Apuesta al dólar para frenar los precios y tener chance electoral
La preocupación central está puesta en no tener más sobresaltos en el tipo de cambio. Si lo logra, la inflación podría comenzar a desacelerar, aunque cerraría el 2019 apenas por debajo del año pasado. El objetivo tiene un fin electoral. Por Gonzalo Dal Bianco
El dato inflacionario de abril dejó dos lecturas bien diferentes en las horas posteriores a que el Indec diera a conocer su habitual informe, el miércoles por la tarde. Aquellas voces más cercanas al oficialismo rápidamente destacaron que el 3,4% era una buena noticia porque implicaba una cifra considerablemente menor a la registrada en marzo, cuando se dio el pico de este 2019 con el 4,7%, y además cortaba tres meses consecutivos de alza. Pero la valoración positiva de la inflación del mes pasado no duró demasiado en ser cuestionada al considerarse que una cifra de esas características es el promedio anual para muchos de los países de la región.
El 3,4% es decididamente un valor muy elevado de inflación mensual. Pero, además, cuando se observa el acumulado del primer cuatrimestre es el 15,6%. Peor si la cuenta se hace con el acumulado anual porque el número asciende al 55,8%. Son cifras escalofriantes, especialmente cuando se cruzan con los movimientos que tuvieron los ingresos de las familias en ese período. Pero el dato más fuerte es el vinculado al rubro Alimentos y bebidas, uno de los 12 en que se divide el relevamiento del Indec, porque trepa al 66%.
Tal vez eso explique en parte por qué esta semana la noticia sobre los productos más demandados en unidades vendidas en el Hot Sale hayan sido azúcar, yerba y arroz, que desbancaron a los televisores y celulares, viejas estrellas de los días de ofertas online que impulsan las principales empresas del país. Durante las 72 horas del evento se vendieron 3,5 millones de productos a través de más de 2 millones de órdenes de compra, según contaron los organizadores. El ticket promedio fue de $ 4.094, 30% más que en 2018. En términos globales alcanzó una facturación de $ 8.512.000.000, un 35,5% de crecimiento respecto del año anterior. Eso implica que, en términos reales, también el comercio electrónico retrocedió en esta oportunidad. En el listado de rubros más demandados justamente Alimentos y bebidas trepó a la cima, aunque entre los productos de mayor facturación lideraron los televisores.
Hubo una buena noticia respecto de la evolución de precios de abril y fue justamente que alimentos tuvo un alza del 2,5%. Y es positivo porque ese es el rubro que concentra la inflación de las clases sociales más desprotegidas y que destinan mayor parte de sus ingresos a ese fin. ¿Comenzó a dar resultados el programa de precios esenciales, muchos de los cuales están justamente dentro del relevamiento del Indec?
Lo cierto es que al poner la lupa sobre los sectores más vulnerables enciende la alarma el balance anual: no sólo que Alimentos y bebidas creció 66%, sino que por encima de éste y liderando todos los rubros se ubicó Transporte, con el 68%. Es decir, se trata de dos gastos elementales para las clases medias, medias bajas y bajas que abren la brecha con respecto a las ubicadas por encima de la pirámide socioeconómica.
Al interior de los alimentos, leche, productos lácteos en general y huevos tuvieron el mayor alza en abril; mientras que verduras, tubérculos y legumbres evidenciaron la mayor baja. Por otra parte, después de fuertes incrementos en febrero y marzo, carnes y derivados desaceleraron sus precios en todas las regiones del país.
La inflación de abril se vio desacelerada por un bajo ajuste de precios relativos. Si bien el tipo de cambio mayorista no tuvo demasiados movimientos, la depreciación de marzo (11%) siguió afectando algunos rubros, como Alimentos y bebidas.
La consultora Management & Fit analizó que “la suba en el boleto del subte (15,2%), el ajuste en la tarifa de gas (10%) y el aumento de combustibles (4%) empujaron los precios regulados (3,3% mensual); mientras que, en menor medida, los estacionales (1,6%) se vieron afectados por el recambio de temporada y al turismo de semana. La inflación de mayo estaría más cerca de 3% que de 4% mensual”, vaticinó.
Ayer el economista Claudio Zuchovicki, que pasó por Río Cuarto para participar del Congreso Imagina de Fada, confió en que hay al menos dos motivos importantes para pensar en que el Gobierno pueda comenzar a desacelerar la inflación: más posibilidades de que el dólar se mantenga estable por el superávit comercial y el aporte del FMI más el freno en las tarifas que se anunció al menos hasta fin de año. En este último punto habrá que ver qué definición tomarán las provincias, que tienen a cargo las distribuidoras, como Epec en el caso de Córdoba.
Sin embargo, Management & Fit consideró que “la mirada de consenso apunta hacia una inflación de 3,2% mensual. No hay expectativas de una rápida desinflación. Las proyecciones de las principales consultoras y bancos consideran que la inflación rompería la barrera del 3% mensual en junio, descendiendo hasta acercarse al 2% recién a partir de agosto. Esto implicaría regresar a la velocidad crucero que mostraba la inflación antes de los eventos del 2018”. Claro que, para ello, la estabilidad cambiaria es condición necesaria. A esta altura no hay dudas de que la volatilidad del dólar atenta contra cualquier intento de moderación de precios.
El 3,4% es decididamente un valor muy elevado de inflación mensual. Pero, además, cuando se observa el acumulado del primer cuatrimestre es el 15,6%. Peor si la cuenta se hace con el acumulado anual porque el número asciende al 55,8%. Son cifras escalofriantes, especialmente cuando se cruzan con los movimientos que tuvieron los ingresos de las familias en ese período. Pero el dato más fuerte es el vinculado al rubro Alimentos y bebidas, uno de los 12 en que se divide el relevamiento del Indec, porque trepa al 66%.
Tal vez eso explique en parte por qué esta semana la noticia sobre los productos más demandados en unidades vendidas en el Hot Sale hayan sido azúcar, yerba y arroz, que desbancaron a los televisores y celulares, viejas estrellas de los días de ofertas online que impulsan las principales empresas del país. Durante las 72 horas del evento se vendieron 3,5 millones de productos a través de más de 2 millones de órdenes de compra, según contaron los organizadores. El ticket promedio fue de $ 4.094, 30% más que en 2018. En términos globales alcanzó una facturación de $ 8.512.000.000, un 35,5% de crecimiento respecto del año anterior. Eso implica que, en términos reales, también el comercio electrónico retrocedió en esta oportunidad. En el listado de rubros más demandados justamente Alimentos y bebidas trepó a la cima, aunque entre los productos de mayor facturación lideraron los televisores.
Hubo una buena noticia respecto de la evolución de precios de abril y fue justamente que alimentos tuvo un alza del 2,5%. Y es positivo porque ese es el rubro que concentra la inflación de las clases sociales más desprotegidas y que destinan mayor parte de sus ingresos a ese fin. ¿Comenzó a dar resultados el programa de precios esenciales, muchos de los cuales están justamente dentro del relevamiento del Indec?
Lo cierto es que al poner la lupa sobre los sectores más vulnerables enciende la alarma el balance anual: no sólo que Alimentos y bebidas creció 66%, sino que por encima de éste y liderando todos los rubros se ubicó Transporte, con el 68%. Es decir, se trata de dos gastos elementales para las clases medias, medias bajas y bajas que abren la brecha con respecto a las ubicadas por encima de la pirámide socioeconómica.
Al interior de los alimentos, leche, productos lácteos en general y huevos tuvieron el mayor alza en abril; mientras que verduras, tubérculos y legumbres evidenciaron la mayor baja. Por otra parte, después de fuertes incrementos en febrero y marzo, carnes y derivados desaceleraron sus precios en todas las regiones del país.
La inflación de abril se vio desacelerada por un bajo ajuste de precios relativos. Si bien el tipo de cambio mayorista no tuvo demasiados movimientos, la depreciación de marzo (11%) siguió afectando algunos rubros, como Alimentos y bebidas.
La consultora Management & Fit analizó que “la suba en el boleto del subte (15,2%), el ajuste en la tarifa de gas (10%) y el aumento de combustibles (4%) empujaron los precios regulados (3,3% mensual); mientras que, en menor medida, los estacionales (1,6%) se vieron afectados por el recambio de temporada y al turismo de semana. La inflación de mayo estaría más cerca de 3% que de 4% mensual”, vaticinó.
Ayer el economista Claudio Zuchovicki, que pasó por Río Cuarto para participar del Congreso Imagina de Fada, confió en que hay al menos dos motivos importantes para pensar en que el Gobierno pueda comenzar a desacelerar la inflación: más posibilidades de que el dólar se mantenga estable por el superávit comercial y el aporte del FMI más el freno en las tarifas que se anunció al menos hasta fin de año. En este último punto habrá que ver qué definición tomarán las provincias, que tienen a cargo las distribuidoras, como Epec en el caso de Córdoba.
Sin embargo, Management & Fit consideró que “la mirada de consenso apunta hacia una inflación de 3,2% mensual. No hay expectativas de una rápida desinflación. Las proyecciones de las principales consultoras y bancos consideran que la inflación rompería la barrera del 3% mensual en junio, descendiendo hasta acercarse al 2% recién a partir de agosto. Esto implicaría regresar a la velocidad crucero que mostraba la inflación antes de los eventos del 2018”. Claro que, para ello, la estabilidad cambiaria es condición necesaria. A esta altura no hay dudas de que la volatilidad del dólar atenta contra cualquier intento de moderación de precios.