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A 75 años del final de la Segunda Guerra, habla una sobreviviente: "Lo que yo viví no se lo deseo a nadie"

Rosanna Ciarabelli de Bartoccioni se refirió a los momentos más duros que atravesó durante su infancia en Città di Castello, Italia.

Rosanna Ciarabelli de Bartoccioni (88), quien desde finales de la década de 1950 vive en Río Cuarto, pasó gran parte de su infancia bajo los devastadores efectos de la Segunda Guerra Mundial en Italia. Hasta sus casi 18 años permaneció en Città di Castello, su ciudad natal, ubicada en la provincia de Perugia.

En 1950 llegó a la Argentina para encontrarse con su esposo, Anacleto “Lello” Bartoccioni, quien había ingresado al país un año antes para radicarse en Córdoba capital. A 75 años de la capitulación de Alemania en el conflicto bélico que involucró a gran parte del planeta, la mujer dialogó con Puntal, recordó los momentos que padeció y dijo que lo que le tocó vivir no se lo desea a nadie.

-¿Qué recuerdos tiene de la guerra?

-Cuando terminó la guerra yo tenía 12 años. Tengo todos los recuerdos muy presentes. Nosotros estuvimos viviendo como refugiados en las montañas. Fue muy duro. Cuando veo lo que está pasando ahora Italia (con el coronavirus) pienso que se trata de una tercera guerra mundial, pero sin bombas, más bien biológica. Gracias a Dios, recuerdo bien lo que pasé y por suerte pude volver a mi tierra después de haberme venido a la Argentina. Hasta el día de hoy mantenemos contacto con la familia que se quedó allá.

-¿Han pasado hambre?

-Sí, claro. Cuando la guerra terminó quedó todo destruido. No hubo luz por dos años y no se conseguía trabajo. Mi papá tuvo que adaptarse a hacer cualquier cosa. Fue tremendo. Yo me vine a la Argentina a finales del año 1950. Mi marido había llegado en 1949. Ellos eran 8 hermanos y no había trabajo para todos, por eso se fue de Italia, como tantos otros italianos. Es decir, vieron todo destruido y decidieron dejar su país. Italia logró levantarse recién en el año 1960 con la fuerza de todos los italianos y la reconstrucción. Lo que pasé en la guerra y después de la guerra no se lo deseo a nadie. Lo que yo viví no se lo deseo a nadie.

-Le tocó pasar toda su infancia bajo la guerra, debe haber sido muy difícil…

-Sí, era chica. Pasamos la infancia junto con mi hermana. Los bombardeos fueron muy intensos. Los alemanes fueron durísimos, quemaban a la gente y la mataban. Ahora están dando una película sobre la Segunda Guerra, pero yo no la puedo ver porque yo la viví. Era chica, pero me acuerdo. Cuando llegaban los alemanes decíamos: “Dios mío, por qué hemos nacido aquí”. Todo era destrucción. Después, Italia salió adelante, pese a los muertos y a las familias destruidas.

-¿Le tocó perder familiares en la guerra?

-Sí, claro, perdí primos. En la casa en la que yo vivía cayó una bomba desde un avión que no explotó, pero que generó daños importantes. Los tirantes de la casa llegaron a 3 kilómetros de distancia. Nosotros no estábamos porque permanecíamos refugiados en la montaña.

-Durante la guerra, ¿siempre creyeron que iban a salir adelante?

-Sí, siempre. Mis padres han luchado mucho para salir adelante. Todo fue tremendo. Toda la gente quedó mal por la destrucción y las pérdidas humanas y materiales.

-Imagino que mira con preocupación lo que pasó y pasa en Italia por la pandemia…

-Sí, estamos preocupados. Siempre estamos en contacto con mis sobrinos. Si bien ya se está liberando, la gente tiene miedo de salir. Están viviendo momentos tremendos, muy feos.

-¿Cuándo viajó a Italia por última vez?

-Fue hace 5 años. Cada vez tengo menos ganas de volver porque mi mamá ya no está y porque tampoco queda nada de lo que fue mi casa. Eso me da tristeza. De todas maneras, mi hija, Adriana, va más seguido. Por suerte yo he viajado varias veces, pude volver a mi tierra, gracias a Dios. Hoy no puedo pedir más nada.

Breve historia de los Bartoccioni

Rosanna Ciarabelli y Anacleto Bartoccioni se casaron a distancia, a través de un poder especial. Ella estaba en Italia y él en Argentina. De hecho, en la boda, el padre del novio lo representó en la ceremonia que se desarrolló en el Viejo Continente.

Adriana Bartoccioni, hija de Rosanna y Anacleto, aseguró a Puntal que su padre nació en 1927 y que en 1949 decidió irse de su país, aunque no sabía que su destino final iba a ser la Argentina.

“Mi padre salió en barco de Italia con dos posibles destinos: Nueva York, en Estados Unidos, o Sudamérica. Cuando su barco ingresó a la boca del Atlántico tomó para el sur, por lo que de esa manera llegó a la Argentina. Primero estuvo en Buenos Aires y después se fue a Córdoba. Trabajó en el laboratorio fotográfico Vidal. Años más tarde, su jefe le pidió que se fuera a vivir a Río Cuarto para abrir una sucursal y eso fue lo que hizo. Así fue como mis padres llegaron a Río Cuarto. Mi papá se dedicó toda su vida a la fotografía (al tiempo de vivir en Río Cuarto abrió su propio estudio) y mi mamá fue modista y ama de casa”, señaló Adriana.