Milei y Llaryora ya están en "modo campaña"
Para desviar la atención sobre el internismo en su gobierno, el Presidente salió a hacer anuncios efectistas como el de las retenciones. El gobernador aprovecha la política del ajuste para diferenciarse y llevar agua para su molino
El clásico principio estratégico que dice que no hay mejor defensa que un buen ataque fue literalmente aplicado durante la semana por el presidente Javier Milei en un intento por enfriar la crisis interna que estalló en el corazón mismo del gobierno libertario.
A la escalada de denuncias contra su jefe de Gabinete, Manuel Adorni, ahora se les han sumado los cortocircuitos entre la senadora Patricia Bullrich y la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, y los cruces entre el asesor presidencial Santiago Caputo y el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, lo que hace que la opinión pública esté pendiente de estas disrritmias en lugar de los temas de los que quiere hablar el Ejecutivo.
Acorralado por estos escándalos, Milei decidió tomar la iniciativa y cortar por lo sano esta racha negativa para su gestión con anuncios contundentes.
En efecto, el primer mandatario anunció una baja de las retenciones al trigo y a la cebada y una reducción para la soja a partir de enero, lo que fue celebrado con bombos y platillos por la Sociedad Rural.
Y, no conforme con eso, fue más allá: prometió más bajas si es reelecto en el 2027, en un guiño al campo, un aliado estratégico de su gobierno, en una jugada que busca sacar del radar de la gente los internismos que sacuden hoy a la Casa Rosada y que lo hacen caer en las encuestas.
Hasta corrió la versión de que los audios íntimos que se difundieron del primer mandatario con su amiga Rosemary “Oscurita” Maturana fueron adrede para desviar la atención de los verdaderos problemas por lo que atraviesa la gestión presidencial.
De esta forma, Milei pasó automáticamente a “modo campaña”, tal como lo recomienda el manual de la política en estos casos, y atento también a que este año será corto por el Mundial, lo cual enfrascará a los votantes en la pasión futbolera.
Los políticos lo saben:nadie les prestará atención a lo que digan mientras dure la Copa del Mundo. Argentina es un país futbolero y esa lección ya ha sido aprendida por la clase política.
En la semana que ya pasó, Milei logró que sus espadas legislativas dieran media sanción a la polémica quita de la Zona Fría que impactará fuertemente en 2,8 millones de cordobeses que cuentan con ese beneficio y que ahora verán recargadas sus facturas con aumentos de hasta el 100 por ciento.
La situación fue aprovechada políticamente por el gobernador Martín Llaryora, quien disparó con singular dureza: “Que el gobierno nacional saque a Córdoba de la Zona Fría es brutal”.
Y mandó a sus diputados a votar en contra del proyecto oficial que ahora tiene que debatirse en el Senado de la Nación.
Como cada decisión tiene su costo, al día siguiente, en las redes sociales se fustigó el voto a favor de las diputadas Laura Soldano, Belén Avico y Celeste Ponce.
Previamente, el gobernador convocó a los intendentes peronistas y aliados a la Casa de Gobierno para lanzar una cruzada antioficialista y pedir por el beneficio.
Se trata de una medida que le va a dar un nuevo golpe al bolsillo a los usuarios.
Pero, siendo Córdoba una provincia en la que el Presidente ganó con el 74% de los votos, cabe la pregunta: ¿habrá realmente castigo para el Gobierno cuando se acerquen las elecciones?
En la antesala de un año electoral, Llaryora tensa la cuerda con Milei pero evita que ésta se corte, para que no haya represalias con respecto a los envíos de fondos que le corresponden a Córdoba.
¿Cómo jugará el gobernador en el 2027? Depende. Según los corrillos políticos, si Milei va por Córdoba, Llaryora buscará complicar sus aspiraciones presidenciales a nivel nacional. Si no, no será una piedra en el zapato para el Presidente.
Enfrente, el cordobés tiene el armado de una gran alianza antiperonista liderada por el libertario Gabriel Bornoroni en sociedad política con el senador Luis Juez.
La otra pata de esta coalición, representada por el exdiputado Rodrigo de Loredo, propuso hacer una primaria de carácter abierta. “Tiene tiempo hasta el Mundial para definir si se suma”, le contestó Bornoroni.
Llaryora también está en “modo campaña”: no sólo visita las ciudades más importantes de Córdoba sino también los pueblos más recónditos.
“Vamos a terminar la Circunvalación en mi segundo mandato”, manifestó, al hacer referencia a la emblemática obra del nuevo anillo vial de Río Cuarto, en lo que se interpreta como una fuerte apuesta a su reelección.
Por lo que se expresaba anteriormente de la fiebre mundialista, los tiempos se acortan frente a la posibilidad de que se adelanten las elecciones en la provincia, hipótesis que se maneja en El Panal, pero que no está aún decidida, porque todo está condicionado por lo que depare la futura coyuntura y la conveniencia política del momento.
La encuesta de la consultora Sicchar trajo una buena noticia para Llaryora: el Presidente cayó 13 puntos en Córdoba mientras que el gobernador mantiene una aprobación del 49 por ciento.
Pero el mandatario provincial sabe que su permanencia en el poder y la del peronismo cordobés no depende de su núcleo duro sino de la franja de indecisos que duda hasta último momento.
Por eso, las recorridas por la provincia buscan persuadir a ese segmento del electorado de que Córdoba tiene una propuesta mejor que la del ajuste permanente que propone Milei.
Contener a los sectores castigados por la actual política económica y hacer un minucioso trabajo territorial es parte de la estrategia llaryorista para asegurar cuatro años más en el poder.
Mañana, el gobernador volverá al Gran Río Cuarto, más exactamente a Las Higueras, para encabezar el desfile del 25 de Mayo. No será un acto institucional más:también tendrá fines políticos.