Rostros y Rastros Granizo | Guillermo Francella | cordobeses

Interpretar cordobeses desde la ficción: una misión que hasta aquí parece compleja

Cómo se prepara un actor para encarnar un personaje de ficción tan arraigado a su idiosincrasia como el cordobés, ¿hay alguna fórmula aplicada sobre el tiempo que garantice algún grado de aproximación?

Hablar de arte es hablar de una creación que va más allá del gusto o no del público. Hay tantas obras de arte como públicos que las reciben, como críticas que se publican. Todas las obras de arte de todos los géneros artísticos son bienvenidas y para sus creadores son piezas únicas, todos podemos consumirlas como públicos y puede gustarnos más, menos, mucho o poco, todo o nada. Lo cierto es que muchas personas logran vivir de sus obras y necesitan que esos públicos gusten de su creación. Al parecer más gusta una obra, más rédito brinda en popularidad, dividendos y permanencia.

A este planteo hay que agregarle la fidelidad de lo que se interpreta, si yo pretendo hacer un retrato fiel de alguien famoso, debo entonces aproximarme lo más posible a ese rostro, a esas características de lo que quiero representar. Si presento una pintura como mi autorretrato pero no se parece en nada a mí, entonces habré fallado en ese logro a cumplir. Les pasa también a los caricaturistas, los buenos captan las características sobresalientes de una persona para plasmar su obra y lograrlo.

En el mundo del cine también sucede, la interpretación de Freddie Mercury en el cuerpo de Rami Malek en la película Bohemian Rhapsody ha caído bien en la crítica por haberlo logrado. Como este hay miles de ejemplos. Ahora bien, qué pasa cuando una comunidad parece no conformarse con su representación y entonces se cae en estereotipos, clichés, lugares comunes e información de color alrededor de cómo son ciertas personas, qué dicen, y cómo lo dicen. Eso ha pasado en infinitos ejemplos con la interpretación del cordobés. Nos enorgullece ser parte de historias del cine argentino, pero ¿nos sentimos representados o no?

Recientemente se estrenó la película ‘Granizo’ protagonizada por Guillermo Francella, quien encarna a Miguel Flores, un famoso meteorólogo del que sabemos vive en Capital Federal, nació en Río Cuarto y tiene una hija viviendo en la ciudad de Córdoba. Luego de un pronóstico fallido la gente lo repudia tanto en redes sociales y por la calle que viene a nuestra capital provincial a refugiarse de todo eso. Su hija, Carla Flores, es interpretada por la actriz Romina Fernándes que, según la crítica, realiza una interpretación de una joven cordobesa con una tonada exagerada pero verosímil.

Para saber cómo encaran los actores este tipo de papeles hablamos con Diego Torres, el actor riocuartense que encarna a Carlota y que dirige elencos desde hace muchos años, entre ellos el elenco municipal de Las Acequias con quienes realizó la adaptación de la obra ‘La casa de Bernarda Alba’ de Federico García Lorca.

¿Qué te pareció la película Granizo?

-Me parece que la película tiene una cantidad innecesaria de insultos, eso me parece que es lo más grave. Todo el tiempo hay insultos. La interpretación de la hija cordobesa no me parece grave, he visto cosas peores. De hecho pensé que era una actriz cordobesa hasta que después empecé a leer y descubrí que no, pero eso no me pareció grave, sino un exceso de escenas de puteadas como si habláramos así todo el tiempo. Me pareció hasta violento. Esa es mi primera apreciación, una sobreactuación en cuanto a los insultos. De todas maneras es claro que la formula funciona.

De todas formas es lindo ver nuestra provincia en Netflix

-Eso es lo lindo y uno se siente identificado. Es bueno ver los paisajes de Córdoba y ese escenario está bien. Hasta tiene muy buena fotografía. Algo en lo que Netflix no escatima.

¿Cómo se logra, o qué cuidado hay que tener, al interpretar vínculos ficcionales entre padre e hija y que en algo se parezcan? Me refiero a las todas tan diferentes que tienen en este caso.

-La fuerza del guión se la da el libretista. Cuando se aclara que él nació en Río Cuarto para justificar que tienen tonadas diferentes con la hija, por ejemplo, son aclaraciones que no deberían ser necesarias. Uno se topa todo el tiempo con gente que tiene tonadas diferentes o viven un tiempo en algún lugar y se les pega más rápido. La tonada del achirense, del que es de Sampacho, del riocuartense, del cordobés o del pampeano son diferentes, y te vas unos meses a Buenos Aires tal vez y volvés con una tonada porteña. Pero pasan unos meses en tu ciudad de origen y volvés a la tonada original porque esa información está en el ADN.

Eso lo sabemos pero igual la tonada cordobesa exagerada, molesta. Aunque existe mucha gente que habla así.

-Creo que siempre tendemos a buscarle la quinta pata al gato, y en realidad estamos siendo funcionales a Netflix que quiere que hablemos de la película e instalarla, que es lo que está pasando. Y lo que estamos haciendo nosotros ahora.

Como formador de actores, ¿cómo tiene que ser la búsqueda o investigación de un personaje lugareño cuando no sos de ese lugar, hasta qué punto te involucras?

-Tenés que involucrarte en todo, ir al lugar, olfatearlo. Si estuvieron 10 días en Córdoba tal vez fue para el rodaje, pero para indagar en cómo somos los cordobeses no alcanza, por lo menos tiene que ser un mes. Yo para hacer la Casa de Bernarda Alba tuve que hacer una mutación del texto de García Lorca para contarlo desde un pueblo, porque el elenco que dirijo es de un pueblo.

-Hacer la bajada es fundamental, la tienen que hacer los actores y el director. Para mí la actuación de la actriz está bien. Pero hay que estar en la calle y sacar de ahí esas tonadas y esos chistes, yo me nutro de eso muchas veces en Carlota para captar esas astucias del cordobés. Creo que les faltó captar eso, vos lo captas teniendo vivencias no siendo un visitantes por unos días, lo captas estando ahí, yendo a la estación de servicio, yendo a comprar al kiosco, caminado por la vereda, observando la gente un parque. Se logra viviendo ahí. El actor tiene la capacidad de observar, si vos no tenés ese tiempo para observar vas a sacar lo más fuerte y te vas a quedar con dos o tres cositas y nada más.

- Creo que escucharon una o dos veces que el cordobés dice ‘culiao’ y lo exageran, lo optimizan, lo hacen efímero y eso le chocó a la gente. Porque te da un poco de bronca, porque no hablamos todo el tiempo así. El director tiene que trabajar con lo mejor de cada actor y se quedó con esos colorcitos.

¿Por qué crees que no contratan actores cordobeses?

-Porque no son comerciales, claramente. Funciona incluso para películas hacia el extranjero, todos los argentinos somos ‘el porteño’. Eso es claramente una fórmula que funciona; Netflix + Francella. Lo cierto es que no hablamos así todo el tiempo, no decimos malas palabras todo el tiempo y, hasta incluso, vi por momentos una sobre-caracterización de Francella mismo, cuando entra a su programa con ese bailecito parecía estar viendo ‘Poné a Francella’.

En qué anda Diego Torres…

-Yo estoy dando clases, formando elencos, el único elenco es el municipal de Las Acequias. Y ahora voy a largar el elenco mío, con mi escuela, se va a iniciar dentro de muy poco. En mayo hacemos el cierre de ‘Cachonda’ en el Teatro Municipal de Río Cuarto junto con Analía Pereyra en un show que hicimos durante dos años en pandemia por los bares, que nos iban quedando chicos.

Por Fernanda Bireni