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El estar en casa y la preocupación de qué hacer con los niños en verano

"La tecnología atraviesa a todos como sociedad, estamos frente a pantallas horas y horas", dijo la psicopedagoga Lucía Gil. Como mamá, papá o tutor, cómo limitar el tiempo que pasan los chicos frente a los aparatos
 

Luego de haber transcurrido ya un mes desde la finalización del ciclo lectivo, crece la preocupación de padres y madres sobre sus hijos y el uso de la tecnología. El estar horas y horas expuestos frente a las pantallas genera en muchos casos una rutina sedentaria y por ende quita tiempo a disfrutar del aire libre en esta época del verano.

No se trata de privar el uso de computadoras, tablets, celulares u otros artefactos, sino de medir el tiempo destinado a los mismos y priorizar actividades que sean beneficiosas para ellos.

Por esta repetitiva conducta en los infantes, la psicopedagoga Lucía Gil, con postgrado en Neuropsicopedagogía, nos advierte los principales efectos negativos en el desarrollo infantil.

“Los chicos en las vacaciones se empiezan a aburrir y a no saber qué más hacer cuando se les corta su rutina escolar, y terminan cayendo en las pantallas que generan problemas de autocontrol, ansiedad, dificultad para adquirir el lenguaje (los más pequeños), pasividad en la interacción con el otro, se pierde la capacidad de sociabilización con sus pares”.

La especialista también agregó que el “exceso de pantallas” puede “interferir en el sueño, provocar insomnio, problemas para un buen descanso, pesadillas, despertares nocturnos y algo que no debemos dejar pasar: la inseguridad, la exposición del menor, el consumir contenidos que no son apropiados a su edad, el uso inapropiado de datos personales y confidenciales”, remarcó Gil.

La psicopedagoga consideró además que “este uso poco racional fomenta la pasividad y le quita tiempo a la interacción con otras personas y para el juego, que es fundamental en el desarrollo de la inteligencia, el aprendizaje y las habilidades sociales de las infancias”.

Tips para los padres

Como se apuntó, el tiempo de pantalla debe ser de manera progresiva, debe haber un acuerdo entre ambos padres y establecer límites claros. A su vez, instaurar los tiempos y los espacios. Esto quiere decir “que se utilice en un lugar determinado de la casa y en un horario establecido, no debe haber utilización durante el almuerzo y la cena para poder aprovechar el tiempo juntos y conversar”.

Gil también destacó que los tutores deben ser “el ejemplo del niño, ya que tienden a imitar mucho las acciones que realizan los adultos y así poder educar con el ejemplo”.

El rol importante de la familia

La especialista indicó que “siempre se debe trabajar en familia, ya sea mamá y papá juntos, separados o quienes cumplan la función; debe haber un acuerdo para poder encontrar la unión”.

La familia debe proponer diferentes actividades al aire libre porque “ayuda muchísimo en el desarrollo a nivel neurocognitivo del niño, el desarrollo neurobiológico y sus habilidades motoras. Los niños aprenden a explorar, conocer y cuidar la naturaleza, para así desarrollar su autonomía”, indicó la psicopedagoga.

Ya en el hogar, las tareas domesticas juntos en familias, mientras que disfrutan, los niños aprenden a tener sus primeras responsabilidades “en lo que es ordenar su cuarto, ayudar en la cocina, poner la mesa y cuidar a sus mascotas”, ejemplificó Gil.

Las actividades manuales también son una gran opción, incentiva la motricidad fina, como lo es “cortar, dibujar, pintar y armar rompecabezas. El poder trabajar con distintos materiales logra que se alcance un mejor nivel de coordinación “, remarcó.

La lectura de cuentos, ya sea del niño o del adulto, es una gran optativa para su progreso y “estimula su imaginación, la creatividad; les enseña a empatizar con el mundo, el conocer y diferenciar el bien y el mal y por supuesto, su memoria”.

Aunque el trabajo y los quehaceres no permitan estar diaramente con el niño, la especialista remarcó que “jugar juntos en familia, con los juguetes que tiene el niño e ir armando diferentes juegos, le permite explorar nuevas realidades, desarrollar sensibilidad ante las percepciones y a la resolución de problemas”.

Preadolescentes y adolescentes

La psicopedagoga acentúa que para los menores es importante “cortar con el colegio los meses de verano, ya que es beneficioso para ellos y para las familias. Debe ser un tiempo de descanso frente a sus responsabilidades, no obstante, sin perder de vista que no hay que perder la rutina, la misma puede ser más flexible que en la época de clases, pero manteniendo una rutina ordenada, no rígida”.

Gil también aconsejó a quienes no terminaron el ciclo lectivo que se deberá plantear otro tipo de rutina: “Deben tener un tiempo de descanso que es necesario, ya que sino no podrán cumplir con todo lo que le demanda el año escolar. Hay que organizar semanalmente qué días pueden ser de descanso, cuáles para preparar las materias, pero siempre con estructura, porque los preadolescentes y adolescentes responden a una estructura, ya que sienten que los cuida. Si esta no se encuentra, ellos no saben qué hacer, se sienten perdidos y desprotegidos”.

Además, recalcó la importancia de los procesos y que cada niño/preadolescente y adolescente son distintos. Cada uno asimila sus tiempos de ocio, responde tambien a las actividades de forma distinta, sus gustos e intereses son diversos, y por esto se debe adapatar las actividades y amoldarlas para cada uno. Y para los padres, madres o tutores “no frustarse en este proceso que va a requerir de mucha paciencia y de tiempo pero que a la larga va a permitir que los menores eviten estas consecuencias por el uso de pantallas y que se redescubran ellos, que sean conscientes de que pueden entretenerse con otras actividades que son beneficiarias para su desarrollo neuropsicológico”.

Por Melani Hessel. Redacción Puntal.