Tomás Brañeiro tiene 23 años, es riocuartense y desde hace más de tres años es jugador de rugby en Mirage Rugby Club.
Pero su vida cambió el 6 de abril, cuando junto con su papá, Patricio Brañeiro, sufrieron un accidente de tránsito en la provincia de Buenos Aires, regresando a la ciudad de Río Cuarto.
Tras el siniestro vial, Tomás Brañeiro sufrió fractura de femur y una contusión grave a nivel cervical, producto de fuertes golpes en la cabeza.
Es así que el riocuatense debió permanecer internado en un lapso de tres a cuatro meses apróximadamente.
“Tuve que aprender a respirar por mis propios medios, aprendí a caminar en la clínica, pase semanas y semanas en silla de ruedas”, dijo Brañeiro, quien luego del accidente fue trasladado al hospital municipal de Rojas, donde ocurrió la colisión del automovil en el que se encontraba junto con su padre y un camión con acoplado, la localidad se encuentra a 240 kilómetros de la ciudad de Buenos Aires.
“Tuve que aprender a respirar por mis propios medios y volver a caminar con ayuda de los médicos, Fue volver a definirme y reencontrarme con un este nuevo yo”.
Tomás, frente a la gravedad de su estado de salud, debió ser derivado al Hospital de Junin, ubicado a 52km de donde se encontraba, allí le realizaron las múltiples intervenciones quirúrgicas pertinentes tras el impacto en la madrugada en la ruta junto a su papá, Patricio Brañeiro.
El joven estuvo internado en terapia intensiva y en un estado de incosciencia, por lo que su mamá fue quien le relató cada una de las situaciones que viviá allí.
“Ella estuvo presente en cada momento, por lo que cuenta todo lo que viví dentro del hospital, es algo muy loco, ver cómo ella se quedaba horas y horas sentada al lado mío, sin que yo supiera de que ella estaba ahí, aunque su presencia traspasaba mi inconsciencia”, dijo Tomás tras lo conversado con su mamá.
Ya dada el alta en el Hospital de Junin, Tomás permaneció internado en la Clínica Basilea, la misma es un centro de rehabilitación de alta complejidad, especializado en rehabilitación respiratoria, neurológica y motora, con asistencia respiratoria mecánica prolongada, cuidados respiratorios y tratamientos específicos para pacientes sub-agudos.
En un estado de inconsciencia, Tomás permanecía internado con respiración mecánica y con alimentación por sonda.
“En la clínica me venían a visitar, y yo no sabía ni el motivo de por qué estaba internado, no recuerdo nada días previos al accidente y luego”, enfatizó el riocuartense, quien hizo hincapíe en que el único joven de la clínica era él, por lo que en su cabeza sobrepensaba muchas situaciones al respecto.
“Eran las seis de la tarde y te mandaban a dormir, yo estaba aislado del celular, porque los médicos habían decidido que mi familia no me contara lo que había sucedido para que yo pueda concentrarme en mí y recuperarme lo más rápido posible”, comentó Tomás.
Tras el accidente de tránsito en la madrugada del 6 de abril, el papá de Tomás, Patricio Brañeiro, falleció tras el impacto del choque con el camión, en tanto el joven peleó por su vida y su bienestar más de cuatro meses internado en Buenos Aires.
Tomás no sabía que su papá había fallecido, sus familiares decidieron contarle al riocuartense que él estaba en la misma situación que el joven en otro hospital.
“Yo conozco mucho a mi papá y se que el daría todo para mí, un día le pregunte a mi mamá dónde estaba mi papá y me respondió que habíamos tenido un accidente y que mi papá estaba en otra clínica, y ahí me pregunté a mí mismo por qué me venían a visitar sólo a mi, si mi papá estaba en la misma situación”, dijo Tomás en diálogo con Puntal, quien mencionó que tuvo que realizar tratamientos intensivos de kinesiología y cognitivos.
“Me enfoque muchísimo en mi recuperación, soy una persona que se pone metas y que va al frente cueste lo que cueste. Quería estar bien por mi familia y volvernos a la ciudad, extrañaba muchísimo”, dijo el joven riocuartense, quien se describió como una persona empática con los demás y preocupado por sus familiares que estaban en Buenos Aires desde hace más de cuatro meses.
A su vez, estuvieron junto a él un grupo de amigos muy cercanos a su papá, acompañándolo en este proceso tan difícil de recuperación en la clínica Basilea.
“Ellos me apodaron ‘El milagro’, no Tomás. Nano es el mejor amigo de mi viejo, él siempre estuvo pendiente de mí y mi hermanito más chico. Mi papá se fue, pero me dejó un grupo muy atento y compañero que va a estar para nosotros”, remarcó el riocuartense.
Volver a caminar
Días tras días, internado en la clínica Basilea, Tomás debió realizar distintos tratamientos en un proceso muy largo de aprendizaje de la vida cotidiana.
Una de ellas, es volver a respirar por sus propios medios, lo cual fue todo un desafío para el riocuartense.
“Estaba muy débil, había bajado casi veinte kilos. Recuerdo que despertaba y miraba todo el cambio físico y era muy fuerte para mi verme así, tan delgado”, expresó el joven.
Fue así que, un día de tantos en la sala de kinesiología en la clínica, Tomás en sillas de ruedas decide que quería pararse, los médicos le habían advertido que él tenía que esperar al menos varios meses de recuperación, para así luego de un año recién comenzar a caminar.
El riocuartense, con la voluntad y la convicción de hacer lo que se propone que lo identifica, logró ponerse de pie. Los médicos quedaron anonadados con que Tomás, luego de estar en una cama inmovilizado y en sillas de ruedas, una vez más estaba de pie.
“Me decían los médicos ‘hace tres meses tuviste el accidente y ya estás de pie’. Quedaron sorprendidos ellos y yo también por la fuerza que tuve ese día”, señaló Brañeiro, quien poco a poco se fue recuperando tras el accidente de tránsito, por lo que permaneció internado ambulatoriamente en la casa de su tía en Buenos Aires.
Sin ellos no hubiera sido posible
Tomás Brañeiro es el mayor de tres hermanos, dos mujeres y un niño de cuatro años.
Ellos estuvieron presentes en todo su proceso, al igual que su mamá, quien el riocuartense manifiesta agradecimiento, pura admiración y amor hacia ella por cómo logró acompañarlo en cada momento, aún tras el shock que también sufrió tras perder al papá de sus hijos.
Al igual que sus tíos, abuelos y toda su familia materna y paterna.
“Hoy quiero cuidarlos, que sepan que voy a estar para todo lo que ellos necesiten. Quiero estar fuerte para cada uno de ellos”, expresó Tomás.
A su vez, su grupo de amigos, oirundos de la ciudad de Río Cuarto, estuvieron presentes en todo el camino transitado por Tomás.
“Ellos venían a las visitas y era como estar en la ciudad, charlábamos, compartíamos dentro de la clínica muchísimas tardes. Estoy muy agradecido con cada uno de ellos”, dijo el riocuartense.
Desde la ciudad, sus compañeros y equipo de rugby de Mirage Rugby Club, en los partidos, llevaban una banda con la frase escrita, “Fuerza Tomi”, demostrándole el apoyo constante hacia él.
En diálogo con Puntal, Brañeiro comentó el hermoso accionar de sus compañeros de equipo.
“Todo me regalaron la remera con el numero 7 y ellos tenían la misma para entrenar y decía ‘Tomi’, para mí fue hermoso, en la clínica me emocione, fue un detalle tan lindo”.
A su vez, hubo cadena de oración para su salud y pronta recuperación.
La resiliencia de Tomás
Tras su recuperación, Tomás se enteró de la triste noticia, que su papá había fallecido, no obstante, el joven presentía que esto podía ser posible, pero parte de él tenía la esperanza de regresar junto a su papá.
Actualmente, el riocuartense trabaja junto a su madre en el negocio familiar en la ciudad de Río Cuarto.
A su vez, sale a caminar e incluso a correr, algo que los médicos aún siguen sorprendidos.
La voluntad, la fuerza y la resilencia son palabras que definen a Tomás, quien a pesar de haber sufrido grandes adversidades en su vida, desde el día uno se propuso modificar el diagnóstico inicial para llegar a lo que hoy logro.
El riocuartense superó las consecuencias de su vida, levantándose y continuando por su bienestar y el de su familia. No detenerse y caer al abismo, el resiliente no se resigna, elige seguir.
Esto último, es claro ejemplo de lo que Tomás se propuso y con la ayuda de todos los profesionales que hasta el día de hoy lo siguen acompañando en su proceso.
En sus metas, y aún alejado de lo que más le apasiona que es el rugby, el joven señala: “Mi vida ha sido la misma, solo que no voy a volver a jugar rugby por lo que significó el accidente en mi físico. Además, ahora no manejo, ya que perdí un poco mis reflejos, esa es mi nueva meta, volver a conducir”.
En su relato deja entrever una de sus fortalezas, que es el no recordar los momentos previos y luego del siniestro vial.
Al mismo tiempo, enfatizó que de lo malo, él aprendió a revalorar la vida y hacer más agradecido con lo que ella le da.
“Me propongo cada día esforzarme un poco más, quiero volver al Tomi de antes que trabajaba y realizaba actividad física. Hoy estoy cerca de lograrlo, y eso me mantiene más activo. Hago entrenamiento en mi casa, salgo a caminar y a correr en los alrededores”, precisó el joven, y sumó: “Este proceso no hubiera sido posible sin mi mamá, porque ella estuvo siempre al pie del cañon, acompañándome en este momento tan díficil para mí y también para ella”.
Historias como la de Tomás Brañeiro son parte de una estadística de lo que sucede en las rutas del país, que año tras año crece y desde los medios de comunicación se intenta concientizar y visibilizar para que se puedan prevenir y reducir las fatalidades que esto genera.
Por otro lado, destacar la fortaleza que el joven demostró en tan solo ocho meses desde que ocurrió el siniestro, cuando perdió a su papá y su vida dió un giro inesperado al que debió primero aceptar y luego proponerse transformar.

