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Una paritaria que estará dominada por la escasez

Hay 20 días hasta el arranque de las clases en la provincia y la convocatoria a la negociación salarial es inminente. Con una recaudación en baja, la discusión tendrá a dos partes que perdieron poder adquisitivo en los últimos dos años.  Por Gonzalo Dal Bianco

“Repartir cuando hay no provoca demasiados problemas, más allá del deseo de cada una de las partes de quedarse con la mayor tajada. El tema es cuando se sientan a repartir y todos están sufriendo una pérdida de poder adquisitivo desde hace mucho tiempo. Se discute sobre el reparto de la escasez”, explicó esta semana un habitual integrante de mesas de negociación salarial en la provincia sobre el contexto que se abre a partir de ahora con la discusión salarial en el horizonte de corto plazo. Allí esperan los maestros y también los empleados públicos de la provincia. Del otro lado del mostrador, los funcionarios del gobierno, que observan desde hace 19 meses cómo los ingresos vienen cayendo ininterrumpidamente. La serie comenzó allá por julio de 2018, y ya no se detuvo. Hay una cuenta que hacen en el Ministerio de Finanzas: cada 12 meses perdemos uno en ingresos reales. Se refieren a la recaudación, descontada la inflación del período. El resultado es de un rojo intenso.

Cuando esto comenzó a ser una realidad, la Provincia incorporó un pequeño asterisco en las negociaciones con los sindicatos que venían obteniendo la herramienta de la cláusula gatillo como reaseguro de su poder adquisitivo. El esquema implicaba un acuerdo hasta el segundo semestre del año y luego ajuste por inflación. La Provincia decidió en aquel momento incorporar al pie de página una llamada con una condición: habrá cláusula gatillo siempre que la recaudación acompañe.

Como la condición no se cumplió el año pasado, las partes volvieron a sentarse para definir cómo arreglar los salarios en el cierre del año. Y se decidió aplicar sumas fijas. Los gremios no quedaron demasiado satisfechos, pero observaron el contexto y firmaron.

Ahora volverán con la idea de sostener la cláusula gatillo, aun cuando desde la Nación bajó un primer mensaje de dejar esa herramienta de lado. Los docentes insistieron en que esa sugerencia no será tenida en cuenta y que intentarán acompañar la inflación a lo largo del año. De nuevo, si la recaudación no hace lo mismo, difícilmente la Provincia vaya a respaldar esa iniciativa.

Los docentes advierten que “la pérdida del poder adquisitivo en los salarios fue notoria en los últimos dos años y se dio en general en la mayoría de los trabajadores. Por eso es necesario recomponer esos haberes”, explicó Zulema Miretti, la secretaria adjunta de Uepc, la semana pasada, en la previa de la paritaria. Del otro lado, desde el Ministerio de Finanzas, machacan con que sus ingresos también pierden poder de compra y que la razón no es otra que la fuerte recesión económica que impacta decididamente en los impuestos atados a la actividad. Con una producción que sigue en la pendiente, el resultado de la recaudación no puede ser otro que a la baja.

El Presidente insistió en la campaña que la opción para romper el círculo vicioso de la recesión era apostar a recuperar salarios. Sin embargo, la tarea no es para nada sencilla. Además, no habrá que esperar que la demanda agregada del Estado nacional sea muy significativa, porque también atraviesa las mismas dificultades, o peores, que las provincias y municipios.

Si los ingresos de los trabajadores no se recuperan, el consumo difícilmente rebote; y si el consumo no rebota, la recaudación de los tributos vinculados a la actividad económica seguirán en retroceso. Y entonces las paritarias de los estatales seguirán mostrando las características de los últimos dos años.

¿Puede el sector privado empujar entonces la economía doméstica para comenzar por allí la recuperación? La enorme diversidad por supuesto que impide una respuesta única. Pero en su gran mayoría sigue empantanado, sin reacción.

Hay pocos que podrían plantearse como ejemplos. Sin lugar a dudas que a partir de la semana pasada el campo ratifica que va por otra cosecha de gran envergadura. Eso genera cierta expectativa mientras espera alguna señal del Gobierno sobre qué hará en materia de retenciones. La administración de Fernández debe resolver si aplica o no el plus de tres puntos en los derechos de exportación que le habilitó la emergencia. La Mesa de Enlace insistió también en los últimos días con una reunión conjunta, tal como pidió sin éxito hace 50 días.

Pero lo cierto es que el aporte de lluvias en el área central del país, principal productora de granos, fue clave y llegó en un momento justo. Los cultivos venían bien, pero con lo justo. El aporte de agua de los últimos días empezó a definir otra campaña abundante. Sin embargo, la Argentina tuvo una gran cosecha el año pasado y sin embargo la crisis siguió profundizándose, lo que implica que el país ya no se salva con una cosecha. Hace falta algo más que el campo para mover la rueda y generar un círculo virtuoso de crecimiento.

La gira de Fernández, además de cosechar respaldos relevantes para la renegociación de la deuda, se dio en países que tienen fuertes inversiones en el país. Por allí pasa también parte de las necesidades: si no hay una llegada creciente de capitales productivos, las chances de hacer girar la rueda son escasas. Porque al difícil contexto se sumó el coronavirus, que más allá de lo sanitario, ya empezó a generar complicaciones en las exportaciones a China, un destino clave para la obtención de dólares. Si el parate del gigante asiático se extiende en el tiempo, habrá nuevos problemas en el horizonte.

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