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Río Cuarto Handball vuelve a competir y suma recambio con las divisiones formativas

"En muy poco tiempo pasamos de casi desarmar el equipo a trabajar con las inferiores", destaca Mailén Somaré, referente de la entidad
 

Río Cuarto Handball pasó por varios inconvenientes durante la pandemia, pero consiguió sobrellevarlos y este año comenzó a trabajar con un proyecto de divisiones formativas. Mailén Somaré, referente del equipo, dialogó con Puntal sobre el presente que vive la entidad.

-¿Cómo nace Río Cuarto Handball?

-Todo empezó con un grupo de estudiantes egresadas del Sagrada Familia, que es un colegio con tradición “handbolera”. Teníamos un profesor que era un fanático y nos contagió un poco a todas eso. Decidimos llevar un proyecto a la Municipalidad para poder empezar a usar el Polideportivo, nos prestaron la cancha y ahí comenzó Río Cuarto Handball, femenino y masculino. En 2015 empezamos a participar en una liga en Córdoba y conseguimos salir terceras, lo que fue un gran logro porque creo que nos metimos a la cancha sin saber los nombres de algunas de nosotras. De ahí venimos remando. La pandemia fue muy dura. Cuando se pudo volver a entrenar, no teníamos donde, porque el poli estaba siendo usado como vacunatorio. Pero la Municipalidad nos prestó al anfiteatro del Parque Sarmiento y ahora ya pudimos volver a la cancha exterior del Polideportivo. Somos 30 chicas, aproximadamente, lo que es muy bueno, y este año comenzamos con el desarrollo de las divisiones formativas.

-Pensando en ese inicio tan relacionado con la educación, ¿qué recuerda de esos intercolegiales?

-Tengo muchos y muy lindos recuerdos. Nosotros cuando entrábamos en primer año no teníamos ni idea de lo que era el handball y una vez que estabas adentro te metías de lleno. Nosotros en el Sagrada Familia entrenábamos hasta los sábados. Cuando había partidos por el intercolegial, se frenaban las clases, iban de todos los cursos. Nunca en la vida jugué con tanto público. Había banderas y redoblantes. Se me pone la piel de gallina mientras te lo cuento, porque era muy lindo.

-¿Continúa esa base del Sagrada Familia o fueron apareciendo jugadoras de otros colegios?

- No, ya las chicas del Sagrada están más grandes y fueron quedando afuera de la cancha, pero acompañando el proyecto desde otro lugar. Ahora el equipo tiene integrantes de varios colegios, también de pueblos y ciudades de la región.

-¿El hecho de que se juegue en los secundarios hace que siempre haya nuevas jugadoras interesadas en sumarse?

-Sí. Nosotras tuvimos un año muy duro en 2020, por el tema de la pandemia. Cuando comenzamos el 2021 no sabíamos si íbamos a poder continuar, porque habíamos quedado muy pocas. Con Yamila Gallardo, que es otra de las jugadoras y además alguien que hace mucho por el equipo, nos empezamos a mover para ver cómo se podía sostener. Llamamos a Carlos Aguilera, que es el entrenador, y volvimos a jugar en el parque del Centro Cívico, empezaron a llegar muchas chicas interesadas en sumarse y cuando quisimos acordar llegamos a ser cerca de 30. Es decir que pasamos de casi disolver el equipo a tener un gran número de chicas y ahora, incluso, sumarle las inferiores.

-¿Cómo surgió esta idea de empezar a trabajar las divisiones formativas?

-La idea es poder tener una base para que, cuando nosotras nos tengamos que ir, el equipo pueda seguir. Siempre lo queríamos hacer y nunca se nos daba por un tema de horarios y canchas. Este año pudimos ponernos con más tiempo y contamos con la posibilidad de que la Municipalidad nos prestó el Polideportivo para poder trabajar a las 18.30. Estamos trabajando con edades de 8 a 14 años, modalidad mixta.

-¿Han podido volver a competir?

-Nosotros estábamos jugando en la Liga del Interior de Córdoba, pero no se reactivó después de la pandemia en 2021. Este año, aparentemente, tampoco se va a jugar, así que nos inscribimos en una Liga en Villa María con equipos de ahí y de la región. Siempre se juega allá, así que no vamos a poder jugar de local. Hay fecha todos los domingos, pero nosotros conseguimos poder viajar cada 15 días y jugar dos partidos. Somos 15 clubes los que participamos.

-Eso debe implicar una logística importante...

- Sí, es un movimiento grande el que hay que hacer, porque somos muchas. Por ahí tratamos de viajar todas juntas, pero no es fácil acomodar los horarios. Además, los costos cada vez son más. Pero bueno, siempre estamos buscando la manera de poder hacerlo.

-¿Tienen algún apoyo oficial o sponsor?

-Nada de nada, todo sale de nuestro bolsillo. Pero bueno, he escuchado que hasta la selección argentina sufre algunas cosas, así que es una realidad que enfrenta el handball en general. La Municipalidad nos presta el espacio y estamos tratando de buscar algún sponsor, sobre todo para poder hacer camisetas nuevas.