mantendrá ligada a la universidad durante cuatro años. En ese período deberá representar a Montavallo, sin poder competir a nivel profesional. Una vez finalizado ese tramo podrá dar el salto. “Hoy no me arrepiento de la decisión que tomé. Creo que estoy en el camino para conseguir mi meta, que es llegar al profesionalismo. Yo voy a seguir dando todo de mí, porque quiero superarme día a día”, puntualiza Villalba, mostrando esa determinación clave que suele tener y a la vez necesitar una deportista para dar los pasos importantes que le permitan conseguir la superación constante.

Agustín Hurtado. Redacción Puntal