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Vicentin: sólo en Río Cuarto hay deudas registradas por casi 1.500 millones de pesos

Hay una sola firma que concentra $1.348 millones y pertenece al Grupo Depetris y tiene su base en Rosario. Se suman 12 más con sede local, y otras tantas de la región. En Córdoba hay 526 empresas afectadas, aunque en el mercado advierten que detrás de esos nombres hay cientos de productores esperando cobrar su granos

Hay 13 renglones de la larga lista de acreedores de Vicentin que ocupan 61 páginas y suman casi 3 mil en total que corresponden a firmas de Río Cuarto. Hay 12 directamente registradas aquí y una de ellas que, si bien no tiene su asiento en la ciudad y está radicada en Rosario, pertenece al Grupo Depetris. Es justamente la que tiene la mayor parte de la deuda oficializada en el juzgado santafesino, que lleva adelante el concurso de la empresa desde diciembre, con un total de 1.348 millones de pesos. Es la cifra que aparece en la larga lista bajo el nombre Cereales DEC SA, aunque figura por su domicilio en Rosario.

Pero a la presencia riocuartense la completan otras firmas que suman en conjunto casi 76 millones de pesos: Luis María Lalor ($670.868); Galia Norte ($66.507), Armando Michelli ($8.971.958), Libel SA ($491.695); La Zulema SA ($373.023), AST Agro SA ($13.092.694), El Motivo SA ($437.900), San José SRL ($466.892), Ricardo Barbora ($387.146), Terramaize SA ($5.638.693), Roberto Dilena y Cia SRL ($45.122.212) y Quanta SA ($1.061.375).

A ese listado riocuartense se deben agregar otras tantas de la región como Sgarlatta RyG SRL de San Basilio, las cuatro de Adelia María (Compañía Argentina de Granos, Agrotecnología y Servicios SA, Servicios Agrícolas San Juan y Mimsa Agronegocios SA), los tres de Moldes (Cerealistas Moldes SA, Graciela María Arburua y Agroempresa San Francisco SA), y los dos de Sampacho (José Bernardo Giovanella y Eduardo Travaglia y Cía SA). Agrefert.Ar SA de Suco también está dentro de la nómina con casi $ 16,5 millones por cobrar.

El detrás de escena

Pero en el mercado explican que en realidad detrás de muchas de esas firmas que reúnen importantes montos de dinero hay cientos de pequeños y medianos productores invisibilizados porque entregaron su producción a los acopios, a las cooperativas, a empresas de corretaje y que fueron estas las que llevaron los granos a Vicentin, que salvo en el caso de grandes agricultores, no trataba de manera particular con propietarios de campos. Incluso algunos productores que están detrás de las firmas riocuartenses no son de la zona. Por eso el listado de 61 páginas y casi tres mil firmas, podría ser mucho más amplio si se rastea la propiedad de los granos que llegaron a manos de la agroexportadora. Son los eslabones más débiles de la cadena que además no están por ahora en la nómina pero que sí esperan cobrar por su cosecha. El dinero que debe inyectar Vicentin deberá drenar hacia abajo hasta llegar a los capilares más pequeños constituidos por los pequeños productores que entregaron como siempre su mercadería salvo que esta vez el circuito se rompió.

En el sur de la provincia aseguran además que en el último cuatrimestre del año pasado, los remanentes de soja que aún quedaban en manos de los productores (entre el comienzo de la nueva campaña y fin de año) fueron en mayor medida a manos de Vicentin y no de las otras firmas exportadoras por las buenas condiciones que ofrecía la empresa con sede en Avellaneda. Esas mismas buenas condiciones fueron, al parecer, una parte de la explicación de sus posteriores inconvenientes que terminaron con un agudo “estrés financiero”.