Rostros y Rastros Google | Libertad de expresión | Natalia Denegri

El derecho al olvido y una mirada "superficial" de la libertad de expresión

Qué sucedería si comienzan a desaparecer videos e imágenes de interés público, general, que forman parte de la vida democrática de una sociedad construyendo su historia

Desde el jueves pasado la Corte Suprema de Justicia (CSJN) preside la primera audiencia pública del año para tratar "el derecho al olvido", a raíz de la demanda que Natalia Denegri inició contra Google Inc., con el fin de evitar que a través de su nombre el motor de búequeda de Google arroje como resultados imágenes o videos relacionados con el Caso Coppola, sucedido hace más de 25 años y de muchísima repercusión mediática. Un hecho histórico para la jurisprudencia argentina de lo que se conoce como “Derecho al olvido”.

Durante la audiencia, el máximo tribunal escucha los argumentos de los abogados de las partes involucradas y admitió la exposición de los “amicus curiae”; una expresión latina utilizada para referirse a presentaciones realizadas por terceros ajenos a un litigio, que ofrecen voluntariamente su opinión.

El caso arribó a esta instancia, luego de que Google apelara las sentencias de primera y segunda instancia que habían fallado en favor de Denegri. Ahora el máximo tribunal no solo deberá tomar una determinación sobre el caso, sino que deberá delinear un estándar sobre si las personas pueden solicitar a los buscadores que dejen de exponer noticias del pasado que consideren perjudiciales.

La Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas (Adepa) se presentó como amicus curiae ante la Corte Suprema de Justicia de la Nación y a través de un escrito indicaron que la supresión de información pública es esencialmente inadmisible, mientras que la desindexación en los buscadores constituye una solución irrazonablemente restrictiva, ya que atenta contra la libertad de expresión. El texto señala que “esta forma de concebir el “derecho al olvido” no se diferencia demasiado de la supresión de la información y tiene efectos negativos en un doble sentido: por un lado, impide que los lectores puedan acceder a la información antigua del medio de prensa a través de los buscadores –limitando así la audiencia de esas notas– y, por el otro, priva a los periodistas de una poderosa herramienta de investigación. En la práctica, los efectos dañinos de la desindexación sobre el ecosistema informativo no son muy diferentes de la supresión de la información”.

Desde Rostros y Rastros hablamos con Martín Becerra, investigador principal en Conicet, profesor, Doctor en Ciencias de la Información, especialista en políticas de medios, telecomunicaciones y TIC para entender qué puede pasar técnicamente y en materia de derechos.

¿Qué sucederá en Google si el fallo es favorable a Denegri?

-Lo que ella pide es el ‘deslinkeo’, es decir que se desvinculen los contenidos del caso Guillermo Cóppola que la involucran, son links a imágenes y videos de la televisión argentina de fines de los ’90. Un caso en el que ella tenía una participación muy activa, en la pata mediática, farandulera del caso. Lo que ella pide técnicamente es que Google, en el resultado del motor de búsqueda, elimine todos esos links que dan cuenta de su participación allí. Eso no significa que la información quede eliminada de internet, si vos conoces la URL exacta, la dirección web de una nota periodística publicada en Clarín en el año 1997 y escribís “www.clarin/... todo lo que sigue, vas a poder acceder a ese contenido, pero al quitarlo del buscador, en los hechos, en la práctica, es muy poca la gente que conocerá esa dirección web exacta como para llegar a eso. Lo que Natalia lograría, y por eso invoca el derecho al olvido, es que se olvide su participación allí, porque eso menoscaba su perfil profesional actual.

¿Qué implica socialmente?

-Vivimos en una sociedad interconectada y quitar los links de los buscadores implica amputar una parte de la memoria del pasado reciente. Esto sucede sobre temas importantes, como lo fue el caso Cóppola, porque hubo un proceso de corrupción judicial y policial importantísimo y ella fue una pata mediática de la situación, por lo que de alguna manera es una víctima igual que el Sr. Cóppola y otras personas más. Sin embargo, esa pata mediática forma parte del caso Cóppola, cuando digo amputar significa que si se le diera la razón al pedido de Denegri, alguien que quiera saber cómo era la sociedad argentina en ese momento, se verá privado de esa información, o tal vez conocer cómo era la trama judicial, su participación o cómo era su repercusión en los medios masivos; quien quiera indagar en eso se va a quedar privado del conocimiento, de algo que ha sido importante.

Hay interés público…

-Así es, en este caso hay un interés público, aunque estemos hablando del perfil farandulero de la cuestión. Esa pata mediática; ¿es algo central del caso? No, son lados banales, pero es de interés público, forma parte de la historia, con sus pros y sus contras.

-Es distinto si el caso no tuviese interés público, por ejemplo; un verdulero que aparece en el buscador de Google como que vendió fruta pasada y no es así, es mentira, pero los vecinos del barrio dejan de comprarle, por algo que es mentira. En ese caso, no hay un interés público y además es falso, ahí se dan dos condimentos que no tiene el caso Denegri.

Además en esos videos puede haber declaración y exposición de otras personas, pienso también en los derechos de libertad de expresión de los periodistas que produjeron ese contenido.

-Están involucrados el derecho de libertad expresión de esos periodistas, de esos medios de comunicación que emitieron y publicaron cosas, tenés el derecho de la sociedad que pudo o puede acceder a ese material; es distinto de un ciudadano que no participa de la esfera pública. Ella participó voluntariamente de la escena pública, era adulta (ella dice que era menor de edad porque en ese momento tenía 19 años y la mayoría de edad era a los 21 años), se prestó voluntariamente, lo que aparece no es falso porque es ella quien está en esas escenas.

-Todos y todas tenemos vergüenza de cosas que hicimos en el pasado, sí, ahora si eso pasó en programas de televisión vos podes querer borrarlo, pero te prestaste a un circo público. Esa situación es muy diferente a que si la hubieran invadido en la privacidad, o si fuese una cámara oculta, ahí yo la defendería, pero no es el caso.

¿Por qué la denuncia es contra Google, si yo busco en otros motores puedo encontrar esos videos?

-La denuncia es contra dos motores, no solo Google, pero la verdad es que como el 95% de las búsquedas en América Latina se hacen en Google, es el más importante, por eso la causa se caratula así.

¿Crees que puede ser favorable a ella el fallo?

-Sí, yo pienso que para quien no conoce a fondo la trama de libertad de expresión que está en juego y el hecho de que esto podría llegar a ser un antecedente peligroso para otros casos, si alguien no conoce bien eso, puede solidarizarse con ella. Me refiero a preponderar el hecho de que ella era muy jovencita, de hecho lo era, que no comprendía del todo las reglas del juego al que se prestó voluntariamente, algo puede ser así realmente. Y me refiero también a que se trata de hechos que son la pata banal del caso Cóppola, cosa que también es cierto. Esto que digo son los argumentos que tuvieron los fallos de primera y segunda instancia que ya le dieron la razón a Denegri, si la Corte Suprema tiene, como tuvieron los fallos de primera y segunda instancia, una mirada muy superficial de lo que es la libertad de expresión, espero que no sea así, pero puede suceder, quizás le den la razón.

¿Podría un funcionario pedir borrar evidencias de corrupción para una nueva candidatura?

-En ese caso es más difícil, porque eso sí es de interés público. Hay muchísimos de grises en qué es interés público y que no es, lo estamos discutiendo con este caso, pero si convocan a una audiencia pública, se nota que no lo tienen claro.

Por Fernanda Bireni