Otro temblor en el mercado que nubla las metas de Macri
Las medidas de alivio para los sectores más castigados están en zona de riesgo por el alza del dólar y la inestabilidad de los mercados, que le siguen dando la espalda a la Argentina. Creció la desconfianza y trepó el riesgo país. La inflación continúa. Por Gonzalo Dal Bianco
Una encuesta propia, surgida del corazón de la Casa Rosada, y un libro escrito por la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner parecen motivos más que suficientes para provocar un cimbronazo de envergadura en los mercados y en la economía nacional.
Esas fueron las explicaciones oficiales de por qué volvió la volatilidad en la Argentina durante esta semana en la que el escenario político no quedó exento de los movimientos telúricos. Incluso alcanzaron al propio presidente Mauricio Macri ya que corrió fuerte, en más de una oportunidad, la versión que daba a María Eugenia Vidal como su reemplazante en la fórmula presidencial para el turno de octubre.
La encuesta mostraba que Cristina podía ganarle en primera vuelta y luego, en un balotaje, alzarse con un triunfo de al menos 9 puntos frente al actual presidente. La estrategia política diseñada desde los despachos oficiales empezó a hacer agua en ese mismo momento. Es que el Gobierno siempre quiso tener en frente a la exmandataria como un cuco que sacaba a relucir cada vez que la política o la economía le devolvía una imagen adversa. “Miren cuál es la opción”, se escuchó a los funcionarios repetir en cada uno de esos momentos.
Para colmo ayer se lanzó finalmente al mercado “Sinceramente”, el libro con memorias y balances de la expresidenta de los años de sus gobiernos. Y en la primera jornada hubo récord de ventas y ya hay 60 mil ejemplares más en impresión. Podría ser uno de los éxitos editoriales del año. Para la Casa Rosada parece una pesadilla más allá del contenido y su efecto electoral. Ayer al mediodía, en las librerías de Río Cuarto, admitían que desde muy temprano había comenzado la venta y que rápidamente se ubicó al tope de los más requeridos por el público.
Nada admite el Gobierno como errores propios cuando sus dirigentes responden sobre el complejo contexto de volatilidad. Todo se reduce a “la incertidumbre política que tienen los agentes ante la posibilidad de que gane Cristina”.
De todos modos, eso no deja de ser un reconocimiento de la sumatoria de malas decisiones que se acumularon en la gestión. Hoy Cristina es esta Cristina por Macri y el contexto económico. ¿A alguien se le puede ocurrir que la expresidenta podría tener chances de ser electa en este 2019 si la gestión actual hubiese sido medianamente exitosa?
La imagen del Presidente se encuentra en su punto más bajo, mientras la exmandataria sigue escalando sin hablar. Ahora, prefirió escribir. Sin embargo, ambos tienen un techo electoral no demasiado alto, pero claramente no hay hoy rivales a la vista que puedan ensombrecer sus números. La única alternativa que presenta el oficialismo es la gobernadora bonaerense, pero esa opción le plantea a la Casa Rosada una catarata de dificultades sin solución: en particular, qué alternativa podría ofrecer en Buenos Aires para no perder el mayor distrito del país.
El oficialismo no le encuentra la vuelta ni a esa ecuación electoral ni a la realidad económica, a la que corre de atrás desde hace un año, cuando el dólar se disparó y ya no lo pudo alcanzar. Está claro que, a medida que las pizarras muestran una mayor devaluación, la chance de Macri declina. Y la preocupación central pasa porque además no hay una sensación de que el Gobierno pueda controlar al dólar y a la inflación. De hecho, los precios suben cada vez más rápido. El arranque de enero, que sorprendió a los funcionarios, mostró un alza del 2,9% y un mes más tarde trepó al 3,8%. Marzo aportó un 4,7% y abril podría superarlo con comodidad según las primeras estimaciones de consultoras.
Pero para peor, no todo es dólar e inflación. Volvió con fuerza, desde el pasado reciente, el indicador del riesgo país, que no es otra cosa que un índice que a modo de termómetro mide la confianza (o desconfianza) de los inversores de bonos argentinos. La mala noticia fue que de pronto, a un año de la primera corrida de 2018, muchos intuyeron que las inversiones en papeles nacionales no eran ya una buena opción y comenzaron a desprenderse. Fue el combustible para darle impulso al indicador, que perforó la barrera de los mil puntos. Eso implica que para conseguir financiamiento externo hay que pagar un 10% más de interés en dólares que los papeles del tesoro norteamericano. Es lo mismo que decir que nadie le presta a la Argentina porque el riesgo de no cobrar aumenta. ¿El mercado siempre acierta con sus especulaciones? Claramente no, pero muchas veces sus reacciones terminan provocando lo que creía que iba a pasar. Una suerte de profecía autocumplida bajo modalidades de comportamiento de manada. El Gobierno sólo tiene una posibilidad ante esos escenarios: generar confianza y mostrarse a la altura de las circunstancias, con decisiones que lo pongan por delante de los problemas. Eso hasta acá no lo pudo demostrar.
Y hasta dio señales de estar aturdido y de buscar atajos que sabía que terminarían en un callejón sin salida como fue el de los Precios Esenciales. En la conferencia de Dujovne, Sica y Stanley, si alguien bajaba el volumen del televisor y se dejaba llevar por las imágenes observaba que eran abrumadores los gestos de agobio que transmitían un escaso convencimiento sobre lo que se estaba anunciando, en particular de parte del ministro de Producción.
Lo cierto es que el programa de precios está lejos de ser un plan antiinflacionario, aunque puede generar algo de alivio momentáneo a determinados sectores sociales que van a concentrar fuerte su demanda en esos 64 productos. ¿Pero habrá abastecimiento fluido si esa demanda trepa por encima de lo que venía siendo en los últimos meses? Las empresas alertaron que van a proveer como hasta aquí sin dificultad pero bajo la condición de que haya estabilidad en cuatro variables: dólar, combustibles, electricidad y gas. Sobre el cierre de la semana no sólo se movió el dólar, sino que los estacioneros alertaron sobre un posible incremento en los surtidores desde este miércoles. Aún cuando no terminaron de llegar los 64 productos a góndola, los condicionamientos pujan en contra. Y para sumar a esto, Precios Cuidados llega a su fin, es hora de renegociar y las alimenticias irán con pedidos de subas superiores al 10% para los más de 500 productos.
Ante las adversidades del escenario, la inflación consolida su vida propia y su inercia y al Gobierno le corre el reloj para seguir con chances electorales.
Esas fueron las explicaciones oficiales de por qué volvió la volatilidad en la Argentina durante esta semana en la que el escenario político no quedó exento de los movimientos telúricos. Incluso alcanzaron al propio presidente Mauricio Macri ya que corrió fuerte, en más de una oportunidad, la versión que daba a María Eugenia Vidal como su reemplazante en la fórmula presidencial para el turno de octubre.
La encuesta mostraba que Cristina podía ganarle en primera vuelta y luego, en un balotaje, alzarse con un triunfo de al menos 9 puntos frente al actual presidente. La estrategia política diseñada desde los despachos oficiales empezó a hacer agua en ese mismo momento. Es que el Gobierno siempre quiso tener en frente a la exmandataria como un cuco que sacaba a relucir cada vez que la política o la economía le devolvía una imagen adversa. “Miren cuál es la opción”, se escuchó a los funcionarios repetir en cada uno de esos momentos.
Para colmo ayer se lanzó finalmente al mercado “Sinceramente”, el libro con memorias y balances de la expresidenta de los años de sus gobiernos. Y en la primera jornada hubo récord de ventas y ya hay 60 mil ejemplares más en impresión. Podría ser uno de los éxitos editoriales del año. Para la Casa Rosada parece una pesadilla más allá del contenido y su efecto electoral. Ayer al mediodía, en las librerías de Río Cuarto, admitían que desde muy temprano había comenzado la venta y que rápidamente se ubicó al tope de los más requeridos por el público.
Nada admite el Gobierno como errores propios cuando sus dirigentes responden sobre el complejo contexto de volatilidad. Todo se reduce a “la incertidumbre política que tienen los agentes ante la posibilidad de que gane Cristina”.
De todos modos, eso no deja de ser un reconocimiento de la sumatoria de malas decisiones que se acumularon en la gestión. Hoy Cristina es esta Cristina por Macri y el contexto económico. ¿A alguien se le puede ocurrir que la expresidenta podría tener chances de ser electa en este 2019 si la gestión actual hubiese sido medianamente exitosa?
La imagen del Presidente se encuentra en su punto más bajo, mientras la exmandataria sigue escalando sin hablar. Ahora, prefirió escribir. Sin embargo, ambos tienen un techo electoral no demasiado alto, pero claramente no hay hoy rivales a la vista que puedan ensombrecer sus números. La única alternativa que presenta el oficialismo es la gobernadora bonaerense, pero esa opción le plantea a la Casa Rosada una catarata de dificultades sin solución: en particular, qué alternativa podría ofrecer en Buenos Aires para no perder el mayor distrito del país.
El oficialismo no le encuentra la vuelta ni a esa ecuación electoral ni a la realidad económica, a la que corre de atrás desde hace un año, cuando el dólar se disparó y ya no lo pudo alcanzar. Está claro que, a medida que las pizarras muestran una mayor devaluación, la chance de Macri declina. Y la preocupación central pasa porque además no hay una sensación de que el Gobierno pueda controlar al dólar y a la inflación. De hecho, los precios suben cada vez más rápido. El arranque de enero, que sorprendió a los funcionarios, mostró un alza del 2,9% y un mes más tarde trepó al 3,8%. Marzo aportó un 4,7% y abril podría superarlo con comodidad según las primeras estimaciones de consultoras.
Pero para peor, no todo es dólar e inflación. Volvió con fuerza, desde el pasado reciente, el indicador del riesgo país, que no es otra cosa que un índice que a modo de termómetro mide la confianza (o desconfianza) de los inversores de bonos argentinos. La mala noticia fue que de pronto, a un año de la primera corrida de 2018, muchos intuyeron que las inversiones en papeles nacionales no eran ya una buena opción y comenzaron a desprenderse. Fue el combustible para darle impulso al indicador, que perforó la barrera de los mil puntos. Eso implica que para conseguir financiamiento externo hay que pagar un 10% más de interés en dólares que los papeles del tesoro norteamericano. Es lo mismo que decir que nadie le presta a la Argentina porque el riesgo de no cobrar aumenta. ¿El mercado siempre acierta con sus especulaciones? Claramente no, pero muchas veces sus reacciones terminan provocando lo que creía que iba a pasar. Una suerte de profecía autocumplida bajo modalidades de comportamiento de manada. El Gobierno sólo tiene una posibilidad ante esos escenarios: generar confianza y mostrarse a la altura de las circunstancias, con decisiones que lo pongan por delante de los problemas. Eso hasta acá no lo pudo demostrar.
Y hasta dio señales de estar aturdido y de buscar atajos que sabía que terminarían en un callejón sin salida como fue el de los Precios Esenciales. En la conferencia de Dujovne, Sica y Stanley, si alguien bajaba el volumen del televisor y se dejaba llevar por las imágenes observaba que eran abrumadores los gestos de agobio que transmitían un escaso convencimiento sobre lo que se estaba anunciando, en particular de parte del ministro de Producción.
Lo cierto es que el programa de precios está lejos de ser un plan antiinflacionario, aunque puede generar algo de alivio momentáneo a determinados sectores sociales que van a concentrar fuerte su demanda en esos 64 productos. ¿Pero habrá abastecimiento fluido si esa demanda trepa por encima de lo que venía siendo en los últimos meses? Las empresas alertaron que van a proveer como hasta aquí sin dificultad pero bajo la condición de que haya estabilidad en cuatro variables: dólar, combustibles, electricidad y gas. Sobre el cierre de la semana no sólo se movió el dólar, sino que los estacioneros alertaron sobre un posible incremento en los surtidores desde este miércoles. Aún cuando no terminaron de llegar los 64 productos a góndola, los condicionamientos pujan en contra. Y para sumar a esto, Precios Cuidados llega a su fin, es hora de renegociar y las alimenticias irán con pedidos de subas superiores al 10% para los más de 500 productos.
Ante las adversidades del escenario, la inflación consolida su vida propia y su inercia y al Gobierno le corre el reloj para seguir con chances electorales.