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El Gobierno busca calma, el dólar salta

Después de cuatro bajas consecutivas, finalmente el tipo de cambio volvió a subir y la presión sobre los precios no se relaja. Justamente el Fondo Monetario advirtió la dificultad de recortar la inflación y los problemas de ingresos del Estado. Por Gonzalo Dal Bianco
 
Los vasos comunicantes de las variables económicas están conspirando contra la pretendida y deseada calma de los mercados que busca el Gobierno. No hay caso, luego de cuatro ruedas a la baja de las pizarras de las casas de cambio, finalmente la moneda norteamericana rebotó y cerró la semana a casi 45 pesos. No habrá fin de semana de tranquilidad, tampoco esta vez. El tándem Economía - Banco Central no logra romper con la sensación de que en cualquier momento el dólar avanza. Porque además viene haciéndolo en las últimas semanas. Y, más allá de los movimientos que debería tener al ritmo de la inflación, los saltos del año pasado fueron a otra velocidad. Ayer el Fondo Monetario se mostró optimista ante el margen de acción del Banco Central para contener algún movimiento brusco. Según el organismo de crédito internacional, la entidad monetaria tiene con qué hacer frente a algún cimbronazo. Ayer el FMI finalmente decidió también desembolsar el giro pendiente por casi 11 mil millones de dólares que fueron a engrosar las reservas del Central. Desde allí se observa capacidad de respuesta, aunque el acuerdo con el Fondo lo limita considerablemente.

Y el dólar es un problema. No sólo por la historia que ahora se denomina bimonetaria de la Argentina, sino porque en los hechos, el aumento de la cotización -o en realidad la mayor devaluación del peso- se traduce en incremento inmediato de precios. Esto implica que cada vez que el billete verde trepa hay mayor riesgo de inflación.

Para colmo ese es otro inconveniente central porque el primer trimestre promete superar los dos dígitos en el alza de precios. Hay que recordar que en enero fue del 2,9% y febrero subió al 3,8% según el Indec. Marzo, para las consultoras, estaría más cerca de la segunda marca. Oficialmente el porcentaje se conocerá recién el martes 16. Ese dato va a ser importante, porque incluso el Fondo está preocupado por la imposibilidad que tiene el Gobierno de desacelerar los precios. Ayer, al momento de aprobar el nuevo desembolso hizo dos observaciones centrales: la inflación y la dificultad evidente para contenerla y la caída de los ingresos que dificulta las chances de alcanzar el prometido déficit cero. Es que ahora observaron que para equilibrar las cuentas no sólo es necesario apuntar a los gastos, sino también a los ingresos. Y esto último está alcanzado por la caída en el nivel de actividad económica que arrastra a una menor recaudación impositiva. Lo sienten con fuerza los municipios y las provincias, pero también la Nación.

Y la fría actividad es la consecuencia del freno abrupto del financiamiento, que es el aceite en el movimiento. Sin eso no hay consumo, no hay inversión. Pero las tasas por las nubes es el remedio que tiene el Gobierno para contener el tipo de cambio. Por ahora la Nación no encontró otras que puedan tener el mismo impacto con menor daño. Y el efecto se siente en las empresas de casi todos los rubros, salvo contadas excepciones.

Esta semana el presidente de la Unión Industrial de Córdoba, Marcelo Uribarren, volvió a advertir que las fábricas están al límite, con muchas dificultades y una demanda que no reacciona. El escenario que describió el empresario fue de crecimiento en los costos de manera acelerada, presión tributaria fuerte, opciones de crédito     inaccesibles por las tasas y una demanda planchada. Un combo insuperable al que las industrias le temen por lo extenso: llevan 10 meses de padecimiento.

Pero, pese al mal cierre de semana en el mercado cambiario, en Casa Rosada prefirieron leer algunos datos que se dieron a conocer esta semana con algún optimismo. Son los vinculados a la actividad industrial de febrero, que frente a enero creció 2,4%, aunque en la interanual el registro volvió a ser negativo en 8,3%. En el caso de la construcción, también se valoró una mejora de enero a febrero del 8,3%, aunque si se compara con febrero de 2018 el resultado es una caída del 5,3%.

Si se quisiera ver el vaso medio lleno y se valoraran los resultados intermensuales, a marzo habría que ponerlo entre signos de interrogación. Es que el tercer mes del año no permitiría continuar con esa lógica y rompería el incipiente brote.

La valoración que hace la consultora Management & Fit indica que los pocos datos que se publicaron apuntan a que la actividad se habría frenado en marzo. Los datos de recaudación (en términos reales) fueron flojos, aunque desde el Gobierno se justifican en la menor cantidad de días hábiles. Las ventas de autos 0 km y de motos cayeron fuerte el mes pasado, al igual que la producción de automotores, señal de que el consumo de bienes durables sigue muy débil. Y los despachos de cemento al mercado interno también disminuyeron. A pesar de la mejora en el ingreso de los hogares (arrancaron las primeras paritarias, junto con el aumento de jubilaciones y planes sociales), el nivel de actividadpodría terminar sufriendo el impacto de la depreciación de 11% del peso, de la inflación, que el mercado estima en 3,8%, y el endurecimiento adicional de la política monetaria. Por eso, algunos industriales ya decidieron levantar la vista y comenzar a mirar más allá del 10 de diciembre para recuperar expectativas.