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Ahora que el dólar se estabilizó, cae la soja

El Gobierno transitó una semana en calma por el tipo de cambio, pero los ingresos por derechos de exportación empiezan a ajustarse por la baja en las cotizaciones, fruto de la guerra comercial entre China y EE.UU. y la peste en cerdos asiáticos. Por Gonzalo Dal Bianco
 
La felicidad nunca es completa y menos en la Casa Rosada, donde en las últimas semanas las noticias económicas han plagado de sobresaltos a la administración de Mauricio Macri. Pero después de jornadas de alta tensión en el mercado cambiario, desde el lunes hubo cierta calma y eso claramente tiene incluso consecuencias en el plano político del Gobierno porque ante cada suba del billete norteamericano hay una caída en la imagen y la intención de voto del Presidente. Por lo tanto, en la gestión entienden que anclar el tipo de cambio es condición sine qua non para aspirar a una reelección de Macri o como mínimo la continuidad de Cambiemos en el poder. Pero en medio de cinco ruedas con calma, irrumpió en el escenario la disputa comercial entre Estados Unidos y China, que seguramente no será total y cada uno mostrará sus dientes hasta que finalmente haya un necesario entendimiento. Sin embargo, en el mientras tanto, que no se sabe cuánto tiempo puede ser, ese conflicto está generando un derrumbe en la cotización de los granos y en particular de la soja.

Vale recordar que durante la gestión de Cristina Fernández, la oleaginosa superó los 600 dólares. Pero esta semana cayó por debajo de los 300 y finalmente cerró ayer a 293, el mínimo de los últimos 10 años.

No es un dato menor para la economía nacional. Hay que recordar cuánto se habló en los últimos meses de la oportuna supercosecha que le iba a brindar al Gobierno una inyección de dólares que necesitaba para dar más certezas a los mercados y calmar el tipo de cambio, robusteciendo la economía de billetes verdes.

Por un lado el volumen de la cosecha es una gran noticia porque el movimiento que ya está generando en las localidades del interior de la región central, pero también en Santiago del Estero o Salta, empieza a notarse en esas economías de pequeña escala.

Pero por el otro, lo que van a rendir esas toneladas de granos al salir por los puertos va a ser considerablemente menor. Los productores que comparan cuánto era la cotización en el disponible de Rosario hace un año y la actual, observan que fruto de retenciones y caída del valor de los ganos, recibirán casi 100 dólares menos por tonelada de soja.

Pero a su vez, el Estado también resignará ingresos por derechos de exportación ya que las nuevas retenciones sobre dólares exportados implicarán un recorte en las proyecciones previstas. Por cada dólar las retenciones fueron fijadas en 4 o 5 pesos. A menor cantidad de dólares por la caída de los precios ingresarán menos recursos a las arcas del Gobierno.

De todos modos, la supercosecha igual está empujando y hay indicadores de sectores que lo notan, como el de la maquinaria agrícola que esta semana mostró números positivos que contrastaron con otros guarismos conocidos de la industria en general. Las fábricas de cosechadoras, sembradoras, tolvas y tractores admitieron que el primer trimestre trajo una mejora, aun cuando la cosecha estaba en pañales. En abril y mayo se recolecta el grueso y esperan que ese repunte se afiance. Desde Afamac, la asociación cordobesa de fabricantes de maquinaria agrícola, explicaron que el año pasado fruto de la sequía y la enorme inestabilidad económica habían caído a un 50% de uso de la capacidad instalada. Ahora, en promedio, superan el 80%. Eso implica más mano de obra y más salarios circulando en las localidades del interior de Córdoba, Santa Fe y Buenos Aires, que es donde se concentra esa agroindustria.

Pero no toda la explicación de la caída de los precios de los granos se remite a la guerra de las dos potencias mundiales. Hay también dos ingredientes no menores: uno está relacionado a la peste que alcanzó al rodeo de cerdos en China y que llevó al gigante asiático a sacrificar la friolera de 200 millones de cabezas. Esa cifra, para tener una comparación, implica el doble de la existencia que posee Estados Unidos. Se calcula que el país de Xi Jinping tenía más de 600 millones de cabezas. Ahora, ese rodeo demandará menos soja y por lo tanto eso ayuda a la tendencia bajista del producto. A menor demanda, menor precio.

A eso se sumó otro ingrediente ayer: el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos dio a conocer su cálculo sobre la existencia de soja y maíz en el mundo y el resultado de esa estimación fue que hay más que lo esperado. Y esa es otra condición que colabora para hundir más los precios. Los productos valen menos cuando son más abundantes.

Lo cierto es que en medio de ese escenario hay pocas posibilidades de que haya mejoras en las cotizaciones en el corto plazo. Hay demasiadas variables que empujan hacia abajo y eso complica un poco más las expectativas de equilibrar las cuentas del Estado y alcanzar el tan promocionado equilibrio fiscal. Los ingresos por la principal avenida que tiene el Gobierno se verán algo disminuidos.

Y desde luego que para las principales regiones agroproducGonzalo Dal Bianco.  Redacción Puntaltoras también es una mala noticia en medio de la euforia por los rindes y a poco de poner en marcha otra vez la siembra de la fina, que igual asoma como posible récord.