La conclusión central es que la calidad comercial e industrial del trigo “puede considerarse regular, con una fuerte caída del contenido de proteína, porcentaje de gluten y parámetros reológicos generando descuentos e inconvenientes en la comercialización e industrialización”.
Por otra parte, se destaca el buen Peso hectolítrico, peso de 1000 granos y su rendimiento molinero. “A pesar de los bajos valores de calidad, la panificación tuvo una buena respuesta”, afirman los técnicos.
En detalle, el porcentaje de proteína en grano (PROT) promedio del relevamiento fue de 9,5%, marcadamente inferior a la base de comercialización del 11%, mostrando una fuerte caída respecto del 12,2% del año anterior. El valor de mínimo fue de 7,6% y el máximo de 11,2 %. El 99% de las muestras presentaron una PROT inferior al 11%.
Vale destacar que para recibir bonificaciones por contenido de proteína ésta debe ser superior al 11% y el PH ser igual o superior a 75 kilos por hectolitro, condición que no se cumplió este año donde la mayoría ha recibido descuentos que van del 9% al 12%.
En tanto, el contenido de Gluten Húmedo (GH) promedio de muestras individuales fue de 20,2%, 10 puntos por debajo al año anterior, en correspondencia con la caída abrupta del contenido de proteína antes mencionado.
La campaña
Por otra parte, los especialistas del grupo trigo y patología de INTA Marcos Juárez detallaron que en líneas generales en la región central del país la campaña de trigo se inició con muy buena recarga hídrica en el perfil del suelo y las condiciones favorables se mantuvieron todo el ciclo del cultivo. Las lluvias de invierno y el inicio de la primavera favorecieron al crecimiento y desarrollo del cultivo, destacándose las de julio y agosto, y que, junto a otras variables climáticas como por ejemplo las temperaturas, generaron un contexto excepcional que dio por resultado que se llegara a duplicar incluso los rindes históricos. Las precipitaciones no fueron el único factor determinante para definir el potencial del ciclo productivo, la genética actual del trigo argentino permitió aprovechar al máximo el agua disponible. El mejoramiento ha ido de la mano tanto del rendimiento como de la sanidad.
Y detallan que en la zona de Laboulaye los rendimientos oscilaron entre 40 y 60 quintales, favorecidos por condiciones agroclimáticas adecuadas y el uso de variedades de alto potencial. San Francisco finalizó con rendimientos que superaron las estimaciones iniciales y se ubicaron entre 30 y 55 quintales. Hacia el centro, en Villa María los rendimientos muy elevados promediaron entre 50 y 60 quintales y alcanzaron hasta 80 quintales en secano, aunque con parámetros de calidad inferiores a lo habitual, principalmente por bajos niveles de gluten y peso hectolítrico. Marcos Juárez, en tanto, concluyó la campaña con valores excepcionales de promedios departamentales de 66–67 quintales, con un rango de 50 a 80 quintales en secano.