Dólar planchado e inyección de fondos para levantar en las encuestas
El Gobierno tomó una serie de decisiones en tono electoral para tratar de brindar oxígeno a la golpeada economía. El Ahora 12 a tasas negativas, el Junio 0Km y la baja de retenciones a las economías regionales avanzan en ese sentido. Por Gonzalo Dal Bianco
La economía y la política se funden con fuerza en procesos electorales como los que transita la Argentina. El debate del rumbo económico junto con la discusión del contexto ganan protagonismo en la agenda pública. Y allí el Gobierno entendió que era necesario avanzar en dos sentidos para mejorar sus chances electorales: utilizar todas las herramientas que tiene a disposición para llevar tranquilidad al mercado cambiario, que fue el gran protagonista del derrumbe de la imagen presidencial y el deterioro en las encuestas del oficialismo, al tiempo que inició un leve proceso de relajación del estricto apretón monetario que tiene en jaque a gran parte de la economía real, en particular al consumo.
Este segundo punto se materializó hasta aquí con el Ahora 12 a tasas negativas (por debajo de la inflación), el Junio 0Km para compra de vehículos nuevos que se extendió también a este mes y en las últimas horas con el recorte de las retenciones a las economías regionales, que implica una inyección de más de 2 mil millones anuales a productores. En el caso de Córdoba, esa decisión alcanza al maní y al garbanzo.
Al mismo tiempo, el Gobierno está logrando que la elevadísima tasa de inflación comience a ceder, aunque lejos aún de valores “aceptables”. De hecho, en los años de gestión de Mauricio Macri, el promedio anual supera el 35%, contra el 25% de la era Cristina. Uno y otro tuvo allí uno de sus puntos débiles en materia económica. Y el problema sigue aún hoy lejos de resolverse, mientras en la Casa Rosada se entusiasman con que el martes el Indec publique un dato más cercano al 2% que al 3%. Eso se mostrará como “un gran logro” tras el 4,7% de marzo, el 3,49% de abril y el 3,1% de mayo.
La apuesta final del equipo económico, que debió atender en las últimas semanas planteos del ala política, es que empiece a recuperar terreno el consumo y para eso espera que en los próximos meses las curvas de salarios e inflación se crucen. Esto implicaría que los ingresos empiezan a recuperar el enorme terreno perdido entre 2018 y el primer semestre de este año. No será fácil.
Esta semana el economista y docente universitario de la Universidad Nacional de Córdoba Alfredo Blanco estimó que de enero a diciembre hay que esperar un valor inflacionario de entre el 38 y el 40 por ciento. En el Gobierno imaginan reducir al 30% el avance de precios en este 2019. El último registro, con el cómputo de mayo, llegó al 57,3% interanual.
Más allá de los números macro que pueda mostrar el ministro de Finanzas, Nicolás Dujovne, que ayer difundió un superávit primario de 30 mil millones de pesos que superó el compromiso asumido con el FMI, en la calle la necesidad pasa por encontrar algo de oxígeno en los bolsillos. Las dificultades de las pequeñas y medianas empresas para sostenerse en un contexto prolongado de recesión y los argentinos atados a ingresos fijos no tienen demasiado margen adicional. Los números negativos del consumo minorista, la retracción de la industria y de la construcción son los que reflejan las cuentas pendientes. La economía real no reacciona y eso provoca un deterioro en el entramado social, de la mano de pérdida de empleo y crecimiento de los índices de pobreza.
Lo más notorio de esos índices es que, aun así, la fórmula del oficialismo encabezada por el presidente Mauricio Macri y el senador Miguel Ángel Pichetto creció en competitividad de acuerdo a las últimas encuestas de diverso origen que se conocieron en la semana.
Gustavo Marangoni, uno de los consultores que más visitan los medios de comunicación nacional y que fue titular del Banco Provincia de Buenos Aires durante la gestión de Daniel Scioli, realizó un estudio en el que cruza la cotización del dólar con la imagen presidencial. Allí hay un sorprendente correlato entre una y otra curva. A medida que el valor del billete verde sube, la imagen de Macri cae, mientras que en las últimas semanas se dio un efecto inverso.
La consultora Management & Fit lo explica en su último informe de evaluación económica: “Desde que el FMI habilitó la libre intervención cambiaria por parte del BCRA, las variables financieras se estabilizaron, permeando de a poco en la economía real y mejorando la situación del Gobierno en las encuestas. Sobre todo después de la oficialización de las candidaturas. Se trata del círculo finanzas-economía-política, que gira de forma virtuosa, en contraposición a lo que sucedió en marzo. Esta dinámica va retroalimentándose y, de no mediar shocks negativos (internos y/o externos), puede continuar hasta las primarias de agosto”, señaló.
De acuerdo a esa misma consultora, la mejora de las variables se debe a una conjunción de factores. Por el lado externo, el contexto financiero se mantiene favorable, sobre todo desde que la Reserva Federal comenzó a dar señales de que recortaría la tasa de interés de referencia para sostener el crecimiento económico. Ello empuja los capitales hacia economías emergentes. En el frente interno, ayudaron a la estabilidad la posibilidad de libre intervención del BCRA (que redujo la volatilidad cambiaria de corto plazo), los elevados rendimientos de los activos en pesos (a pesar de la disminución de las tasas de interés) y las novedades políticas (encuestas y candidaturas) más favorables para Cambiemos. La cuenta regresiva para las Primarias ya comenzó y allí habrá un dato clave para saber cómo sigue la economía.
Este segundo punto se materializó hasta aquí con el Ahora 12 a tasas negativas (por debajo de la inflación), el Junio 0Km para compra de vehículos nuevos que se extendió también a este mes y en las últimas horas con el recorte de las retenciones a las economías regionales, que implica una inyección de más de 2 mil millones anuales a productores. En el caso de Córdoba, esa decisión alcanza al maní y al garbanzo.
Al mismo tiempo, el Gobierno está logrando que la elevadísima tasa de inflación comience a ceder, aunque lejos aún de valores “aceptables”. De hecho, en los años de gestión de Mauricio Macri, el promedio anual supera el 35%, contra el 25% de la era Cristina. Uno y otro tuvo allí uno de sus puntos débiles en materia económica. Y el problema sigue aún hoy lejos de resolverse, mientras en la Casa Rosada se entusiasman con que el martes el Indec publique un dato más cercano al 2% que al 3%. Eso se mostrará como “un gran logro” tras el 4,7% de marzo, el 3,49% de abril y el 3,1% de mayo.
La apuesta final del equipo económico, que debió atender en las últimas semanas planteos del ala política, es que empiece a recuperar terreno el consumo y para eso espera que en los próximos meses las curvas de salarios e inflación se crucen. Esto implicaría que los ingresos empiezan a recuperar el enorme terreno perdido entre 2018 y el primer semestre de este año. No será fácil.
Esta semana el economista y docente universitario de la Universidad Nacional de Córdoba Alfredo Blanco estimó que de enero a diciembre hay que esperar un valor inflacionario de entre el 38 y el 40 por ciento. En el Gobierno imaginan reducir al 30% el avance de precios en este 2019. El último registro, con el cómputo de mayo, llegó al 57,3% interanual.
Más allá de los números macro que pueda mostrar el ministro de Finanzas, Nicolás Dujovne, que ayer difundió un superávit primario de 30 mil millones de pesos que superó el compromiso asumido con el FMI, en la calle la necesidad pasa por encontrar algo de oxígeno en los bolsillos. Las dificultades de las pequeñas y medianas empresas para sostenerse en un contexto prolongado de recesión y los argentinos atados a ingresos fijos no tienen demasiado margen adicional. Los números negativos del consumo minorista, la retracción de la industria y de la construcción son los que reflejan las cuentas pendientes. La economía real no reacciona y eso provoca un deterioro en el entramado social, de la mano de pérdida de empleo y crecimiento de los índices de pobreza.
Lo más notorio de esos índices es que, aun así, la fórmula del oficialismo encabezada por el presidente Mauricio Macri y el senador Miguel Ángel Pichetto creció en competitividad de acuerdo a las últimas encuestas de diverso origen que se conocieron en la semana.
Gustavo Marangoni, uno de los consultores que más visitan los medios de comunicación nacional y que fue titular del Banco Provincia de Buenos Aires durante la gestión de Daniel Scioli, realizó un estudio en el que cruza la cotización del dólar con la imagen presidencial. Allí hay un sorprendente correlato entre una y otra curva. A medida que el valor del billete verde sube, la imagen de Macri cae, mientras que en las últimas semanas se dio un efecto inverso.
La consultora Management & Fit lo explica en su último informe de evaluación económica: “Desde que el FMI habilitó la libre intervención cambiaria por parte del BCRA, las variables financieras se estabilizaron, permeando de a poco en la economía real y mejorando la situación del Gobierno en las encuestas. Sobre todo después de la oficialización de las candidaturas. Se trata del círculo finanzas-economía-política, que gira de forma virtuosa, en contraposición a lo que sucedió en marzo. Esta dinámica va retroalimentándose y, de no mediar shocks negativos (internos y/o externos), puede continuar hasta las primarias de agosto”, señaló.
De acuerdo a esa misma consultora, la mejora de las variables se debe a una conjunción de factores. Por el lado externo, el contexto financiero se mantiene favorable, sobre todo desde que la Reserva Federal comenzó a dar señales de que recortaría la tasa de interés de referencia para sostener el crecimiento económico. Ello empuja los capitales hacia economías emergentes. En el frente interno, ayudaron a la estabilidad la posibilidad de libre intervención del BCRA (que redujo la volatilidad cambiaria de corto plazo), los elevados rendimientos de los activos en pesos (a pesar de la disminución de las tasas de interés) y las novedades políticas (encuestas y candidaturas) más favorables para Cambiemos. La cuenta regresiva para las Primarias ya comenzó y allí habrá un dato clave para saber cómo sigue la economía.