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Calentura, piripipí y una realidad que sigue en deterioro

A la pérdida de fuentes de trabajo que reflejó el Indec esta semana, el organismo le sumará este jueves la radiografía social con los niveles de pobreza, que también se agravarán. Los sectores productivos piden un cambio de rumbo para evitar el colapso.  Por Gonzalo Dal Bianco

Es cierto lo que dijo el presidente Mauricio Macri cuando afirmó que desde afuera las cosas se suelen ver más sencillas que lo que resultan al meterse en el barro a gestionar. Y también tuvo razón cuando afirmó que hay muchos que tienen en claro todo cuando carecen de responsabilidad y conocen todos los atajos para las soluciones mágicas que se pueden lograr de un momento para el otro. Y hasta se mostró enojado el Presidente en el Centro Cultural Kirchner, aunque eso parecía más el fruto de una estrategia que viene practicando en las últimas semanas, en un intento de mostrar carácter frente al peor momento de crisis que vive su gestión.

Sin embargo, las afirmaciones del mandatario obviaron algunas cuestiones. En 2015, cuando corría la campaña para suceder a Cristina Fernández de Kirchner, fue él el que prometió resolver de manera simple los problemas que tenían a la Argentina por cuarto año consecutivo sin crecimiento. Su recordada frase sobre la inflación aún retumba en los oídos, y seguramente se la recordarán con más frecuencia a partir de que comience a tomar forma la campaña de este año. “La inflación es un problema simple de resolver”, había dicho Macri. Ahora su Gobierno va a cumplir tres años y cuatro meses y la proyección es que puede cerrar con un 160 por ciento de incremento en los precios el 10 de diciembre.

También prometió el mandatario la pobreza cero, aunque eso claramente no debía tomarse de manera literal, sino como objetivo de largo plazo. Algunos le exigían alcanzar esa realidad también para diciembre de este año. Sin embargo, allí tampoco pudo cumplir con lo que dijo ya que la marcha de la economía no le aportará demasiadas buenas noticias en su tramo final de gestión y es posible que al menos los datos de pobreza se parezcan en mucho a los que dejó Cristina. Es posible que cierre 20 meses consecutivos con enormes dificultades. Aunque en ese punto puede haber alguna mejora de la mano de las estadísticas que podrían reflejar repuntes en la comparación con el pésimo 2018, pero eso no implicará que la economía alcance un buen desarrollo ni mucho menos.

Los datos del mercado laboral dejaron expuestas las consecuencias de la fuerte recesión y la caída permanente del consumo en la Argentina desde abril del año pasado. La industria no pudo evitar la tendencia negativa y se vio arrastrada por la pendiente generalizada. Grandes niveles de capacidad ociosa se combinan con incrementos en los costos que terminan configurando una situación desesperante en muchas ramas de actividad. Lo escuchó de la boca de los propios empresarios de la provincia esta semana el ministro de la Producción nacional, Dante Sica, en Bell Ville. En el encuentro, uno de los empresarios le preguntó sobre las expectativas a Sica: “¿Ministro, cuándo cree que podría comenzar a verse una mejora, un repunte en la actividad?”, le consultó. A lo que un alto dirigente, representante de una cámara y de la Unión Industrial de Córdoba le sumó: “Agréguele el número para la quiniela de mañana, ministro”, le sugirió. Tal vez la segunda hubiese tenido una respuesta más simple.

En la reunión con Sica, al que los industriales y los funcionarios cordobeses respetan por su pasado y por su conocimiento del sector, los empresarios le pidieron una batería de acciones para reactivar el consumo. Están convencidos, a esta altura, de que sin mercado interno no habrá industrias ni mucho menos posibilidades de exportación. Sin embargo, alrededor de la mesa había una certeza: los planteos estaban siendo dirigidos hacia un objetivo equivocado. Sica no maneja los resortes para las respuestas que los industriales esperan. Esos resortes están sobre el escritorio del ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, que esta semana volvió a mostrarse optimista al asegurar que hay indicadores que podrían demostrar que la actividad tocó piso y empezaría a mejorar, aunque no de manera homogénea.

Por su parte, el ministro de Finanzas de Córdoba, Osvaldo Giordano, dijo categóricamente que en la provincia no hay indicios palpables a la vista de esa recuperación. Hay, en el campo y en la próxima cosecha que empezará a levantarse en los próximos días, una expectativa importante. Sin embargo, existen dudas sobre el efecto porque no son pocos los que creen que, fruto de la incertidumbre, muchos productores preferirán ahorrar en granos antes que vender rápidamente su cosecha. Los exportadores, en tanto, también podrían tener una actitud más remolona. Pero además, las divisas generadas por la venta de granos, ¿qué destino tendrán? Los ladrillos ya no son un objetivo claro en el escenario. Hoy, con tasas al 66% como convalida el Banco Central, una inversión inmobiliaria no es la más tentadora para alguien con plata en mano. Con mucho menos esfuerzo, el sistema financiero ofrece una tentadora renta. Y ese es otro de los reclamos que le hicieron los industriales a Sica: “Con estas tasas, no se va a mover una hoja”, alertaron. Después, el ministro tuvo en otro encuentro con empresarios un duro cruce cuando después de escucharlo, uno le dijo que todo era “piripipí”. 

El funcionario levantó el tonó y le reclamó algunas conductas a los hombres de negocios. Sica sabe claramente que muchos de los planteos que recibe son reales, pero son pocas las chances de atenderlos.

Por ahora, el mejor equipo de los últimos 50 años, tal como lo definió el Presidente, no pudo contra la economía, el área sobre la que el Gobierno de Macri había sembrado más expectativas en el comienzo de su gestión.