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Cotreco y el vicio de vivir medicando los síntomas

Las distintas gestiones municipales no lograron solucionar de base el problema de la higiene urbana en la ciudad, más allá de las diferentes recetas propuestas. Las persistencia del problema muestra que es necesario explorar nuevos caminos. Por Gonzalo Dal Bianco
La empresa Cotreco desembarcó entre gallos y media noche cuando la crisis de Gamsur amenazaba con dejar sin el esencial servicio de higiene urbana a una ciudad de más de 160 mil habitantes. De apuro, en medio de desprolijidades y un poco claro traspaso de un contrato que hasta incluía la prestación del servicio de alumbrado público para una firma que jamás había cambiado un foco, la empresa ponía un pie en la principal ciudad del interior de la provincia con la intención de usarla de trampolín para su máxima aspiración: la capital provincial, a la que llegaría algún tiempo después.

Así, su desembarco parece haber proyectado la sombra que marcaría todo el recorrido de la prestación del servicio de higiene urbana en Río Cuarto, con un costo que por momentos se volvió asfixiante. Pero además, contó con un ladero importante que siempre se mostró amenazante: el gremio del Surrbac que no titubea a la hora de mostrar su pesado poderío. Así se fue conformando un combo que se mantuvo vivo y en expansión gracias a la permanente asistencia de recursos por parte del Estado municipal.

La campaña electoral de 2016 tuvo dos ejes centrales que aparecían como notorias deficiencias de  la gestión de Juan Jure: la higiene urbana y los baches. El entonces opositor Juan Manuel Llamosas prometió soluciones de fondo para la higiene urbana, luego de años de dificultades. Y se montó sobre un eslogan que hasta el día de hoy repica: “Conmigo Cotreco se va”.

Y buscó el camino de una convocatoria a licitación internacional para el servicio de higiene urbana. Sin embargo, algo falló. Cotreco, lejos de amedrentarse y entregar la ciudad, compró los pliegos, junto con otras cuatro empresas, pero finalmente fue la única que se presentó a la compulsa. El proceso “ejemplar” que se encargó de destacar la gestión Llamosas con la nueva licitación del servicio terminaba donde todo había comenzado: con Cotreco como operador, pero ahora con la posibilidad de estirar su vínculo por 8 años si lograba una prórroga de 2 años sobre los 6 originales. Agregó la actual gestión un Código de Higiene Urbana, pero hay una clara sensación de continuidad en la prestación del servicio y difícilmente hoy el vecino encuentre contrastes entre lo que era y lo que es. Algo similar puede ocurrir también con el bacheo, aunque con alguna leve mejora.

Cotreco tiene como su cara visible a Horacio Busso, un empresario que se supo ganar algún prestigio entre sus pares de la capital provincial y hasta condujo la Cámara de Comercio de Córdoba, una de las entidades insignias del empresariado. Pero en los últimos años Busso fue perdiendo terreno. En particular durante 2018, cuando la empresa empezó a tener de pronto severas dificultades financieras y económicas.

Este diario publicó el 13 de diciembre la gran cantidad de cheques rechazados que había repartido la firma a decenas de proveedores de Río Cuarto y las otras localidades que tiene a su cargo como Villa María, Río Tercero y Carlos Paz, de donde surgió. Fueron 1.767 cheques voladores por más de 58 millones de pesos que se registraron en el Banco Central. Antes las obvias dificultades que eso acarreaba, la conducción de Cotreco se adelantó y armó un fideicomiso para evitar embargos a las cuentas de la firma y poder cobrar a través de esa persona jurídica los jugosos cánones de los municipios; en particular el de Río Cuarto. El fideicomiso, al que le pusieron Más Recursos, fue creado a poco de haber ganado la licitación en Río Cuarto. Y también comenzó a acumular cheques rechazados por falta de fondos en el Banco Central. ¿Por qué fue creado ahí si para competir en la licitación local mostró todas sus cuentas en orden? ¿Lo que mostró Cotreco era la verdad o había sido maquillado? ¿Pudo burlar los controles y valoraciones de quienes estaban a cargo de analizar su oferta y el estado de sus cuentas?

Lo cierto es que se quedó nuevamente con el servicio y las dificultades no tardaron en aparecer. Pero se profundizaron en diciembre. Comenzó con una protesta de exparejas de trabajadores de la empresa que reclamaban porque Cotreco les retenía a sus exmaridos la cuota alimentaria y no se las giraba a sus cuentas. Eran unos 200 mil pesos que la empresa tardó en conseguir dos días, cuando tiene un contrato en Río Cuarto de casi 500 millones al año.

Siguió con un planteo del gremio por Ganancias y la indemnización que la empresa debía afrontar por 90 millones de pesos. Se acordó liquidar dos cuotas de 45 millones entre enero y febrero. Pero todo parecía una seguidilla de parches que mantenían a Cotreco trastabillando. Hasta que finalmente se presentó en concurso preventivo y provocó un cimbronazo porque es una de las causales de rescisión que tiene el contrato vigente en Río Cuarto.

Poco antes, el 26 de diciembre, en Córdoba, Busso y dos directivos más de la empresa les dijeron a los cuatro intendentes de la provincia, entre ellos a Llamosas, que si había presentación judicial, iban a ser los primeros en enterarse. El pedido ante la Cámara de Apelaciones Comercial de Buenos Aires ya tenía 8 días y había sido planteado el 18. Fue otra burla.

Algo similar se conoció ahora con la posibilidad de la empresa de congelar los compromisos de deuda -efecto del concurso preventivo- contraídos con anterioridad al 18 de diciembre si se tiene en cuenta lo acordado con el Surrbac el 14 de diciembre por las indemnizaciones que ya no se pagarán como se prometió.

Lo cierto es que el enorme cúmulo de episodios y dificultades muestran en realidad una cadena de síntomas que corrieron el foco de atención sobre el evidente problema estructural que tiene la ciudad con la higiene urbana.

¿Es este esquema de servicio el que necesita Río Cuarto? ¿Debe ir a un planteo mixto que contemple prestaciones estatales y de empresas? ¿Se tiene que municipalizar? ¿Cuándo avanzará decididamente la ciudad en la separación, el reciclado, el aprovechamiento de la basura en sus múltiples opciones y la concientización para reducir la generación de desechos? Algunas de esas cosas figuran en el pliego, pero claramente no en los objetivos que la empresa tiene en mente ni tampoco parecen ser prioridad para quienes controlan y exigen.