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Doce años después, un riocuartense volvió a decir presente en un Grand Slam

"Fue una experiencia espectacular, es otro mundo", cuenta Franco Agamenone sobre lo que fue su participación en la qualy del Abierto de Australia 2022. Desde Francia, relata cómo fue su estadía en el Melbourn Park

Franco Agamenone (28) volvió a poner el nombre de un riocuartense en la lista de jugadores de un Grand Slam después de más de doce años, al jugar la primera rueda de la clasificación en el Abierto de Australia. La última vez que esto ocurrió fue en Wimbledon 2009, con Agustín Calleri. “Fue una experiencia espectacular”, comenta desde Francia, en la previa de arrancar un nuevo torneo.

Después de tener un muy buen 2021, en el que ganó sus primeros torneos a nivel ATP, el riocuartense creció en el ranking y se ganó la oportunidad de participar de la primera gran cita tenística del año. “La verdad que fue muy lindo. Desde el primer día que llegué hasta que me fui, la pasé muy bien. Aproveché muchísimo todo. Es otro mundo. Por lo que hablé con otros jugadores, es uno de los certámenes más lindos para vivir y es donde mejor te tratan. Es un placer jugar a ahí”, cuenta sobre lo que fue la experiencia en Melbourne. Agrega que no sólo fue una sensación nueva en lo deportivo, sino también en lo organizativo. El riocuartense, acostumbrado a jugar challengers en canchas sin tribunas, se encontró con la posibilidad de utilizar instalaciones de primer nivel como gimnasios y salas de recuperación. “Es todo tan distinto en ese sentido. Son muy considerados con el jugador, todo lo que necesitás lo tenés”, remarca.

En cuanto a lo deportivo, su estadía fue corta. En la primera rueda de la Qualy cayó ante el checo Vit Kopriva (195 del ranking) por 4-6, 7-6 y 6-3. “Por ahí me faltó jugar un poco mejor algunos puntos en el segundo set, ser un poco más agresivo. De todas formas, era mi primer Grand Slam y no es fácil para nada. Rescato que todo fue muy positivo”, explica Agamenone respecto de lo que fue el partido. Esa derrota le impidió disfrutar algunos días más del clima que se vive en el predio y la ciudad, sobre todo cuando comienza el cuadro principal. “Algo pude vivir. La gente recién estaba llegando. Me hubiera gustado quedarme un poco más, para poder vivir más el torneo. Igualmente fue muy especial y muy lindo”, señala el riocuartense, hoy 198 del ranking mundial.

La verdad que fue muy lindo. Desde el primer día que llegué hasta que me fui, la pasé muy bien. Aproveché muchísimo todo La verdad que fue muy lindo. Desde el primer día que llegué hasta que me fui, la pasé muy bien. Aproveché muchísimo todo

Al contexto siempre especial que tiene un Grand Slam, al Australian Open de este año se le sumó la deportación del número uno del mundo, Novak Djokovic. Agamenone comenta que el tema estuvo siempre presente en los vestuarios y en las instalaciones. “Se tenía que resolver antes, se alargó demasiado todo. Cada uno tiene su opinión. Muchos estaban en contra de que pudiera jugar. Porque a nosotros nos hicieron seguir ciertas reglas y tuvimos que completar un montón de cosas para poder entrar a Australia y jugar. Se entiende que es el número uno del mundo, pero no deja de ser un jugador más”, comenta el riocuartense.

La llegada al Abierto de Australia fue el premio por el gran 2021 que tuvo Agamenone. Fue el jugador que más partidos ganó en el año en todo el circuito y escaló 472 puestos en el ranking (de 675 a 203). “Fue un año espectacular. No me imaginaba tener un año así. Sentía que estaba muy bien, pero no para todo lo que se dio. Fue el fruto del esfuerzo y del trabajo que se hizo. Vengo trabajando desde hace tres años más o menos con mi psicoanalista en Argentina y la verdad que eso me está ayudando mucho. También está todo lo que hicimos con mi entrenador y mi preparador físico”, explica sobre las razones de lo que fueron sus resultados de la temporada pasada. Añade que también hubo cambios en su manera de jugar, que se volvió más agresiva.

Agamenone destaca que otra de las razones de la mejoría está en haberse radicado en Italia. Desde finales del 2020 vive en Lecce. Una de las grandes problemáticas que tienen los jugadores de estas tierras son las escasas chances de jugar torneos. Eso dificulta también la posibilidad de armar calendarios. “La verdad que venirme para Italia me ayudó. Me cambió muchísimo las posibilidades en cuanto a la programación de los torneos. Acá puedo jugar más tranquilo. Estoy cerca, por lo que los viajes son más cortos y las giras también. Juego tres torneos o cuatro y puedo volver a casa y entrenar acá. Eso es fundamental para evitar el desgaste y aprovechar el tiempo de descanso”, describe el riocuartense.

Fanático de Estudiantes y River, decidió partir hacia el Viejo Continente en 2020. “La adaptación fue rápida. Ya conocía el idioma y lo manejaba, así que en ese sentido fue bastante sencillo”, comenta el riocuartense y añade que está muy cómodo en el sur de Italia.

El último riocuartense en jugar un Grand Slam, había sido Agustín Calleri en Wimbledon 2019.

Más allá de que la rueda del tenis se sigue moviendo, la pandemia sigue siendo un problema. Agamenone comenta que a veces se hace complicado tener que estar pendiente de todo lo que genera la pandemia. Cuestiones que van desde la reprogramación de torneos hasta los testeos contantes que deben realizarse los tenistas. “Uno se adapta, es compleja la situación, pero te vas acostumbrando a la incertidumbre y las distintas reglas que tienen los torneos”, explica.

Después de competir en Australia, Agamenone comenzó una gira por Europa y allí se quedará en los próximos meses. El 14 de febrero podría tener la chance de participar del ATP de Marsella. “Hicimos la pretemporada en cemento pensando en el Australian Open y nos conviene seguir en esa superficie para poder aprovecharlos. Por ahora, vamos a jugar en esa superficie y después veremos”, comenta sobre su futuro cercano.